Ciudad de México, 15 de mayo de 2020.- La alocución latina: Magister dixit (El maestro lo dijo) fue de uso muy común en épocas pasadas para denotar la importancia que tenía en la sociedad la figura del maestro o profesor, como también se le conoce, y lo que significa para el desarrollo de la sociedad, en general.

La palabra del maestro era sagrada y sin tener que llegar al dogma de fe, su verdad la acataba la comunidad, tanto en las aulas como fuera de ellas. Lo era todo y la población confiaba en él. Simplemente porque “lo decía el maestro”.

Todavía, hasta mediados del siglo pasado, en México, el maestro, junto con el médico y el sacerdote, constituían los líderes sociales por antonomasia y, de hecho, muchos programas sociales fueron llevados a la población, mediante la voz y acción del maestro.

El quehacer magisterial ha evolucionado como todo en las sociedades, pero aún mantiene el prestigio y respeto propios del liderazgo nato que rodea su vida dentro de la comunidad.

Tal vez, quien mejor retrata ese papel protagónico en la sociedad mexicana, en especial la rural, sea la película “El profesor”, protagonizada por Mario Moreno Cantinflas, que narra el liderazgo natural del maestro en el desarrollo de la comunidad a donde fue enviado para impartir a los infantes la educación básica.

Otro hito en ese camino y, como muestras de los cambios sociales, se tiene en la película inglesa “Al maestro con cariño”, To Sir, with love (título inglés original), dirigida por James Clavell y protagonizada por Sidney Poitier, basada en la novela To Sir, with love de E.R. Braithwaithe.

El argumento trata de un ingeniero de raza negra en paro, llamado Mark Thackeray, que encuentra trabajo como profesor de un grupo de estudiantes conflictivos en una escuela de las afueras de Londres. Pero detrás de la ruda y grosera apariencia de sus alumnos no hay malos sentimientos. Al principio, Mark intenta ganarse su confianza utilizando métodos tradicionales, pero el fracaso es tal que no duda en buscar nuevas estrategias educativas.

Al final, logra encontrar ese nuevo modo de enseñanza que sale adelante con la encomienda de educar a los jóvenes de sus aulas.

Hoy, México celebró el Día del Maestro. Lo hizo lejos de los tradicionales eventos donde los maestros recibían el reconocimiento oficial y a algunos se les entregaban medallas por sus años de trabajo cotidiano o premios por su trayectoria magisterial.

El Día del Maestro fue instituido en México por el presidente Venustiano Carranza (1917-1920) y el primer festejo se realizó el 15 de mayo de 1918, fecha que coincidía con la fiesta de San Juan Bautista de la Salle, sacerdote francés y pedagogo, quien se dedicaba a formar maestros que enseñaban a los hijos de los artesanos de esa época y a los niños pobres. El Papa Pío XII nombró a San Juan Bautista de la Salle, patrono universal de la educación.

De acuerdo a datos oficiales, contenidos en el Sistema de Información y Gestión Educativa (Siged) del gobierno federal, actualmente México cuenta con 2 millones 66 mil 73 maestros, quienes se encargan de transmitir conocimiento a los estudiantes mexicanos, que asisten 375 mil 695 escuelas de educación básica; 21 mil 733, de escuelas de capacitación; 2 mil 642, de educación especial, y 7 mil 519, de educación inicial.

El 83% de las escuelas en México son públicas y de educación básica, a las que concurren 25 millones 897 mil 636 niños, quienes, en el presente ciclo escolar, que termina en julio, están realizando su educación en casa, mediante los sistemas se educación a distancia, debido al problema de la pandemia que aqueja a todo el mundo.

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