Tlatelolco, entre la decadencia y el abandono

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Ciudad de México, 15 de noviembre de 2022.- Los habitantes de la enorme Unidad Habitacional Tlatelolco, ubicada en el norte del Centro Histórico de la Ciudad de México, con una población de 30 mil habitantes y más de cien mil de población flotante, con 90 edificios con 10 mil departamentos, a diario viven un “infierno”.

El Conjunto Urbano “Presidente Adolfo López Mateos” Nonoalco-Tlatelolco, uno de los desarrollos habitacionales más simbólicos y emblemáticos del modernismo, proyectado por Mario Pani, icono de la corriente funcionalista, está en decadencia urbana y arquitectónica; además, hoy, su población es presa de la inseguridad, delincuencia y narcomenudeo, entre otros flagelos. Esta unidad habitacional está rodeada por barrios que, tradicionalmente, tienen un alto índice de inseguridad pública.

Tal es el caso de Tepito y Morelos, al sur; Tlatilco, al norte; Peralvillo, al oriente, y Guerrero, al oeste, catalogados desde siempre con alto índice de inseguridad pública y, en caos como Tlatilco, las balaceras son cosas casi cotidianas, mientras que en Tepito-Morelos son clásicos los asaltos a mano armada, la Guerrero muestra últimamente una bajas en esos tipo de delitos, pero aún conserva la tradición de colonia peligrosa, mientras que la Peralvillo registra un repunte en esos índices rojos.

Ante la inseguridad de Tlatelolco, que se conoció internacionalmente por la masacre de estudiantes, en octubre de 1968, primero, y después por los sismos de 1985, representantes vecinales y los mismos vecinos del complejo han manifestado a este reportero la zozobra que se vive día a día sin que las autoridades del Gobierno de la Ciudad de México y de la Alcaldía Cuauhtémoc intervengan. “Las señoras Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de las Cdmx, y Sandra Cuevas, alcaldesa de la Cuauhtémoc, demarcación política donde se ubica esa unidad habitacional, le han dado más importancia a su “pleito de barrio” que en atender nuestras quejas y demandas”, aducen.

Además, aseguran que amanecen con robos a transeúntes en vía pública, de accesorios de autos, de herrería, coladeras, luminarias y de cable de cobre de energía eléctrica (que los dejan sin electricidad en sus hogares), entre otros hurtos.

También, hay amenazas de viciosos en pasillos y estacionamientos, narcomenudeo en posesión simple, invasión a departamentos, aparición de mujeres descuartizadas y asesinatos de adultos mayores (que viven solos) y ahora tienen también que soportar a migrantes disfrazados de personas en situación de calle. “Desde hace varios años, gobiernos van y gobiernos vienen y nos siguen dejando en el olvido”, se quejan, esto, a pesar de que recientemente, la unidad fue remodelada y repintado sus edificios, como ejemplo de la renovación urbana de unidades habitacionales de la Cdmx.

Sobre el tema de seguridad han denunciado que ha sido insuficiente por parte de las autoridades y lamentaron que, al contrario, han desaparecido diversas corporaciones policiacas, como la Policía Bancaria, la Montada, en moto, en bicicleta. “También, hubo una Comandancia de Policía específica para la Unidad, después seis pequeños Módulos de Vigilancia, conocidos por la comunidad como “Hamburguesas”, pero, actualmente, están abandonadas sin elementos policíacos. Sólo uno medio funciona”.

De plano, aseveran que no hay vigilancia y que, mientras siga el pleito de barriada entre Sheinbaum y Cuevas, tendrán que seguir organizándose para tratar de defenderse. Pero, “no sabemos por cuánto tiempo más resistiremos. Por eso, lanzamos un grito de auxilio a estas funcionarias para que nos volteen a ver y se enteren que no somos invisibles: Nos urge nos escuchen”, reclaman.

Entre sus más sentidas demandas están: que la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Alcaldía Cuauhtémoc ejecuten acciones para incrementar la vigilancia en los andadores y parques de la Unidad Habitacional para prevenir los delitos y disminuir el índice delictivo que es altísimo.

Debe incrementarse el número de elementos en cada una de las tres secciones; que los rondines y operativos de seguridad sean permanentes; se incluyan los patrullajes con bicicleta, los cuales no contaminan y resultan, sin duda, más económicos, más ágiles, apropiados, rápidos y seguros, tanto para sus conductores como para la ciudadanía.

Además, se establezcan puntos de control, retomando el uso y rehabilitación de todos los Módulos de Vigilancia, con los que existía un efectivo vínculo de la ciudadanía con los patrulleros, ciclistas y, cuando la ocasión lo amerite, se haga el enlace con otros medios motorizados de mayor capacidad; mantenimiento permanente al alumbrado público en todo Tlatelolco y su zona periférica y que se organicen campañas de prevención del delito.

Los residentes piden a la jefa de Gobierno la reinstalación de la “Estación de Policía Nonoalco”, ubicado por el Jardín “La Pera” y mayor incremento de elementos y mayor presencia policial en la Unidad. “Debe haber una coordinación del Gobierno Central y la Alcaldía Cuauhtémoc para fortalecer la seguridad pública”.

Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana en la Ciudad de México, correspondiente al tercer trimestre del 2022, la Alcaldía Cuauhtémoc se encuentra entre los últimos lugares sobre la percepción social sobre seguridad, ya que 68.3% de la población que habita en dicha demarcación, se siente insegura y, dentro de las 33 colonias se encuentra ubicado Tlatelolco.

Los tlatelolcas subrayan que no se piden dadivas al exigir seguridad, porque los ciudadanos de la Ciudad de México tienen como parte de sus derechos contar con una Ciudad Segura, conforme lo establece en Apartado “B”, del Artículo 14, de la Constitución Política de la Ciudad de México que a la letra dice: Derecho a la seguridad ciudadana y a la prevención de la violencia y del delito.

“Toda persona tiene derecho a la convivencia pacífica y solidaria, a la seguridad ciudadana y a vivir libre de amenazas generadas por el ejercicio de las violencias y los delitos. Las autoridades elaborarán políticas públicas de prevención y no violencia y una cultura de paz, para brindar protección y seguridad a las personas frente a riesgos y amenazas”.

Decadencia urbana y arquitectónica de un proyecto simbólico del modernismo
José Guadalupe Martínez Granados, licenciado en Sociología por la Unam, y Ciutlali Michélle Reza Flores, maestra en urbanismo por la misma Unam, desarrollaron un extenso análisis sobre la situación de Tlaltelolco y su deterioro a más de 60 décadas de existencia.

En su investigación revelan como “el proyecto nace de la premisa de vida comunitaria, en donde el diseño de amplios espacios propiciaría relaciones sociales solidarias, tendientes a fortalecer el sentido de identidad y conservación del patrimonio edificado.

“Sin embargo, este ideario de vivir en colectivo desencadenó fricciones y disputas por el uso del espacio común, aunado a los problemas asociados al alto costo de mantenimiento de los edificios y a la infraestructura de servicios.

“El terremoto ocurrido en la Ciudad de México en 1985, es otro factor que modificó la estructura espacial y social del proyecto, al tal grado que varias edificaciones fueron demolidas, y la llegada de nuevos pobladores imprimió procesos que fragmentaron las relaciones entre los vecinos. Así, este conjunto habitacional, diseñado con la idea de regenerar urbanísticamente la ciudad y alojar a miles de familias, presenta signos que apuntan hacia un franco proceso de deterioro que puede llevar a la decadencia urbana del proyecto.

“En este sentido, el objetivo de este estudio es reconocer la participación vecinal como elemento clave que puede contribuir favorable o desfavorablemente en la preservación del patrimonio arquitectónico. Los resultados de la investigación están apoyados en evidencias empíricas mediante entrevistas a actores claves del conjunto habitacional”, indica el sumario de dicha investigación, en la que destaca el papel predominante que tiene los condóminos para su regeneración.

Actualmente, Tlatelolco cuenta con autoadministración lo que ocasiona fricciones en cuanto a la administración del conjunto habitacional, situación que se presenta en otros conglomerados de este tipo existentes en la Cdmx.

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