Mujeres periodistas lanzan Press Forward para luchar contra el acoso sexual en las redacciones

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Taylor Mulcahey | IJNet

Lo que comenzó como una conversación en una página de Facebook se convirtió en un movimiento nacional contra el acoso sexual en las redacciones. Un equipo de 13 periodistas fundó la organización Press Forward y la presentó en público el 13 de marzo pasado, en un evento en el National Press Club de Washington.

El grupo se conectó e intercambió experiencias en las redes sociales a principios de septiembre de 2017, en plena efervescencia del movimiento #MeToo«.

«Algunas de las integrantes buscaban una suerte de grupo de apoyo», cuenta la londinense Dianna Burgess, una de las fundadoras de la organización. «Pero todas sentíamos que era realmente necesario hacer algo positivo a partir de las experiencias negativas que habíamos vivido”.

Aunque el grupo de fundadoras es diverso en edad, etnia, sexualidad y lugar de residencia, se unieron por su experiencia en los medios y por el deseo de impulsar cambios, dice Burgess.

Otra miembro del grupo, Eleanor McManus, trabajó más de 10 años en CNN, desde que tenía 22 años. Cuando el historial de acoso de Mark Halperin llegó a las primeras planas, ella compartió públicamente su experiencia, pero siempre quiso hacer más.

«Nos dimos cuenta de que éramos un grupo de periodistas y productoras talentosas que salían al terreno para hacer una diferencia, para ayudar a contar una historia», explica McManus. «Unidas podemos ayudar a futuras periodistas”.

Las fundadoras dejaron de encontrarse en Facebook para hacer una lluvia de ideas sobre su futuro proyecto. Se comunicaron vía email, redes y llamadas online para planificar el siguiente paso.

La organización anunció su formación el mismo día en que Time Magazine nombró a “The silence breakers” como personalidad del año, lo que inspiró mucho interés y apoyo a Press Forward.

Sin embargo, para las integrantes era importante establecer metas y estrategias claras antes de que otras personas se involucraran. «Queríamos organizar una propuesta que tuviera verdadero sentido», dice Burgess.

En marzo ya tenían una misión claramente definida: «Crear un ambiente de trabajo seguro y elevar el valor de las mujeres en el entorno laboral, comenzando por las redacciones».

Muchas de las integrantes se conocieron por primera vez en el evento de lanzamiento, que contó con oradores, anuncios y mesas redondas. Los panelistas incluyeron fundadores y miembros de su junta asesora, como Ted Koppel, Jake Tapper y Sara Just.

Aunque algunos de los comentarios de los panelistas fueron provocadores, Burgess cree que se puede estar en desacuerdo mientras se trabaja para lograr el mismo objetivo.

La estrategia de Press Forward se divide en cuatro ejes principales: el diseño de capacitaciones innovadoras para tomar conciencia sobre el acoso sexual, la realización de evaluaciones sobre la cultura de la redacción, la creación de un modelo para promover cambios y la definición de estándares para alentar mejores prácticas.

A través de mesas redondas, eventos educativos y divulgaciones en escuelas de periodismo, Press Forward también espera educar y capacitar a staffs de periodistas –desde directores hasta pasantes– sobre cómo enfrentar los problemas a medida que surgen. Para ello trabajarán junto al Instituto Poynter.

«La mayoría de los medios ni siquiera ofrecen capacitaciones sobre acoso sexual», observa Kelly McBride, vicepresidenta del Instituto Poynter. «De los entrenamientos que existen, la mayoría parece ineficaz. Queremos desarrollar una formación que esté enraizada en los valores centrales del periodismo. En lugar de decirle a las personas que se porten bien, queremos enseñar a los líderes a construir redacciones más equitativas».

Burgess cuenta que la iniciativa más ambiciosa de Press Forward será realizar un gran estudio de seis meses en las redacciones de todo Estados Unidos con el fin de comprender mejor la cultura que se vive allí y hacer recomendaciones basadas en datos.

«Se necesita más investigación sobre el estatus de las periodistas y las condiciones en las que trabajan», sostiene Elisa Lees Muñoz, directora ejecutiva de la International Women’s Media Foundation (Iwwf), que se ha asociado con Press Forward en la iniciativa. «Sin datos ni cifras que respalden la evidencia anecdótica que hemos escuchado a lo largo de los años, resulta difícil difundir el impacto del problema y proponer soluciones».

Press Forward actualmente acepta donaciones, pero todavía busca más fondos. Hasta ahora, todo el trabajo ha sido voluntario, y los próximos proyectos, como la contratación de expertos para realizar el estudio, requieren un ingreso constante.

A McManus le preocupa que el movimiento contra el acoso en el entorno laboral pierda impulso, pero continúan programando eventos para mantener viva la discusión.

Próximamente, harán mesas redondas en Washington y Nueva York, y ya han hecho apariciones en universidades. Además, comparten recursos a través de su sitio web y de las redes sociales.

«Realmente sólo se trata de cambiar el punto de partida», dice Burgess. «Sé que suena simple y básico, pero ¿y si el punto de partida fuese que una mujer con un problema pueda acudir a alguien en quien confíe, y que ese alguien le crea?

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