Nicole Smith Dahmen* | IJ Net

Los tiroteos masivos son un evento común en Estados Unidos. De acuerdo con las últimas estimaciones han habido 173 solo en 2017. El sábado pasado, 25 personas fueron baleadas en un club nocturno de Little Rock, Arkansas. A mediados de junio, el congresista republicano Steve Scalise fue una de las cinco personas que recibió disparos en Alexandria, Virginia. El alto perfil público de Scalise despertó una intensa cobertura mediática de este incidente en particular, avivando el constante debate sobre la violencia armada y el control de las armas en Estados Unidos.

Es igualmente importante considerar la cobertura informativa de estos tiroteos masivos. Algunos periodistas y estudiosos –e incluso el ex presidente Barack Obama– sugieren que la naturaleza rutinaria de la mediatización de estos eventos violentos contribuye a una “indiferencia emocional” y a una sensibilidad anulada ante estas crisis por parte de la audiencia.

Las investigaciones también indican una conexión entre la intensa cobertura de los medios de comunicación, los perpetradores que “buscan fama” y los sucesivos tiroteos masivos que suceden por imitación o efecto “copycat”. Como resultado de estos inquietantes hallazgos, algunas organizaciones (como No Notoriety), agentes de seguridad, funcionarios gubernamentales y periodistas están tomando la decisión consciente de no nombrar a los perpetradores de tiroteos masivos.

Pero sin duda la decisión de no nombrar a un perpetrador no es común en el periodismo.

Un estudio de reciente publicación –una colaboración entre cuatro investigadores académicos, incluyéndome– examinó este tema y otras posturas hacia la cobertura de noticias sobre tiroteos, utilizando datos de una encuesta nacional que involucró a más de 1,300 periodistas de periódicos impresos y digitales estadounidenses. Los principales resultados del estudio son los siguientes:

  • A pesar de las investigaciones existentes que muestran una conexión entre la cobertura de los medios y el efecto de imitación, los periodistas tienen ambivalencias acerca de tal conexión.
  • La mayoría de los periodistas apoyan la cobertura típica de los perpetradores, incluyendo su nombre y la publicación de sus fotos, así como de sus declaraciones, videos y/o manifiestos.

Al mismo tiempo, los periodistas expresaron su firme apoyo a las historias que se centran en los sobrevivientes y la resiliencia de la comunidad después de un tiroteo masivo. Los periodistas también apoyaron en gran medida las coberturas a largo plazo y las que abordan posibles soluciones.

El estudio también examinó de qué manera las características individuales, las prácticas periodísticas y los factores organizacionales influyen en las actitudes.

Los editores están más satisfechos con el estado actual de la cobertura de los tiroteos masivos que los periodistas y los fotógrafos. También apoyan más la cobertura sobre los perpetradores que todos los demás trabajadores de las noticias.

  • Los periodistas de mayor edad mantienen una opinión más favorable sobre el estado de la cobertura de los tiroteos masivos y apoyan las coberturas sobre los perpetradores.
  • Los encuestados no blancos fueron más propensos a criticar las prácticas actuales de la cobertura de los tiroteos masivos.
  • Los periodistas de los periódicos más grandes generalmente piensan que los medios hacen un “buen trabajo” al cubrir tiroteos masivos.
  • Los periodistas que reflejan valores contextualistas –periodistas que enfatizan la cobertura a largo plazo, la responsabilidad social y el reporteo responsable– apoyaron fuertemente la cobertura de las víctimas y sobrevivientes.

En conjunto, los resultados del estudio demuestran que los periodistas generalmente apoyan una amplia cobertura de los tiroteos masivos con la idea de que los ciudadanos usarán esa información para tomar decisiones responsables. En consecuencia, la mayoría de los periodistas están a favor de la cobertura que se hace sobre los autores de los tiroteos y no reconocen un efecto de imitación. De hecho, pensar que el producto de su trabajo puede potencialmente contribuir a más fusilamientos es una conclusión severa. Pero dadas las investigaciones que apoyan la efectiva existencia del efecto “copycat”, los periodistas deben ser conscientes de que las percepciones sobre su propio trabajo no siempre coinciden con el impacto real del mismo. Una comparación útil en este caso puede ser la cobertura del suicidio.

Zeynep Tufekci, un académico de medios y tecnología, argumenta que nombrar o mostrar una fotografía del perpetrador una vez no es el problema; el verdadero problema es que los medios de comunicación repiten continuamente los nombres de los asesinos, sus caras y sus manifiestos. Así, Tufekci propone que los medios desarrollen “directrices sensatas” para cubrir los tiroteos masivos, de la misma manera que ocurre con la cobertura de los suicidios.

Reconociendo el suicidio por imitación, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan evitar lo siguiente en la cobertura de noticias sobre suicidios: explicaciones simplistas; informes repetitivos, continuos o excesivos; cobertura sensacionalista; descripciones de “cómo hacerlo”; glorificación, y enfocarse en las expresiones de tristeza de la comunidad. En cambio, los CDC recomiendan que la cobertura se centre en la ayuda y el apoyo disponible en la comunidad, consejos e información sobre cómo identificar a las personas que están en peligro y/o información sobre los factores de riesgo. La adopción de estas prácticas a la información sobre los tiroteos masivos puede ayudar a reducir el riesgo de un efecto de imitación.

Ciertamente, algunos periodistas encuestados reconocieron un efecto de imitación, reflejando una tensión entre los periodistas que favorecen un acercamiento más progresista y los que sostienen ideas periodísticas más tradicionales.

Es igualmente importante que los hallazgos del estudio demuestran apoyo a la cobertura a largo plazo y a tener en cuenta en esta tanto la resiliencia de la comunidad como las soluciones. Este hallazgo es indicativo de las crecientes prácticas del periodismo constructivo y el periodismo de soluciones.

Los hallazgos de la investigación sugieren que los periodistas que reflejan valores contextuales –en el sentido de un enfoque más progresista de la cobertura– podrían desempeñar un papel importante en el avance hacia prácticas distintas a la hora de informar sobre los tiroteos masivos.

*Nicole Smith Dahmen es profesor asistente de comunicación visual en la Universidad de Oregón.

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