Ráfaga: Danzón, el viento y una broma. Recordando a Juárez

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Jorge Herrera Valenzuela
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Ciudad de México, 28 de julio de 2022.- Estamos a 150 años del fallecimiento del presidente de México más querido, respetado, honrado y el primer indígena que en el Siglo XIX despachó en Palacio Nacional, donde vivió sus últimos días en una habitación del ala norte, hacia la calle de Moneda. Un mal cardíaco le cortó la existencia a los 66 años de edad. Es el único presidente itinerante que registra nuestra Historia Patria.

En este sesquicentenario de ese suceso, la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, presidida por el sociólogo y académico Hugo Castro Aranda, está celebrando Las Jornadas Juaristas, mediante un programa de conferencias los martes a las seis de la tarde en su local de Justo Sierra 19, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. También interviene en la organización el historiador Oscar González Azuela, secretario general de la institución, fundada en 1833 por Valentín Gómez Farías.

Destacados intelectuales, juristas, historiadores y cronistas participarán para hablar de los diversos aspectos de la presidencia a cargo del zapoteco que aprendió el español a los 12 años de edad, estudió Derecho, gobernó su natal Oaxaca, presidió la Suprema Corte de Justicia y de 1858 a 1872 fue presidente de la República. El martes 19 participará la doctora, historiadora y catedrática Patricia Galeana Herrera.

En esta semana correspondió al historiador y escritor Raúl González Lezama comentar sobre “Benito Juárez, El Estratega en Defensa de la Patria”, ante la intervención francesa y las decisiones radicales para liquidar al segundo imperio en México, con el fusilamiento de Maximiliano en el Cerro de las Campanas, en Querétaro.

Las Jornadas Juaristas, una retrospectiva en la voz de los historiadores del presente, terminará el martes 6 de septiembre y participarán intelectuales como Jesús González Schmal, Ángeles González Gamio, Hugo Hiriart y Vicente Quirarte.

“Si Juárez no hubiera muerto”
En todo el País la música es algo imprescindible. No podemos vivir sin estar oyendo las composiciones musicales, instrumentales o cantadas. Hay para todos los gustos. En toda ciudad mexicana encontraremos un salón de baile, uno de los legendarios y famosos es el Salón Los Ángeles, al igual que El Bretaña y El Colonia y los desaparecidos Floresta, Riviera, El Pavillón, La Playa, El Smyrna Dancing Club y El Anáhuac. Todos del antiguo Distrito Federal, la Capital Mexicana.

Bueno, ¿quién no ha oído, bailado y deleitado con el danzón “Si Juárez No Hubiera Muerto”?
Pocos sabemos quién y por qué lo compuso. Cuándo y dónde se originó este danzón. Este comentarista se fue a los archivos y el olfato reporteril nos llevó hasta Comitán de Flores, hoy Comitán de Domínguez, Chiapas, donde en 1888 nació Esteban Alfonzo García que traía el espíritu y la mentalidad de ser músico. Inicialmente, estudió piano en su tierra y después se inscribió en el Conservatorio de Música de la Ciudad de México. Impartió clases de música en escuelas oficiales.

Esteban estaba enamorado de una chica de Comitán, que murió ahogada. En esos días escuchó un danzón compuesto por el cubano Tereso Valdés, quien vivió un romance similar y nació en él la idea de recordar a la joven con “Clave a Caridad”. El chiapaneco en 1916 escribió música y letra de su composición y tres años después se produjo la primera grabación con la interpretación de la Orquesta Colombia. En muy corto tiempo se hizo popular en toda la tierra chiapaneca, transpuso límites geográficos y era el danzón de moda como lo fue después “Nereidas” del mismo hijo de Comitán de las Flores. Esteban fue distinguido con “La Batuta de Plata” y fue su principal interprete el muy aplaudido Acerina y su Danzonera.

La Familia de Esteban, por deseo de él, se trasladó a radicar en Torreón, Coahuila. Ahí falleció el 29 de septiembre de 1950. Es uno de los grandes músicos, olvidado por su gremio.

“A mí, el viento me hace…“
Desde siempre he oído en mi ochentera vida dos frases, muy populares a nivel nacional. Es tan repetida que hasta el actual presidente de México la pronuncia en su programa televisivo “La Mañanera”. Estas son: “A mí, me hace lo que el viento a Juárez” o “Lo que le hizo el viento a Juárez”.

Aquí se presenta la pregunta obligada, ¿qué le hizo el viento a Juárez?”. Estamos acostumbrados a repetir lo que se hace popular, sin saber más allá de la misma expresión. Al interrogar a unas personas sobre este tema, una dama sonriente me dijo: “pues, ¿Qué no sabe?, le tumbó el sombrero”.

Hay tres versiones. La primera es la más creíble, sin que este comentarista pueda afirmarlo.

La primera forma parte del libro “Un indio zapoteco llamado Benito Juárez”, cuyo autor fue el maestro Fernando Benítez. En las páginas leemos que Benito Pablo Juárez García se juntó con varios amigos de su edad y se embarcaron en una canoa, sopló fuerte viento y los muchachitos se lanzaron al agua para salir nadando, mientras Benito permaneció en la lancha y pasado el ventarrón se orilló y saltó hacia tierra firme. El hecho se convirtió en frase del pueblo: El viento no le atemorizó al que sería presidente de México. No le pasó nada.

El pintor Antonio González Orozco en un mural que hizo en el Castillo de Chapultepec, pintó a Benito Juárez sujetando el lábaro patrio mientras un fuerte viento ondeaba la bandera nacional y “el personaje ni se inmuta, ni se despeina”. Esta versión nadie la confirma y el muralista murió en junio de 2020, a los 82 años. Fue discípulo de Diego Rivera.

Por último, hay quienes dicen que la frase está relacionada con una estatua ubicada en el Cerro de las Campanas, sitio en que fusilaron a Maximiliano, Miramón y Mejía. Hay fuertes corrientes de aire y el monumento no ha sufrido ningún daño.

El irrespetuoso “Loco” Valdés
Precisamente en el Año de Juárez, 1972, decretado por el presidente Luis Echeverría Álvarez, durante el desarrollo de “El Show del “Loco” Valdés”, este artista tuvo “la ocurrencia” de hacer una broma, con juego de palabras, en las que involucró al oaxaqueño y a su esposa.

Manuel Valdés salió de la pantalla del entonces Canal 2, hoy Canal de Las Estrellas. No lo vetaron, no lo multaron y en Gobernación el titular, Mario Moya Palencia, lo regañó por irrespetuoso.

¿Qué sucedió?, ¿Qué dijo el papá de Christian Castro?

“El Loco” llegó al estudio vestido de bombero. Obvio, hablaría de la labor de los tragahumo, como les llamamos a los heroicos bomberos. En el curso de sus diálogos improvisados, se le antojó preguntarse a sí mismo, ¿quién es el presidente bomberito? Se respondió, entre carcajadas y sus ademanes acostumbrados, “Pues: Bomberito Juárez”, y no paró ahí, volvió a autointerrogarse, ¿y quién le ayuda? Otra carcajada estruendosa, sus brincos y movimientos de manos, al decir, Doña Manguerita Maza de Juárez”.

La reacción presidencial fue natural, es decir, no se coartó la libertad de expresión, pero sí se censuró la irreverencia hacia el matrimonio Benito Juárez y Margarita Maza.

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