EE. UU. sanciona a los hijastros de Maduro por explotar alimentos

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Washington, D. C., 26 de julio de 2019.- El 25 de julio, Estados Unidos impuso sanciones a tres hijastros de Nicolás Maduro por su participación en una conspiración que robó cientos de millones de dólares en contratos de importación de alimentos en un momento de hambre generalizada en Venezuela.

“Maduro y sus secuaces convirtieron un programa de bienestar social del que los venezolanos están obligados a depender para sobrevivir, en un arma política y mecanismo para enriquecerse ellos mismos”, dijo el secretario de Estado, Mike Pompeo.

La red estaba dirigida por Alex Saab, un empresario colombiano también sancionado, que acumuló un gran número de contratos con el gobierno socialista de Maduro.

Según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Saab utilizó una red de compañías ficticias en todo el mundo, en los Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Hong Kong, Panamá, Colombia y México, para ocultar las ganancias de los contratos sin concurso y sobrevalorados obtenidos mediante sobornos y comisiones clandestinas.

“Saab colaboró con allegados del círculo interno de Maduro para gestionar una red de corrupción de gran escala que utilizaron sin piedad para explotar a la población hambrienta en Venezuela”, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. “Usan los alimentos como medio de control social, para premiar a sus partidarios políticos y castigar a opositores, al mismo tiempo que se quedan con cientos de millones de dólares empleando una multiplicidad de estratagemas fraudulentos”.

Algunos de los contratos de Saab, según indica el Tesoro, se obtuvieron pagando sobornos a Yoswal, Yosser y Walter Flores, los hijos de una relación anterior de la esposa de Maduro, Cilia Flores.

En total, con estas acciones, se ha prohibido a 10 personas hacer negocios en Estados Unidos, incluyendo al socio también colombiano de Saab, Álvaro Pulido, y a varios de sus familiares, así como a los hijastros de Maduro.

A medida que el hambre se ha extendido en Venezuela, Maduro ha pasado a ejercer un mayor control sobre la importación y distribución de alimentos. En 2016, comenzó a vender mensualmente cajas de alimentos básicos subsidiados que se han convertido en una frágil tabla de salvación para millones de ciudadanos que sufren la escasez e hiperinflación que alcanzó el 130,000 por ciento el año pasado.

Los críticos acusan a Maduro, además de permitir una corrupción desenfrenada, de convertir los alimentos en armas, poniendo las cajas de alimentos principalmente a disposición de los trabajadores y partidarios del gobierno. Las acusaciones han incrementado los llamamientos de varios gobiernos de América Latina, Canadá y Francia para que Maduro sea juzgado en la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.

“Esto va más allá de la mera corrupción”, dijo el año pasado el secretario adjunto del Tesoro, Marshall Billingslea, en una entrevista con Prensa Asociada. “Esto es literalmente saquear el único programa de seguridad social que queda en Venezuela”

Este artículo está basado en informes de Prensa Asociada (Associated Press)

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