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Washington, D. C., 16 de noviembre de 2022.- Una asociación entre el Ejército de los Estados Unidos y el Instituto Smithsoniano está reviviendo el legado de la unidad de “oficiales de patrimonio y conservación de monumentos” de la Segunda Guerra Mundial, oficiales aliados encargados de salvaguardar los objetos culturales contra el daño o el robo por parte de los nazis.

En la actualidad, el Instituto Smithsoniano y el Ejército de Estados Unidos están formando a una nueva generación de oficiales, hombres y mujeres, para detener el saqueo del patrimonio cultural en tiempos de guerra. Su misión se ha ampliado para salvar también obras de arte amenazadas por desastres naturales.

Experiencia civil y militar
La historiadora y comisaria de arte, Corine Wegener, directora de la Iniciativa del Instituto Smithsoniano para el Rescate Cultural y antigua oficial de la Reserva del Ejército que prestó servicio en Iraq, y el artista tejano Scott DeJesse, coronel de la Reserva del Ejército que ha servido en Iraq y Afganistán, diseñaron juntos el nuevo programa. Ambos supervisaron una reciente sesión de formación para los nuevos reclutas en el Museo Nacional del Ejército de Estados Unidos en Fort Belvoir (Virginia). (Otros entrenamientos se realizaron en el Instituto Smithsoniano).

Los 21 oficiales de patrimonio y conservación, al igual que sus predecesores de la Segunda Guerra Mundial, aportarán una mezcla de habilidades a su misión: experiencia civil, por un lado, y formación militar, por otro.

Son experimentados conservadores de museos, historiadores del arte, arqueólogos y conservacionistas que se incorporaron al ejército como reservistas. Ese estatus significa que mantendrán sus carreras civiles, pero se entrenarán regularmente con sus unidades. Quince han sido asignados al Mando de Asuntos Civiles y Operaciones Psicológicas del Ejército de los Estados Unidos, y seis están vinculados a las reservas del ejército de los aliados de Estados Unidos.

Dotados de títulos de máster o doctorado, estos nuevos reservistas asisten a cursos para adquirir habilidades básicas de soldado y conocimientos de planificación de operaciones militares. Conocidos oficialmente como oficiales de patrimonio y conservación 38G/6V, los reservistas aprenderán a trabajar eficazmente sobre el terreno y a coordinarse con otras unidades militares.

“Nuestra formación, de 10 días de duración, tiene como objetivo principal introducir conceptos clave en torno a la gestión del riesgo de catástrofes para el patrimonio cultural, integrar los conocimientos sobre patrimonio cultural con los requisitos operativos militares y crear una sólida dinámica de equipo”, explicó Wegener.

“Ahí para ayudar”
Un ejercicio de interpretación de diferentes papeles enseñó a los agentes de patrimonio y conservación a improvisar cuando un guardia de seguridad (falso) que protegía “obras de arte” en un país ficticio se distrajo y “accidentalmente” atravesó con el pie un valioso cuadro (en realidad, un artículo barato rescatado de una venta de garaje). El incidente se escenificó para que los reclutas aprendieran a mantener la calma en una crisis.

Se han planificado actividades de formación anuales, que se combinarán con la formación mensual de las unidades de los reservistas en sus puestos de origen.

Cuando estén desplegados en el extranjero, los oficiales de patrimonio y conservación se pondrán en contacto con otras unidades militares y con los ciudadanos de su país de acogida, incluidos los profesionales de los museos, para ver dónde pueden ser más útiles. “Suelo seguir el ejemplo de las comunidades locales y dejar que sean ellas las que establezcan sus prioridades”, dijo DeJesse. “Es su patrimonio… estamos ahí para ayudar”.

En términos de legado, “hay una historia especial a la que estamos vinculados”, con una conexión con los veteranos de otras guerras, así como con los oficiales de patrimonio y conservación de la Segunda Guerra Mundial, comentó.

Gracias a la película de Hollywood “Operación Monumento” (basada en el libro sobre hechos reales de Robert Edset y Bret Witter “Operación Monumento: Héroes aliados, ladrones nazis y la mayor búsqueda de tesoros de la historia”), ese legado es ampliamente conocido. Y sí, también hubo algunas mujeres encargadas de patrimonio y conservación.

“Creo que todos nosotros miramos a los hombres y mujeres de patrimonio y conservación de la Segunda Guerra Mundial como nuestro norte y ejemplo perdurable, aunque también somos conscientes de que los conflictos de hoy en día tienen desafíos diferentes”, dijo Wegener. En el Instituto Smithsoniano, “los oficiales de patrimonio y conservación estadounidenses e internacionales pudieron formarse juntos y desarrollar relaciones duraderas. Ahora disponen de una red profesional militar de la que pueden depender y a la que pueden consultar allá donde les lleve su misión”.

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