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Washington, D. C. 21 septiembre 2020.- El régimen de Irán arrestó arbitrariamente a miles de manifestantes luego de las protestas ocurridas en todo el país en noviembre de 2019, torturando a docenas y condenando a varios a muerte, indica un nuevo informe.

En un informe difundido el 2 de septiembre, Amnistía Internacional indica que el régimen iraní enjuició a más de 500 manifestantes con acusaciones falsas y describe una “epidemia de torturas”, incluyendo la flagelación, descargas eléctricas y simulacros de ejecución.

“Las autoridades iraníes llevaron a cabo una campaña de represión masiva con el resultado de cientos de muertes a causa del uso deliberado de fuerza letal y al arresto en cuestión de días de más de 7,000 hombres, mujeres y niños, de incluso 10 años de edad”, dice el informe.

El informe “Trampling humanity: Mass arrests, disappearances and torture since Iran’s 2019 November protests” (Atropello a la humanidad: Arrestos masivos, desapariciones y tortura desde las protestas de 2019 en Irán), se suma al historial de brutalidad del régimen contra su propio pueblo.

Ese mes los dirigentes de Irán bloquearon internet para ocultar la brutal represión de las protestas en el país, que comenzaron en respuesta al aumento del precio de la gasolina pero que luego se volcaron contra la mala gestión económica por el régimen.

Las fuerzas de seguridad dieron muerte hasta a unos 1,500 iraníes, incluyendo, por lo menos, a 150 personas masacradas en un horroroso incidente en Mahshahr al sudoeste de Irán, de acuerdo a informes de noticias. Poco más de un mes después el régimen arrestó a familiares que planeaban realizar funerales por sus parientes muertos durante las manifestaciones.

Sin embargo, el informe de Amnistía Internacional dice que la violencia del régimen persistió fuera de la vista del público, que recurrieron a la vigilancia por funcionarios de seguridad que rastrearon a manifestantes pacíficos de manera que pudieran arrestarlos en sus casas o en su trabajo. Los guardias de las prisiones extrajeron confesiones por medio de la tortura. Las autoridades también hostigaron y amenazaron a los familiares de los manifestantes que escaparon.

Los agentes de inteligencia detuvieron a manifestantes durante semanas o meses. Un muchacho de 16 años regresó a su casa con los brazos y piernas quebrados luego de haber estado cinco días detenido. Los guardias ataron a un prisionero de manos y pies tras la espalda y lo montaron en una barra de hierro, un método de tortura que los guardias denominan “pollo a la vara”.

El régimen también empleó una atmósfera de seguridad reforzada para arrestar a activistas de grupos étnicos minoritarios, entre ellos árabes ahvazíes, a turcos azerbaiyanos y a curdos que no participaron en las protestas.

Desde hace mucho Estados Unidos y las Naciones Unidas han culpado al régimen iraní por su brutalidad. En diciembre de 2018 la ONU aprobó una resolución reprochando al régimen iraní por sus violaciones a los derechos humanos desde hace mucho tiempo y pidieron al país que garantice “que nadie sea sometido a tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”.

Morgan Ortagus, la portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo que el informe de Amnistía Internacional luego de la represión de noviembre de 2019 muestra abiertamente el barbarismo del régimen iraní.

“Desde los fiscales a los jueces y prisiones, no hay justicia, solamente tortura, flagelación, abuso sexual y desapariciones forzadas”, dijo en un tuit del 10 de septiembre.

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