Jorge Herrera Valenzuela
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• El primero data del Siglo XVIII y duró 15 minutos
• Tres sismos coinciden en día y mes
• En 1985, el terremoto devastador

Ciudad de México, 25 de septiembre de 2022.- Los habitantes de la Capital Mexicana vivimos segundos de pánico, de terror, seguidos de crisis nerviosa y compartimos esos estados de ánimo con los coterráneos de diversas poblaciones de los Estados colindantes con el Océano Pacífico. Los movimientos telúricos, también llamados temblores de tierra y los terremotos, crearon una psicosis al llegar septiembre, el noveno mes del Calendario Gregoriano.

Septiembre en nuestro País, siempre lo hemos considerado como el Mes Patrio por las acciones derivadas. En primer término, la iniciación del Movimiento Libertario de Miguel Hidalgo. Después, en 1821, la Consumación de la Independencia. Más adelante, las batallas contra los invasores norteamericanos, en 1847. En el Castillo de Chapultepec, sede del Colegio Militar, y en Churubusco con el general Pedro María Anaya al frente. Finalmente, la solemne conmemoración en Morelia, Michoacán, del natalicio de José María Morelos y Pavón, el 30 de septiembre de 1765.

Ahora, el ingenio, el despierto humor del mexicano que se come a la muerte en figuras de azúcar y chocolate y la festeja con figuras de cartón y de madera, además de versificarla en “calaveritas”, al noveno mes del Calendario Gregoriano lo “bautizaron” como Septiemble y otros no se contuvieron y lo “santificaron” al declararlo como el Día de San Goloteo. En las redes sociales circularon un meme con la leyenda “Los mexicanos son tan cab….que hacen simulacros con terremotos reales”. Esto último relacionado con los simulacros de hace cinco años y el de este 2022 que antecedieron a los temblores.

Los sismos no son previsibles
En los hogares, en las oficinas públicas, en los despachos privados, en los restaurantes y en las fondas, el tema obligado está relacionado con los dos últimos temblores que se originaron en las costas michoacanas. Son muchas las preguntas que amenizan las conversaciones. Una de las principales interrogantes es que si hay coincidencia en mes y fecha, o sea, en 19 de septiembre, porque en México tres están registrados con esos datos, en el Catálogo de Sismos Históricos.

La respuesta de geólogos, vulcanólogos y especialistas en los estudios de sismología, categóricamente afirman que no hay nadie que fundamente una explicación al respecto. Ni se pueden pronosticar los temblores en sus diversas dimensiones, menos aún se prevén. Son fenómenos de la naturaleza que obedecen al movimiento de las placas tectónicas, las que al desplazarse si llegan a rozarse o a chocar, se produce el movimiento telúrico.

Más adelante comentaré sobre lo que declararon los científicos y aportaré datos del origen del Servicio Sismológico Nacional que en el pasado 5 de este tembloroso mes cumplió 117 años. En las 60 estaciones instaladas en el País para monitorear permanente los sismos, se cuenta con equipos de avanzada tecnología.

10 temblores en septiembre
En los últimos treinta y siete años, los habitantes del antiguo Distrito Federal, hoy flamante Ciudad de México, hemos vivo minutos de angustia, de espanto, de sorpresiva carrera para protegerse, cuando el piso comienza a moverse, las lámparas y objetos colgantes se balancean, los cables tendidos en las calles chicotean. Lo relevante es que los últimos han sido oscilatorios. El del 85 que se combinó con el trepidatorio.

Antes no existía el Sistema de Alarma Sísmica. Tampoco se realizaban simulacros.
Desde aquella mañana del jueves 19 de septiembre de 1985 a la madrugada del pasado jueves 22 de septiembre del 2022, suman ¡diez sismos!

El primero fue devastador en muertos, heridos y daños materiales. Alcanzó 8.1 grados en la escala de Richter. Las escenas dramáticas se sucedieron por días. La búsqueda de los familiares, entre los escombros. El rescate de los niños sobrevivientes que estaban en los cuneros del Hospital Juárez. Los reportes de los parientes radicados en el interior de la República.

El del pasado jueves llegó hasta 6.9 de la misma escala, pero se sintió fuerte. Lo clasificaron como réplica del registrado apenas el lunes anterior. Recordemos que el viernes 20 de septiembre de 1985, la réplica fue de 7.6 grados.

Los correspondientes a septiembre del siglo pasado fueron: viernes 10, en 1993; jueves 14 en 1995 y en 1999, viernes 3. Estos sismos, como la mayoría, tuvieron sus respectivos epicentros en las costas oaxaqueñas, michoacanas, jaliscienses y guerrerenses. También se localizan en Chiapas y en Colima. El Océano Pacífico es “el coco”, en las profundidades de las aguas están las Placas Tectónicas, de las que comentaré después.

Por simple coincidencia, los registrados en lo que va del Siglo XXI, ocurrieron en un día 19. En martes, a las 13 horas y minutos, en 2017; en domingo el de 2021 y el pasado lunes de este 2022. Hubo uno más, el martes 7 de septiembre de 2021, causando serios daños en el ex paradisiaco Puerto de Acapulco, Guerrero.

El de septiembre de 1754
Destaca en la relación de los Sismos Históricos el que sacudió a los habitantes de la Nueva España. No encontré el dato de la hora, pero sí el de la prolongada duración: 15 minutos, que debieron ser aterradores.

Para los habitantes del antiguo México Tenochtitlán, para los vecinos de Puebla y de Tlaxcala, el 1 de septiembre de 1754 debió ser horrible.

En las costas de Oaxaca se localizó el epicentro. Cayeron muchas rústicas viviendas, algunas Iglesias Católicas en la Ciudad de México, murieron 40 personas.

En la Capital Mexicana los acueductos y las cañerías sufrieron daños de consideración y la población quedó sin agua potable. Uno de los acueductos era el de Chapultepec hacia el centro de la Ciudad. Como recuerdo tenemos una parte de ese conducto de agua, en la Avenida Chapultepec, a la altura de la Estación Sevilla del Metro, así como en la hoy confluencia de Arcos de Belén y Eje Central Lázaro Cárdenas, está el final del acueducto y está un monumento que conocemos como “Salto del Agua”.

Los daños en Tlaxcala se resintieron en la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, pues la iglesia se desplomó. En otros templos las torres cayeron por tierra. Tres templos registraron severos daños en Puebla: en los Conventos de Santa Clara y San Francisco y el de San Juan de Dios. En tanto que en Huajuapan (Oaxaca), que aún no era Huajuapan de León, bóvedas y torres de las iglesias cayeron al suelo.

Todos los días tiembla
He leído las opiniones, comentarios y declaraciones de los especialistas en el tema de los sismos, temblores, tsunamis, terremotos y maremotos. Nuestros científicos del Instituto de Geofísica de la Unam como los del Servicio Sismológico Nacional, precisan que estos fenómenos de la naturaleza no son pronosticables, no puede preverse en ninguna situación y coinciden en que todos los días tiembla.

La mayoría de esos movimientos telúricos no son perceptibles por los humanos y se captan en los aparatos instalados en estaciones distribuidas en todo el territorio nacional, teniendo su matriz en la Ciudad de México. El Sismológico comenzó a funcionar el 5 de septiembre de 1910, en la última etapa del presidente Porfirio Díaz. Se dio cumplimiento con ello a un acuerdo que un año antes tomaron los representantes de 18 países, reunidos en París, Francia.

A propósito de “todos los días tiembla”, el investigador del Instituto de Geofísica de la Unam, Luis Quintanar Robles ha dicho que tiembla porque “las placas tectónicas se están moviendo de manera continua, una con relación a la otra, permanentemente y eso produce una fricción constante”. Añadió que “Eventualmente, esa fricción puede llegar a romper la interface entre las placas y eso va a liberar la energía que se traduce como sismo”.

Nuestro territorio, según información recabada, está sobre las Placas Mediterránea, Los Cocos, del Pacífico, del Caribe y de la Rivera. Cuando hay roce o choque entre dos de esas placas frías y rígidas, se producen los temblores y las réplicas de los mismos que alcanzan sumas muy elevadas por espacio de varios días, como ocurre ahora en Colima y en Coalcomán, Michoacán.
La escala, con que se mide la intensidad de los sismos fue elaborada por el sismólogo estadounidense Charles Francis Richter, en 1935. Contó con la colaboración de su colega germano-norteamericano Beno Gutenberg. Ambos hicieron estudios para clasificar el grado de los terremotos.

Richter y Gutenberg redactaron manuales y escribieron libros sobre sismología. Los textos son fundamentales en la actualidad y tienen reconocimiento mundial. Richter murió en 1985 en Camboya, a la edad de 85 años. El alemán Gutenberg falleció en 1960, a la edad de 70 años. Ambos estuvieron en el Instituto Tecnológico de California y trabajaron en las Universidades Stanford y en la Del Sur de California.

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