Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola
Datos comprobados

Estados Unidos, 20 de noviembre de 2020.- Muchas personas cometen el error de creer que las bebidas y los productos endulzados de manera artificial son más saludables, ya que contienen menos calorías y no tienen azúcar. Un estudio reveló que, tanto las bebidas endulzadas con azúcar como las endulzadas de manera artificial dañan el corazón, incluso si solo bebe la mitad de una lata al día.

Un grupo de científicos de la Universidad Sorbonne Paris Nord dirigió el estudio y lo publicaron en el Journal of the American College of Cardiology. Numerosos años de investigación continuaron relacionando las bebidas azucaradas y endulzadas de manera artificial con la obesidad, que es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. Muchos expertos consideran que las crecientes tasas de obesidad y enfermedades cardiovasculares pueden ser causadas por la comida chatarra, de las cuales las bebidas azucaradas y las sodas son los factores principales. De acuerdo con un informe de Healthy Food America, la mayoría de las personas en los Estados Unidos beben, al menos, una bebida azucarada al día.

Aunque esto ha disminuido desde el 2000, las ventas no han mostrado una disminución reciente. Al momento del informe, casi la mitad de todos los azúcares añadidos provenían de bebidas azucaradas. Sin embargo, esto podría haber cambiado con la llegada del Covid-19. Si el consumo de bebidas azucaradas se asemeja al consumo de alcohol durante la pandemia, las cifras están aumentando, lo que podría tener graves implicaciones en la salud cardiaca, incluso si se toman bebidas endulzadas de manera artificial.

Las sodas podrían aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca
A lo largo de los años, ha habido muchos estudios que demuestran el riesgo de los endulzantes artificiales. Sin embargo, un estudio reciente de Francia encontró que las personas que consumieron la mitad de una lata de soda endulzada con azúcar o de manera artificial, tenían un riesgo mayor de sufrir un evento cardiovascular en comparación con las personas que no consumieron nada.

Los investigadores ajustaron la composición, incluyendo el alcohol, los granos enteros, las legumbres y el recuento total de calorías. El análisis también considero otras comorbilidades que afectan las enfermedades cardiovasculares, como la presión arterial alta y la diabetes tipo 2. El criterio de valoración se basó en los casos nuevos de enfermedades cardiovasculares como ataque cardíaco, derrame cerebral, síndrome coronario agudo y ataque isquémico transitorio.

Las personas que bebieron 6.26 onzas o más al día de soda regular tenían un riesgo mucho mayor de sufrir eventos cardiovasculares durante una mediana de seguimiento de 6.6 años. Las personas que consumieron 5.97 onzas de bebidas endulzadas de manera artificial por día experimentaron un mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. Las que consumieron 1.58 onzas o menos al día no experimentaron ningún efecto negativo. Esto significa que las personas que bebieron una lata de soda cada ocho días no desarrollaban efectos negativos, pero las personas que bebían una o más latas cada dos días tenían un mayor riesgo.

Se ofrecieron 104,760 personas como voluntarias para el estudio y mantuvo un registro de 24 horas cada seis meses. Se recolectó un promedio de 5.7 registros por cada persona durante el seguimiento. Los científicos reconocieron que el estudio tenía limitaciones, incluyendo posibles factores de confusión que no se habían incluido en los ajustes.

Las sodas podrían aumentar el riesgo de mortalidad por todas las causas
Estos resultados fueron similares a otro estudio de 20 años en el que participaron 451,743 personas de 10 países de Europa. Los resultados demostraron que hubo una mayor tasa de mortalidad por todas las causas en quienes bebían dos o más vasos de soda al día, ya sea endulzados con azúcar o de manera artificial.

Hubo una relación entre las sodas endulzadas de manera artificial y la muerte por enfermedades circulatorias, así como una relación entre las sodas azucaradas y muerte por enfermedades digestivas. Es importante señalar que un vaso equivalía a 250 mililitros (8.4 onzas), que es menor a la lata estándar en los Estados Unidos, que contiene 355 mililitros (12 onzas).

Es decir, una lata de soda equivale a 1 porción y media, mientras que dos latas estarían muy por encima de lo que se midió en el estudio. Los resultados de este estudio sugieren que las políticas destinadas a disminuir el consumo de azúcar pueden tener consecuencias desastrosas cuando los productores y fabricantes reformulan sus productos para utilizar endulzantes artificiales.

Mayor tasa infantil con enfermedad de hígado graso
Antes del 2006, se desconocía la prevalencia de la enfermedad del hígado graso en los niños. Luego de una revisión retrospectiva de 742 autopsias en niños de 2 a 19 años, los resultados revelaron que el hígado graso estaba presente en el 13% de ellos y demostró una tasa 38% más alta de niños con obesidad. Es posible que el consumo de bebidas azucaradas influya en estas cifras.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (Nafld) también ocurre en adultos. Cuando el exceso de grasa se almacena en el hígado, puede resultar en uno de dos tipos de Nafl: la esteatohepatitis no alcohólica más grave y el hígado graso simple. Estos son dos problemas de salud diferentes, mientras que los niños, por lo general, desarrollaran una u otra.

Los expertos estiman que, con el aumento de la obesidad infantil, la Nafld se ha vuelto más común, mientras que un estudio encontró que el 23% de los examinados padecía exceso de grasa en el hígado. Es posible observar este problema en niños de todas las razas y etnias, pero es más común en niños hispanos y asiático-americanos. Los factores de riesgo incluyen resistencia a la insulina, obesidad, diabetes o prediabetes y niveles anormales de colesterol y triglicéridos. A menudo, no existen síntomas hasta que se producen daños graves en el hígado. Este problema es reversible cuando las personas cambian su estilo de vida, al incluir el control del peso y la actividad física.

PepsiCo ocupa el segundo lugar en ventas detrás de Coca-Cola Co., que obtuvo el 43.7% del mercado. A pesar de años de evidencia científica que demuestran la relación entre el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa (Jmaf), la obesidad y la Nafld, PepsiCo continúa justificando el uso de Jmaf en sus productos: «A pesar de su nombre, el Jmaf no tiene un alto contenido de fructosa. El Jmaf y el azúcar regular contienen cerca de la misma cantidad de fructosa y ninguno ha demostrado ser perjudicial cuando se consume en niveles normales.

El Jmaf y el azúcar regular tienen las mismas calorías y dulzura, por lo que la decisión de utilizar uno u otro se basa en una variedad de diferentes factores. Por ejemplo, el Jmaf es un ingrediente más fácil de trabajar porque es líquido. También es más económico que el azúcar regular, lo que ayuda a bajar el precio de nuestros productos para los consumidores».

Frente a una epidemia de obesidad, los documentos internos de Coca-Cola revelaron su esfuerzo para dirigirse a los adolescentes. El Washington Post informó sobre la campaña de relaciones públicas, conocida como «Moverse es felicidad», que tenía como objetivo «aumentar los puntajes de salud de la marca Coca-Cola entre los adolescentes» y «cimentar la credibilidad en el ámbito de la salud y el bienestar».

La Universidad Deakin de Australia desarrolló esta información junto con U.S. Right to Know (Usrtk), un grupo de salud pública sin fines de lucro. Después de revisar miles de páginas, Gary Ruskin, codirector de Usrtk, encontró lo siguiente. Habló con un reportero de The Washington Post sobre su preocupación de que esto se dirija a poblaciones vulnerables: «Aunque los problemas de salud son bastante graves en los Estados Unidos, vivimos bajo el control corporativo y la industria alimentaria es muy poderosa en nuestro país. Lo que es engañoso aquí es una campaña que utiliza los métodos del tabaco, ya que promueve la ciencia alternativa de manera que demuestra la noción de que las sodas azucaradas no son tan malas para las personas».

Endulzantes alteran las bacterias intestinales
Las bacterias intestinales son importantes para la salud en general, incluyendo el sistema inmunológico. La alteración negativa del microbioma intestinal también podría aumentar el riesgo de obesidad. Este es un mecanismo por el que el azúcar y las bebidas endulzadas de manera artificial ayudan a aumentar de peso.

Los riesgos relacionados con las enfermedades metabólicas y cardiovasculares están mediados por el microbioma intestinal. La alimentación afecta la composición y funcionalidad del microbiota intestinal. Los estudios demostraron que un mayor consumo de azúcar aumenta la abundancia de proteobacterias y disminuye las poblaciones de Bacteroidetes. Esta alteración crea un desequilibrio en la microbiota y aumenta la respuesta inflamatoria, lo que disminuye la regulación de la integridad epitelial que causa el intestino permeable. Al modificar el microbioma, el azúcar genera inflamación sistémica y mala regulación metabólica.

La investigación también demostró que los endulzantes artificiales que han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos causan daños en el ADN e interfieren con la actividad normal y saludable del microbio intestinal. Business Insider informó que el equipo de investigación concluyó que todos los endulzantes evaluados «tenían un efecto tóxico y estresante, lo que dificultaba el crecimiento y la reproducción de los microbios intestinales». Aunque los autores no mencionan que están eliminando las bacterias, eso es lo que está sucediendo. Los endulzantes artificiales evaluados incluyeron:

Endulzante artificial Nombres de marca
Aspartame NutraSweet, Spoonful, Canderel, Equal, NatraTaste Blue
Sucralosa Splenda, Zerocal, Sukrana, SucraPlus, Candys, Cukren y Nevella
Sacarina Sweet ‘N Low, Sweet Twin, Sugar Twin, Necta Sweet
Neotame Newtame
Advantame (Sin marca)
Acesulfame de potasio-k Sunnette, Sweet One, ACE, ACE K, Sweet ‘N Safe

Que no contenga calorías no significa que no dañe la salud
El atractivo de los endulzantes artificiales comenzó con un menor contenido de calorías. Sin embargo, años de exposición han demostrado que no han sido beneficiosos en la epidemia de obesidad. De hecho, su impacto ha sido todo lo contrario.

Desde la década de 1980, la prevalencia de la obesidad ha seguido aumentando entre los adultos. Los datos del informe del 2019 de The State of Obesity demostraron que en 2012 ningún estado en los Estados Unidos tenía una tasa de obesidad superior al 35%, sin embargo, las estadísticas más recientes revelaron que en la actualidad existen nueve estados con tasas de obesidad superiores al 35% y solo un estado tiene una tasa inferior al 25%.

En 2017, en un esfuerzo por reducir la cantidad de bebidas azucaradas y endulzadas de manera artificial en Filadelfia, se colocó un impuesto al consumo de bebidas. Un estudio comparó los cambios en los precios y las ventas después del impuesto en comparación con Baltimore, que sirvió como control sin impuestos. Descubrieron que el impuesto estaba relacionado con una menor cantidad de bebidas vendidas. Sin embargo, ese volumen se compensó por las ventas en las áreas vecinas. Un segundo estudio demostró el impacto positivo que los empleadores podrían experimentar si se prohibía la venta de bebidas azucaradas en el lugar de trabajo.

En un estudio que involucró a 214 adultos se determinó que hubo menores medidas de la cintura, pero ningún cambio en la masa corporal o la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, la prohibición solo existía durante las horas de trabajo y los empleados podían beber sodas cuando quisieran. Esto significó que reducir el consumo de bebidas azucaradas durante ocho a 10 horas, cinco días a la semana fue suficiente para afectar las medidas de la cintura de los empleados.

American Beverage Association detiene el avance
Para proteger las ganancias, la American Beverage Association (ABA), que es la asociación comercial que representa a la industria de las bebidas no alcohólicas, rechazó los medios y la ciencia. En el mismo artículo en el que Fox Business informó sobre el estudio que demuestra los efectos negativos de las sodas en 10 países de Europa, un portavoz de la ABA, William Dermody, le explicó lo siguiente al reportero de Fox: «Las sodas son seguras como parte de una alimentación equilibrada, mientras que los autores de este estudio reconocen que su investigación no indica lo contrario. Las compañías de los Estados Unidos están comprometidas con la innovación y trabajan para disminuir el azúcar en las bebidas al desarrollar más opciones con menos azúcar y cero azúcares».

La ABA publicó declaraciones similares en el pasado cuando se publicó una investigación sobre endulzantes artificiales bajos en calorías. En 2013, la organización decidió que era necesario hacer un comunicado de prensa para abordar lo que llamaron un artículo publicado en Trends in Endocrinology & Metabolism.

El informe incluía gráficos, un glosario y 54 citas de estudios publicados que respaldan que los endulzantes artificiales generan trastornos metabólicos. La ABA escribió lo siguiente: «Este es un artículo de opinión, no un estudio científico. Hoy en día, los endulzantes bajos en calorías son algunos de los ingredientes más estudiados y revisados en el suministro de alimentos. De acuerdo con décadas de investigación científica y agencias reguladoras de todo el mundo», son seguros, además son una herramienta efectiva para perder y controlar el peso.

El Usrtk resumió parte del trabajo de la ABA. Escribieron que la ABA protege el uso de productos químicos ignífugos en las sodas, al afirmar que el agua también está contaminada. Han minimizado los riesgos relacionados con el benceno después de descubrirse que son un componente de las sodas y se refieren a las cuestiones sobre los endulzantes artificiales como «mitos de Internet».

Aunque, es posible que la publicidad de agua limpia y pura no sea tan atractiva, los beneficios son imprescindibles. Si le gusta el agua con sabor, es posible añadirle una rodaja de limón verde o amarillo. Lleve su propia agua en una botella de vidrio y evite los problemas relacionados con los envases de plástico.

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