Bogotá, Colombia, 18 de junio de 2020.- El futuro de la educación tras la pandemia es incierto, algo que se está tratando de analizar desde diferentes perspectivas. América Latina ha sido una región bastante afectada en la transición a la educación no presencial de emergencia, principalmente por la brecha digital, que se agudiza más en algunos países con grandes índices de ruralidad.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hoy un 56% de los latinoamericanos y caribeños usan internet —un 36% más que en 2006. Sin embargo, solo un 45.5% de los hogares en la región cuentan con conexión de banda ancha, lejos del 86.3% de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde). Esta brecha, sumada a la poca preparación de los docentes y las propias instituciones educativas para afrontar la virtualidad, ha puesto sobre la mesa los grandes desafíos a los que se enfrentan los sistemas educativos en todos los niveles.

Entre esos desafíos a los que se enfrentan está la acreditación y el prestigio de la educación en línea. Este paso acelerado a esta modalidad ha creado imaginarios errados sobre lo que es y significa la educación virtual: «lo que vivimos ahora es un formato en remoto en un momento de emergencia; no necesariamente tiene que ser educación en línea. Lo que se está haciendo ahora es dar respuesta a la necesidad del estudiantado en una situación sobrevenida», afirma Pastora Martínez Samper, vicerrectora de Globalización y Cooperación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), quien participó en el eMeetUp de EduTIC junto con representantes de universidades de Colombia y Chile para reflexionar sobre el futuro de las instituciones 100% en línea en América Latina.

Transformación de la educación tras la pandemia
Josep Maria Duart, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, afirma que se puede aprovechar esta contingencia para transformar o hacer evolucionar los sistemas educativos: «lo que hemos convenido en llamar educación remota es una gran experiencia que puede ser la semilla para la transformación definitiva de los sistemas educativos presenciales en sistemas híbridos», puntualiza.

En varios países de América Latina se han venido tomando decisiones para el regreso a las actividades escolares en todos los niveles. Una de ellas es la educación asistida por tecnología, en la que se busca bajar los índices de presencialidad en las aulas con apoyo de herramientas tecnológicas para el aprendizaje en remoto.

En ese sentido, el impulso de los gobiernos e instituciones con respecto a estas modalidades de aprendizaje rema a favor de la acreditación de los programas de educación híbrida o totalmente en línea, que es vital para trabajar en el aseguramiento de la calidad en estas modalidades. «Este tipo de tecnologías y metodologías están aquí para quedarse. La tecnología es importante, pero no es la única cuestión a tener en cuenta: es tan importante el modelo tecnológico por el que se apueste como el organizativo, y, por supuesto, el modelo pedagógico, y esto requiere un cambio profundo en la institución», comenta Martínez Samper.

La experiencia de la UOC, como institución 100% en línea desde su creación, se ha puesto a disposición de gobiernos y diferentes instituciones de la región latinoamericana para llevar a cabo procesos de transición hacia modalidades de educación virtual, así como para trabajar modelos de acreditación de la calidad de la educación universitaria en línea adaptados a su realidad. Además, durante esta contingencia, la UOC puso en abierto guías y recursos para ayudar a los docentes de diferentes ámbitos en esta adaptación de emergencia mediante el ciclo formativo «Docencia no presencial de emergencia», que contó con una serie de seminarios web (webinars) a los que se conectaron más de 9,000 profesores de 46 países, en su mayoría de la región latinoamericana.

Garantizar el acceso a educación superior
Algunos cálculos advierten que la deserción estudiantil en universidades de América Latina puede superar el 50% en el segundo semestre del año, lo que supone un reto para universidades y gobiernos para garantizar la continuidad e incrementar el acceso a la educación superior de calidad, tal como lo ha apuntado Naciones Unidas en la Agenda 2030. Para ello, se hace fundamental el trabajo en el fortalecimiento de las modalidades educativas en línea y en el desarrollo de competencias digitales para el estudiantado y el cuerpo docente.

Es importante apuntar que una modalidad no va a reemplazar a la otra, tal como lo afirma Martínez Samper: «las metodologías y las universidades deberán ser complementarias, pues cada una se dirige a un perfil de estudiante diferente, que se acomoda mejor a una u otra metodología. Es por ello que la necesidad de una educación que permita apostar por un aprendizaje a lo largo de la vida es clave para mejorar las oportunidades de todas las personas», concluye.

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