México está de luto

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Salvador García Juárez*, articulista invitado

Ciudad de México, 12 de agosto de 2020.- México ya registra 53,929 defunciones, además de aparecer en estadísticas como una de las naciones más infectadas en el mundo, con casi medio millón de contagios por Covid-19, lo que nos coloca en el deshonroso tercer lugar en decesos a nivel mundial, evidenciando una fallida estrategia implementada por el gobierno federal, con funestos resultados para el país.

Solo Estados Unidos y Brasil se ubican por encima de México en cuanto al número de muertes; sin embargo, muchos expertos opinan que las cifras oficiales brindadas por la Secretaría de Salud no arrojan la totalidad real de fallecimientos por el Sars-CoV-2, estimando que los números podrían ser mucho más altos en el país. En ese sentido, el periódico The Economist señala que México podría estar en el primer lugar en número de defunciones, a falta de pruebas de Covid.

El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, funcionario designado por el presidente Andrés Manuel López Obrador como responsable de coordinar la estrategia contra el virus. Un epidemiólogo que pareciera que sus respuestas van cargadas con un sesgo más político que científico, a quien hoy se le pueden atribuir graves errores, equivocaciones y omisiones en el manejo de una pandemia, que en los hechos ya lo ha rebasado de manera sobrada.

López-Gatell propuso el “Modelo Centinela”, una metodología matemática desarrollada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para estimar de manera más precisa el número de muertes por Covid-19. De acuerdo al “Modelo Centinela”, el número de muertes podría ser 8 veces más grande que las registradas por las autoridades sanitarias, considerando que México es el país que menos pruebas de coronavirus realiza en el mundo. De esta manera, se explica un subregistro en muchas de las muertes de Covid-19, quedando erróneamente catalogadas como neumonías atípicas, muertes por influenza, etc.

Con base en el “Modelo Centinela”, si la cifra de 53,929 muertos lo multiplicáramos por ocho, estaríamos hablando de 431,432 decesos en nuestro país, lo cual nos colocaría no en el tercero, sino en primer lugar indiscutible a nivel mundial, superando por mucho a Estados Unidos, con sus 164,681 mil fallecimientos.

Un detonante de esta crisis de Covid-19 lo podemos ubicar cuando el presidente López Obrador en momentos en que ya existían manifestaciones preocupantes del virus en países como China, España, Italia, Alemania, con su política de “fronteras abiertas”, permitió el ingreso por vía aérea, marítima y terrestre de viajeros de estos países, así como la repatriación de muchos mexicanos, sin prever las medidas sanitarias necesarias, lo que permitió al coronavirus un fácil acceso a nuestro territorio y de ahí se extendió a puntos estratégicos del país, como focos de propagación.

López-Gatell desestimó la importancia de establecer medidas de control para los viajeros, principalmente del extranjero, como lo representa el hecho de no destinar un solo peso a la compra del número necesario de reactivos para detectar el peligroso Covid-19 y ser aplicadas a los viajeros que día a día llegan al Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de la Ciudad de México y otros 9 Aeropuertos Internacionales que hay en el país, como el de Cancún, Guadalajara, Monterrey Tijuana, etc., así como puertos marítimos, como lo indicaba la OMS.

En cuanto al confinamiento se cometieron otros graves errores: México entró de manera tardía un 23 de marzo pasado, cuando ya era por demás evidente la manifestación del virus en el país. Más aun, el presidente Andrés Manuel causó confusión en la sociedad al pedirles hacer una vida normal en medio de la pandemia del coronavirus. López Obrador alentaba a la población a salir a comer a restaurantes y fondas, contrario a las recomendaciones emitidas en todo el mundo.

España e Italia abrieron sus economías cuando ya habían dominado la pandemia, con un mes de descenso continuo en el número de muertes. España alcanzó el pico de los contagios el 25 de marzo, con 9,630 casos y luego presentó una baja consistente, hasta que el 8 de junio solo tenía 167 casos. Italia llegó al máximo con 6,557 hasta que el 12 de junio solo presentaba 163.

México, por el contrario, determinó levantar el confinamiento con los contagios en pleno ascenso, provocando que el mayor número de muertes -37,000- se hayan dado durante la reapertura de la economía. Esta decisión errónea agravó la proliferación y expansión del virus a lo largo y ancho del país. Prueba de ello es que hoy no pocos de los estados continúan en semáforo rojo, sin poder abrir totalmente sus economías. La medida también provocó que hoy no solo estén muriendo personas, sino también empresas ante la falta de apoyos del gobierno.

La apuesta fallida de López-Gatell, desde un inicio, fue alcanzar la inmunidad de rebaño, conocida como inmunidad colectiva o de grupo. Lo dejó en claro en infinidad de conferencias, lo que implicaba dejar que el coronavirus se propagara en la población, pero sin proteger a enfermos crónicos con padecimientos de obesidad, diabetes, hipertensión, males cardiacos, etc., sin tomar en cuenta que en México no se cuenta con medicamentos, ni vacunas. Somos 130 millones de mexicanos y de ellos se hubiera provocado que tendría que morir un 12%. Estaríamos hablando del deceso de unos 15 millones de personas. Toda una apuesta perversa.

¿Cuántas muertes y contagios se hubieran podido evitar si el gobierno del presidente López Obrador hubiera invertido en adquirir las pruebas necesarias de Covid-19, llevando a cabo una detección oportuna del coronavirus y su contención en aeropuertos, puertos mexicanos, aduanas y en toda la red hospitalaria del país, además de brindar atención y seguimiento a las personas infectadas por el virus y sus familias? Por todo lo anterior México está de luto.

* Presidente del Consejo Nacional de Defensa a la Ciudadanía A.C.

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