Bogotá, Colombia, 14 de septiembre de 2020.- Ser docente en medio de la pandemia se ha convertido en un riesgo para la salud: estrés, depresión, ansiedad… pues en medio de la gestión por continuar las clases remoto durante la Covid-19, las cuestiones psicológicas quedan en último lugar, cuando ya han aparecido diferentes problemas. Además, a los docentes se les ha enseñado a gestionar las emociones de sus estudiantes, pero ¿cómo pueden mejorar la gestión de sus propias emociones? ¿no podríamos prevenir esos problemas psicológicos? ¿estamos cuidando al maestro on line?.

Según Antoni Baena, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud y del máster universitario en Salud Digital / eHealth de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), «La docencia es una profesión muy vocacional, aunque socialmente sea poco valorada. Ahora, los padres y madres están viendo las dificultades que afrontan los profesores en su día a día. A esas dificultades, se ha unido el estrés de tener que pasar de la educación presencial al e-learning»

Somos una sociedad en red, tenemos acceso a mucha información y la complejidad es elevada, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han tenido un impacto social muy importante y eso se debe a que utilizan el mismo lenguaje en informática, telecomunicación, imagen y sonido. Así que, tenemos un mecanismo de comunicación que nos permite enviar y recibir todo tipo de información (imagen, video y/o texto), pero, además, podemos programarlo «Se habla mucho de los inconvenientes de las TIC: adicción, brecha digital, alfabetización, fake news, seguridad, anonimato…Sin embargo, ¿qué hubiera pasado durante el confinamiento si no hubiésemos tenido estas tecnologías? Estaríamos hablando de un confinamiento totalmente diferente. De hecho, algunos llevamos años hablando de las ventajas de las TIC», afirma Baena.

Antes de esta pandemia, había una serie de creencias: que la eSalud era de nerds, es decir, solo de tecnólogos o usuarios muy avanzados; que el eLearning es de menor calidad; mi hijo/a es un genio digital; el teletrabajo es para jefes o empresas modernas y tecnificadas; las videoconferencias son solo para los que no puedan reunirse físicamente y si las TIC no mejoran lo presencial ¿para qué sirve el esfuerzo?. En poco tiempo, se han tenido que trasladar las clases a la distancia y sin tiempo ni para pensarlo o planificarlo, de ahí que muchos de los profesionales de la enseñanza hayan pasado por una serie de fases por el uso generalizado de las TIC profesionalmente:

• No sé que no sé: no las necesito y no me preocupa. Era la situación habitual previa a la pandemia.
• Sé que no sé: necesito las TIC y no sé usarlas. Situación de los primeros días.
• Sé que sé: e-writing, e-training o e-reading. Lo mismo que sé hacer, lo hago a través de las TIC, pero no lo adapto al modelo online, sino hago una adaptación necesaria de urgencia.
• No sé que sé: e-learning. Pienso y diseño para online, estoy alfabetizado. En un futuro se tendrá que planificar dicho cambio de modelo educativo.

Gran parte de las ansiedades que se están viviendo son debidas al hecho que para dominar las TIC se necesita ser un polímata: una persona que domine la identidad digital, su inteligencia emocional, la comunicación, el marketing, cuestiones de seguridad, aspectos regulatorios y toda la tecnología. «Todo esto requiere años de formación, incluso ensayo y error, y se está pidiendo que se domine la tecnología en quince días; y cuando muchos profesores no son capaces de satisfacer esta demanda, se dice que no se quieren esforzar o se cree que los docentes no tenemos familia, ni amigos, ni emociones y que podemos estar trabajando las 24 horas del día, es la explicación simplista», incluye Baena.

Cuidando al formador online
Para Baena, «los docentes debemos empezar a pensar en nuestras emociones y sentimientos, porque aunque parezca difícil cómo nos sentimos, depende en gran medida de nosotros mismos, es decir, podemos cambiar la forma de afrontar muchos pensamientos y conductas, debemos tener claro que nadie estaba preparado para la realidad Covid-19 y no se ha tenido el tiempo necesario para lograr dar el salto tecnológico necesario, se necesita más tiempo de adaptación y formación» Frente a esta realidad difícil, debemos aprender a manejar nuestras emociones, para esto hay diferentes opciones:

• Aprender, alfabetizarse en las TIC, ir poco a poco. Saber que esto lleva tiempo, pero que es inevitable, no negarse al cambio.
• Mejorar la gestión online: establecer un horario, utilizar plantillas de email previamente redactadas para ahorrar tiempo y autorespondedores explicativos (por ejemplo: si se está o no accesible, qué horario, para qué acciones, etc.); tener unas normas de tiempos de respuesta; evitar el aviso de correo entrante; tener muy claro que el email debe utilizarse solo para cosas no urgentes, puesto que no es una comunicación sincrónica y puede volvernos esclavos al revisar constantemente el buzón de entrada.
• Hacer ejercicios de relajación, respiración y actividad física. Esto nos dará un poco de distancia. Evita el exceso de autocrítica.
• Dormir bien. Aunque al inicio del confinamiento creímos que tendríamos más tiempo, esta crisis está provocando que se duerma peor: es muy importante tener horarios, rutinas y rituales fijos para evitar ese desarreglo. Se recomiendan de 7 a 9 horas de sueño, siestas de no más de 20 minutos y relajarse antes de dormir.
• Intervenir sobre los pensamientos más distorsionados. Aquellos que nos hacen sentir muy mal, como pensar que la situación no la vas a poder controlar o que parece que te envíen cosas para molestarte o que todos los emails son de personas enfadadas, etc. Estos pensamientos incómodos y negativos impiden y/o retrasan la adaptación a las situaciones vividas.

Reestructuración cognitiva: repensar antes de actuar
Un ejemplo de técnica para recuperar la tranquilidad es la reestructuración cognitiva, es decir, el repensar: no quedarse con el primer pensamiento que aparece con la primera idea automática y actuar bajo ese estado. Mejor analizar y criticar esa idea que aparece rápidamente, porque a lo mejor no es la que te va a ayudar a superar o adaptarte mejor a la situación.

Se trata de dedicar un tiempo a pensar antes de actuar: puede servir con cualquier tipo de emoción. El proceso mental es el siguiente: primero surge una emoción, a la que sigue un pensamiento automático. Entonces hay que volver a pensar y de ahí surgirán nuevas emociones de las que ya podrán derivarse nuevas acciones. Se trata de promover el autoconocimiento para no responder tan automáticamente.

Paso 1. Describir la situación que genera malestar (Un estudiante no sigue mis instrucciones, “pasa de mí”).
Paso 2. Identificar las emociones y los sentimientos (frustración, incomprensión)
Paso 3. Identificar los pensamientos (“Ya no sé qué más puedo hacer”. “Esto es demasiado para mí”)
Paso 4. Detectar las posibles distorsiones (Sobre generalización)
Paso 5. Volver a pensar (“No es la primera vez, estoy preparado para esta situación”)
Paso 6. Volver a sentir (Alivio, tranquilidad)

El modelo de enseñanza híbrida ha venido para quedarse, en muchos sectores, en la universidad se va a implantar en mayor o menor medida y nos va a tocar repensar la escuela, con una interdisciplinariedad mayor. Necesitamos alfabetizar a los maestros para empoderarlos y así ellos podrán empoderar y alfabetizar a sus estudiantes.

Hay que crear entornos de respeto, valor, de apoyo y de autoconocimiento en donde se pueda aprender y también valorar las experiencias positivas actuales e innovar. Para proteger la salud de los docentes, consideremos sus necesidades, sentimientos y emociones.

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