Liberar el poder del sector privado para desarrollar sistemas de salud resilientes y equitativos

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Sneha Kanneganti*

Washington, D. C., 12 de junio de 2021.- La Covid-19 ha expuesto las vulnerabilidades de los sistemas de salud y las desigualdades. Al interrumpir el acceso a los servicios básicos de salud, la pandemia ha menoscabado las perspectivas de millones de personas y ha puesto en peligro años de avances para las mujeres, los niños y los adolescentes. En los 36 países socios del Mecanismo Mundial de Financiamiento (GFF) se ha producido una caída de hasta el 25% en la cobertura de las intervenciones de salud esenciales, lo que ha afectado más duramente a las mujeres, los niños y los adolescentes. También se han alterado las cadenas de suministro mundiales, perjudicando la provisión de medicamentos, anticonceptivos y equipos de protección esenciales para los trabajadores de la salud que se encuentran en la primera línea de atención.

Los gobiernos respondieron rápidamente para mitigar los impactos de la pandemia, pero los sistemas sanitarios siguen muy exigidos. Si bien fortalecer la capacidad de prestación de servicios del sector de la salud pública y movilizar recursos nacionales siguen siendo tareas prioritarias, los proveedores privados también desempeñan un papel clave en la atención de una parte considerable de la población en muchos países de ingreso bajo y mediano.

Pero, ¿qué se necesitará para lograr que el sector privado participe en la respuesta a la pandemia y generar una recuperación más resiliente? Surgen cuatro conclusiones clave:

• Para lograr un impacto transformador, la participación del sector privado debe estar integrada en todo el sistema de salud: el financiamiento, la prestación de servicios, las políticas y los reglamentos, y los sistemas de información sanitaria, entre otras cosas. El GFF apoya a los países para que trabajen con el sector privado a través de una plataforma dirigida por ellos mismos mediante la cual pueden establecerse las prioridades de los sistemas de salud como parte de la justificación de las inversiones en favor de las mujeres, los niños y los adolescentes. A través del financiamiento y la asistencia técnica, el GFF, junto con el Banco Mundial, ayuda a fortalecer el diálogo entre el sector público y el privado y permite que se genere confianza mutua a partir de datos extraídos de evaluaciones exhaustivas, lo que conduce a una interacción más estratégica. Por ejemplo:

– Las evaluaciones realizadas recientemente en países como Etiopía (PDF), la República Democrática del Congo (PDF) y Uganda (PDF) ayudaron a los Ministerios de Salud a comprender el papel y el alcance del sector privado y a examinar las oportunidades y los desafíos para aprovechar la capacidad de dicho sector para suministrar productos y servicios.
– En países como Côte d’Ivoire, el GFF apoyó a diversos actores privados para que formaran una asociación general y se convirtieran en una contraparte más eficaz en el diálogo con el gobierno en torno a las prioridades mutuas en las inversiones. Esto condujo a una estrategia de participación del sector privado y, por primera vez, a la inclusión de prestadores privados en contratos de financiamiento basados en el desempeño suscriptos con el gobierno y apoyados por un proyecto del Banco Mundial y el GFF.
– El fortalecimiento de la capacidad gubernamental para gestionar este tipo de contratos en países como Camerún, la República Democrática del Congo y Nigeria ayudó a ampliar la gama de servicios disponibles para mujeres, niños y adolescentes, y el acceso a ellos.

Si se aprovechan las innovaciones transformadoras en gran escala, se puede cambiar la forma en que se brinda atención médica y se accede a ella. El GFF utiliza donaciones vinculadas a operaciones de financiamiento de mayor envergadura del Banco Mundial para ayudar a los países a ampliar la aplicación de tecnologías, productos y modelos de prestación de servicios innovadores, probados y de gran impacto. Por ejemplo, Malí, Rwanda y Tanzanía recibieron apoyo a través del concurso denominado Innovación a Gran Escala, que se encuadra en la Asociación para las Innovaciones, establecida por el GFF junto con Laerdal Global Health y el Gobierno de Noruega. Esta asociación se ha ampliado recientemente con el apoyo de MSD for Mothers y la Fundación Rockefeller para facilitar la inversión de los países en innovaciones ampliables y sostenibles que permitan transformar los sistemas de atención primaria de la salud.

• Los instrumentos de financiamiento innovadores pueden atraer nuevos inversionistas y entidades financieras para invertir en sistemas de salud. Las donaciones flexibles del GFF permiten eliminar los riesgos para el capital privado utilizando mecanismos, tales como el financiamiento combinado, los bonos de impacto y los instrumentos del mercado de capitales. Esto posibilita el aprovechamiento de la inversión privada en favor de los países y las áreas donde más se necesita, con especial énfasis en la equidad.

Por ejemplo, mediante una operación de colaboración entre el GFF y la Tesorería del Banco Mundial en la que se utilizaron bonos de desarrollo sostenible se han movilizado USD 2,000 millones de diversos inversionistas en apoyo de la salud de mujeres y niños. En medio de la pandemia de Covid-19, muchos prestadores privados han requerido equipos médicos adicionales, pero para algunos establecimientos más pequeños, acceder al financiamiento que les permitiera comprar estos equipos ha sido todo un desafío.

Mediante una asociación de colaboración entre el GFF y la Corporación Financiera Internacional (IFC) para el financiamiento combinado se utilizan los fondos de las donaciones del GFF a fin de proporcionar el componente de eliminación del riesgo que se requiere para que los proveedores accedan con un costo asequible al capital que necesitan para sus operaciones y para ampliar los servicios que ofrecen a los pobres.

IFC acaba de anunciar las primeras inversiones colaborativas a través del Mecanismo para el Financiamiento de Equipos Médicos de África, encuadrado en la Plataforma Mundial de Salud de IFC y diseñado para establecer mecanismos de distribución de riesgos con el fin de ayudar a las pequeñas empresas a acceder a préstamos y arrendamiento financiero por un monto de hasta USD 300 millones. A través de esta plataforma, el GFF ayuda a mejorar la calidad de la atención en los centros de salud pequeños y medianos de Kenya que brindan servicios a poblaciones de bajos ingresos, incluidas las mujeres y los niños.

Cuando se aplica en el nivel local la experiencia internacional del sector privado, se pueden diseñar en conjunto diversas soluciones a los desafíos de los países en el área de la salud. El sector privado no es solo una fuente de financiamiento, sino que también puede ofrecer su valiosa experiencia y conocimientos especializados.

En asociación con la Fundación UPS, MSD for Mothers y la Fundación Bill y Melinda Gates, el GFF aporta en Mozambique la experiencia del sector privado en el área de logística y gestión de la cadena de suministro, para que el país pueda acceder a medicamentos, insumos de salud y servicios de planificación familiar.

Si se hacen las cosas bien, la colaboración estratégica entre el sector público y el privado puede ayudar a los países a proteger los servicios de salud esenciales como parte de sus esfuerzos de respuesta y recuperación frente a la Covid-19, recuperar los avances logrados antes de la pandemia en esta área y construir sistemas sanitarios resilientes y equitativos.

* Especialista en Salud, Mecanismo Mundial de Financiamiento, Banco Mundial

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