Embajadora de EE. UU. Michèle Taylor es descendiente de supervivientes del Holocausto

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Washington, D. C., 27 de abril de 2022.- El Día de la Recordación del Holocausto, el 28 de abril, rinde homenaje a los seis millones de judíos y a los millones de otras víctimas muertos por los nazis y sus colaboradores durante el Holocausto. También rinde tributo a los sobrevivientes y sus descendientes que mantienen vivo su legado por medio del servicio público.

La embajadora Michèle Taylor, hija y nieta de supervivientes del Holocausto, comenzó su tarea como representante permanente de Estados Unidos ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra el 15 de febrero. En ese cargo saca a la luz abusos a los derechos humanos en todo el mundo y combate la intolerancia.

La familia de Taylor conoce de primera mano el fanatismo. Relató que en la Kristallnacht (noche de los cristales rotos) en noviembre de 1938 en Viena, los nazis llegaron buscando a su abuelo. “Gracias a que mi familia había sido advertida y lo ocultaron, y pudo escapar de una muerte segura, aunque los nazis amenazaban a mi abuela diciendo que regresarían en su busca hasta encontrarlo”, dijo.

Pero había violencia, y a partir de esa noche, según Taylor, su madre, entonces de tres años de edad, estaba aterrorizada por los recuerdos de un miembro de la familia al que le dispararon frente a ella. Lo que Taylor tiene entendido es que su abuela pudo en algún momento reunirse con su abuelo en un escondite y que su madre fue llevada a otro lugar para su seguridad. “Pero, como tantas otras familias, nunca podré conocer a la gente valiente que los ocultó o cómo pudieron conseguir visados para emigrar a Estados Unidos”, dijo. Los abuelos paternos de Taylor fueron asesinados por los nazis en Riga.

Afectados por el trauma, era comprensible que ninguno de sus abuelos ni su madre hablaban mucho de su experiencia, aparte de dar algunos raros detalles. Taylor dice que solamente escuchaba relatos de lo ocurrido cuando hablaban con el resto de su familia.

“Mis abuelos eran buenas personas, amables, que aportaron mucho a sus comunidades, pero también era palpable su tristeza y eran profundamente precavidos (a mi abuelo yo lo llamaba «Abuelo ten cuidado»). Puedo ver en viejas fotos que ellos tenían que alguna vez fueron felices y aventureros. Algo devastador, mi madre quedó fundamentalmente quebrada y nunca pudo cuidarme apropiadamente, ni cuidarse a sí misma”.

Cuando Taylor tenía 12 años y vivía en el área de la Bahía de San Francisco un político de San Francisco, abiertamente gay, llamado Harvey Milk fue asesinado. La convulsión resultante demostró la discriminación contra la comunidad gay en San Francisco. “Entendí que estereotipar a cualquier grupo de personas no era diferente a lo que le había ocurrido a mi familia, sabía hasta dónde podía llegar aquello”, dijo.

En aquel momento Taylor asumió una promesa personal de hacer lo que pudiera para combatir el odio y el fanatismo. Su trabajo ha tenido diversos formatos, incluyendo el impulsar a las mujeres para lograr una educación en los campos Ctim, combatir la violencia contra las mujeres y abordar la prevención de genocidios y atrocidades, combatir el antisemitismo y la negación del Holocausto por medio del Museo de Estados Unidos para la Conmemoración del Holocausto.

“Mi capacidad de combinar mi amor por la gente, el deseo de ejercer el servicio público y un inquebrantable compromiso con el Tikkun Olam [el mandamiento judío para reparar el mundo} como embajadora de Estados Unidos ante el Consejo de Derechos Humanos, parece ser la guía verdadera del legado de mi familia”.

Otros empleados del Departamento de Estado de Estados Unidos que también eligieron el servicio público como el tributo adecuado a sus familiares supervivientes o víctimas del Holocausto han compartido sus experiencias recientemente.

El secretario de Estado, Antony Blinken, hijastro de un superviviente del Holocausto, dijo sobre el relato de su padrastro: “me causó una profunda impresión. Me enseñó lo que la maldad en gran escala puede y hace en nuestro mundo, y tenemos la responsabilidad de hacer todo lo que podamos para frenarlo”.

Ellen Germain, trabaja como embajadora especial de Estados Unidos para Asuntos del Holocausto, con la misión de lograr la devolución a sus propietarios legítimos los bienes perdidos, recibir indemnización por los crímenes nazis y asegurarse en que el Holocausto sea recordado.

“Es muy importante narrar el relato exacto y hablar de ello a las generaciones jóvenes que no tienen una conexión personal con la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y que con frecuencia no tienen la posibilidad de conocer a un superviviente”, dijo Germain.

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