Proponen legalizar mariguana para enfrentar actos de violencia en la Unam

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Legalizar la mariguana con fines recreativos desde un enfoque de “libertad informada” podría ser una alternativa para reducir los actos de violencia que involucra el narcomenudeo en las universidades, coincidieron académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) durante la conferencia “Drogas”: ¿legalización o escandalización? que se realizó ayer en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de esa institución.

Los recientes acontecimientos violentos ocurridos en las instalaciones de la Máxima Casa de Estudios, han llevado a los académicos a reflexionar sobre la necesidad de la legalización de la mariguana y a examinar los mitos y realidades acerca de los supuestos daños que provocan en la salud.

Durante la conferencia, Javier Flores, profesor de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la Unam, señaló que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat 2016) si bien el consumo de la mariguana ha crecido en nuestro país, es muy bajo en relación con otras naciones del Continente Americano, ya que, de acuerdo con el Observatorio Interamericano de Drogas 2015, alrededor del 1.2 por ciento de la población la ha consumido alguna vez, mientras que en Estados Unidos y Canadá el porcentaje es mayor a 40 por ciento.

“No es el consumo el problema, sino la violencia que se genera por la prohibición. En los últimos años ha ocurrido un cambio en el perfil epidemiológico y las agresiones se han convertido en la séptima causa de muerte en México. Por lo menos, el 75 por ciento están relacionadas con el crimen organizado”, resaltó Flores, quien también dirige la revista Forum, del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Comentó que los actos de violencia invitan a reflexionar sobre qué hacer desde la Universidad, y en su opinión, la Unam debe proponer a la sociedad un modelo para afrontar la violencia asociada al narcotráfico desde un enfoque, ya sea de salud pública -en un primer momento- o de libertad basada en la información, es decir, la libertad de decidir al tomar en cuenta los posibles daños que produce el consumo de mariguana.

Asimismo, propuso que “la Unam debe realizar más investigación desde las ciencias naturales y sociales para entender el fenómeno de las drogas, incentivar la participación de toda la comunidad. La Universidad debería de proponer a toda la nación la legalización de la mariguana con fines lúdicos, porque eliminaría automáticamente el contacto de los jóvenes con los delincuentes”.

Durante su intervención, Herminia Pasantes Ordóñez, investigadora emérita del Instituto de Fisiología Celular de la Unam, explicó las bases neuronales de la acción de las drogas y dijo que las políticas actuales no distinguen entre el uso, el abuso y la adicción. El uso de la mariguana no es una condición médica.

Reconoció que le molesta que consideren el uso de la mariguana como un problema de salud pública, ya que no lo es. Los consumidores de mariguana están enfermos en el momento en el que presentan la adicción y sólo 1 por cada 100 adultos que la consumen son adictos, mientras que 4 de cada 100 jóvenes lo son.

En cambio, la violencia derivada de la política para combatir las drogas si es un problema. “La compra ilegal favorece la corrupción y la extorsión. Lo que tenemos que hacer es proteger a nuestros jóvenes de los entornos negativos y evitar que el hecho de consumir mariguana no sea una situación para ir a la cárcel”, defendió.

Durante su exposición, la investigadora derribó algunos de los mitos entorno a la mariguana: Hasta el momento, no hay estudios que indiquen una disminución en el coeficiente intelectual por el uso de mariguana ni deserción escolar; tampoco el uso de mariguana incrementa otras adicciones.

“Ni los grandes detractores han podido probar que la marihuana sea la puerta de entrada para otras drogas más fuertes, como sí lo podría ser el alcohol. Y los datos son muy claros: mientras el consumo de mariguana va en aumento, el consumo de otras drogas ha permanecido estable. Si una fuese dependiente de la otra, las pendientes de crecimiento tendrían que ser paralelas”, concluyó la investigadora emérita del Sistema Nacional de Investigadores.

Julio Muñoz Rubio, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, opinó que no se puede seguir adelante con esta sociedad de la prohibición, ni con el enfoque que hasta ahora se ha aplicado para combatir a las drogas.

“Las drogas cumplen una función de manipulación y control, es, a su vez, una fuerza productiva que guarda relación con las fuerzas destructivas y no podemos seguir el camino de la violencia”, advirtió Muñoz. En el evento también participó Alethia Guerrero Hernández, del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Unam.

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