Transformación digital y pandemia: siete tendencias educativas para la era pos Covid-19

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Bogotá, Colombia, 3 de junio de 2020.- Desde el acceso masivo a internet, a mediados de los años noventa, la transformación digital ha sido un fenómeno que ha ido afectando todos los ámbitos de la actividad humana. En las primeras etapas, este proceso se limitó a digitalizar lo analógico y a virtualizar lo físico. Más adelante, a acelerar procesos simplificando las cadenas de valor en la producción de bienes y servicios, llegando incluso a multiplicar por factores exponenciales la escalabilidad de un negocio, pero la última etapa de este proceso siempre conlleva la mutación total o parcial de la propia actividad mucho más allá de las indudables mejoras obtenidas por la digitalización en las fases iniciales «podemos encontrar más ejemplos en otros sectores, como las finanzas —que se adaptan a una nueva realidad moldeada por las criptomonedas y las cadenas de bloques— o la salud, que aprovecha la tecnología ponible (wearable) y los teléfonos inteligentes para hacer el seguimiento asistencial de pacientes vía telemática, monitorizando sus constantes y gestionando los datos con sistemas de inteligencia artificial», afirma Xavier Mas, especialista e investigador en educación digital en el eLearn Center de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), pero ¿qué está ocurriendo en el mundo de la educación?

Pese a la penetración de la tecnología digital en las aulas de escuelas y universidades y la notable falta de capacitación tecnológica reclamadas desde los sectores profesionales y la sociedad en general, el paso del tiempo parece correr a menor velocidad en el ámbito educativo de como lo hace en nuestra vida cotidiana. Uno de los aspectos que caracterizan estas fases iniciales es la generación de conocimiento y recursos para que se desencadene, en su momento, la última etapa de alteración.

Para Xavier Mas, la incorporación paulatina de las llamadas tecnologías educativas en las instituciones — Google Classroom o Moodle, pizarras interactivas, gadgets de robótica, impresoras 3D, portátiles y tabletas o paquetes ofimáticos de computación en la nube como G Suite for Education o OneDrive de Microsoft—, juntamente con la infinidad de aplicaciones y servicios que utilizamos en nuestra vida cotidiana para relacionarnos socialmente, organizar nuestro tiempo, producir y compartir documentos, gestionar proyectos profesionales, comunicarnos de forma inmediata o disfrutar de nuestras series favoritas, proporcionan a los distintos agentes del ecosistema educativo el bagaje y las condiciones ambientales necesarias para desarrollar nuevas formas de aprender y de organizar la actividad formativa.

La llegada de la pandemia podría ser el cisne negro que actúe como disparador de la última fase del proceso de transformación digital de la educación «es ampliamente compartida la idea de que la crisis generada por la Covid-19 parece haber hecho aflorar, como ningún otro factor hubiera podido hacerlo anteriormente, todas las capacidades, el conocimiento y los recursos disponibles en todos los niveles educativos», indica Mas, a lo que añade que, con el objetivo de garantizar la continuidad de la actividad educativa en una situación de máxima excepcionalidad, de la noche a la mañana la red se ha convertido en un auténtico bazar de herramientas, recursos de aprendizaje, experiencias, y consejos de cientos de opinadores sobre educación en línea.

De acuerdo al investigador, esta situación reúne cuatro características que pueden situar su desenlace lejos de la superficie y del alcance de las miradas de muchos expertos, demasiado enfocadas en la inmediatez y presas por el sentido común:

• Su carácter global: no existen oasis ni territorios neutrales; las soluciones locales dependen de soluciones globales y viceversa.
• Su naturaleza sistémica: afecta a todos los sectores y ámbitos de la actividad humana, sus causas y sus consecuencias son interdependientes con lo que ocurre fuera del ámbito educativo.
• Su profundidad insondable: los efectos de la crisis no son medibles solamente observando indicadores de primer nivel; todo lo que ocurre tiene raíces profundas de naturaleza estructural.
• Su elevado grado de incertidumbre: no sabemos qué va a ocurrir ni cómo, ya que carecemos de modelos y puntos de referencia.

La evolución del sistema educativo y todo lo que lo conforma a partir de esta crisis es poco previsible, nuevos retos y nuevos factores entran en juego alterando las condiciones del entorno, estresando a sus agentes y creando nuevos nichos para ser ocupados, algunas de las tendencias del aprendizaje previstas para el siglo XXI van a quedar obsoletas, mientras que otras, en cambio, se verán potenciadas y se convertirán en parte constitutiva de nuevos modelos y nuevas prácticas educativas. Es así como, a partir de esto, Mas ha seleccionado siete tendencias pre-Covid-19 las cuales hablaban del futuro de la educación, de manera que se analice las tendencias que serán potenciadas, cuáles perderán relevancia y cuáles formarán parte del nuevo ecosistema educativo en la era pos Covid-19.

1- Informalización del aprendizaje. Incremento del aprendizaje informal potenciado por la red y la tecnología digital, tiene relación con el llamado aprendizaje continuo, referido a la interconexión de aprendizajes adquiridos en diferentes ámbitos (profesional, social, académico, lúdico, etc.) con distintas formas de crear y distribuir el conocimiento a las del aprendizaje formal penetra en la actividad formativa de los entornos académicos.
2- Aprendizaje a lo largo de la vida (lifelong learning). Actividad formativa a lo largo del ciclo de vida de una persona que no está vinculada solamente a unas etapas determinadas, esta tiene lugar tanto en ámbitos formales como informales y en contextos diferentes (laboral, académico, doméstico, etc.), la capacidad de los estudiantes para diseñar su trayectoria formativa a lo largo de la vida y de disponer de habilidades superiores para aprender en contextos digitales se considera un aspecto crítico.
3- Aprendizaje autodirigido. La personalización del aprendizaje es uno de los mantras más recitados por responsables docentes y gestores formativos; sin embargo, la verdadera personalización es aquella que empodera y capacita a las personas para tomar sus propias decisiones con relación a su proceso formativo y para aprovechar las incontables oportunidades de aprendizaje que ofrecen la red y el ecosistema educativo. En un contexto de formación a lo largo de la vida y con una tendencia creciente hacia la informalización, la capacidad de dirigir y gestionar el propio aprendizaje es esencial.
4- Aprendizaje social (social learning). El aprendizaje social está en la base de teorías y movimientos de renovación pedagógica anteriores a la red y en numerosos enfoques y pedagogías emergentes actuales, como por ejemplo la clase inversa (flipped classroom), el movimiento maker o design thinking. La proliferación en los ámbitos profesionales y domésticos de aplicaciones y herramientas de computación en la nube, de comunicación o de gestión de proyectos contribuye a la realización de experiencias educativas de tipo socioconstructivista basadas en la colaboración.
5- Deslocalización. Como ocurre con otras actividades, el aprendizaje ya no puede estar referenciado por coordenadas espacio-temporales. La conexión permanente y las aplicaciones de computación en la nube que ofrecen los dispositivos móviles permiten aprender en cualquier momento y lugar, disfrutando de las prestaciones elevadas en cuanto a acceso a la información, a la comunicación y a la productividad ofrecidas por el entorno tecnológico.
6- Automatización. Los avances en inteligencia artificial (IA) empiezan a esbozar escenarios educativos con bots y asistentes virtuales desempeñando diferentes papeles en los procesos académicos y formativos. Asimismo, el cruce de la analítica de aprendizaje (learning analytics) con los algoritmos de IA (machine learning) ponen al alcance de docentes e instituciones educativas la posibilidad de personalizar el aprendizaje diseñando de forma dinámica contenidos y actividades a medida.
7- Liberalización de la acreditación. La irrupción de la tecnología de cadena de bloques (blockchain) en el ecosistema educativo abre la posibilidad de disponer de sistemas de reconocimiento y acreditación de competencias, habilidades y experiencias formativas sin necesidad de disponer de archivos centralizados en instituciones determinadas. Aprendizajes adquiridos en espacios informales o destrezas desarrolladas en entornos corporativos pueden ser acreditados de forma fiable, permanente y detallada.

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