De cómo las interrupciones debidas a Covid-19 exacerbaron la inseguridad alimentaria

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Washington., D. C., 6 de octubre de 2022.- Los alimentos son un recurso esencial, pero escaso, en muchas partes del mundo. Los conflictos mundiales, el cambio climático y las interrupciones de los suministros provocadas por Covid-19 han agravado el problema. Este artículo analiza el impacto de la pandemia de Covid-19 en la actual crisis alimentaria.

La pandemia de Covid-19 y los resultantes cierres en los países afectaron a la economía global, agravando el aumento de precios y el hambre en todo el mundo.

El hambre ya estaba aumentando antes de que la pandemia surgiera, debido a factores que incluyen los conflictos, el cambio climático y los riesgos naturales, según indica el Banco Mundial.

La Organización Mundial de la Salud, un organismo de las Naciones Unidas, ha indicado que además de las vidas perdidas, la pandemia, que hasta el momento ha dado muerte a más de 6.5 millones de personas en todo el mundo, provocó desafíos sin precedentes a la salud pública, los sistemas alimentarios y el empleo.

A medida que el mortífero virus se extendía los trabajadores se quedaron en sus casas y las fronteras cerraron, interrumpiendo el comercio y afectando a la producción de alimentos, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (PDF, 20MB).

Más personas enfrentan el hambre
Una proyección de la ONU señala que debido a Covid-19 y los cierres resultantes 30 millones de personas adicionales pueden llegar a enfrentar hambruna en 2030, en comparación con los cálculos si la pandemia no hubiera ocurrido, expone la Coalición de Estados Unidos para el Liderazgo Mundial (U.S. Global Leadership Coalition) en una hoja informativa difundida el 22 de agosto.

El Banco Mundial realizó encuestas que hallaron que una considerable cantidad de personas en 45 países estaban quedándose sin alimentos o redujeron su consumo durante el primer año de la pandemia.

El Centro de Estados Unidos para el Control y Prevención de Enfermedades concluyó en un estudio haber hallado que el 41% de las familias de bajos ingresos encuestadas con niños en varias ciudades de Estados Unidos han comido menos fruta y alimentos, porque las familias no fueron de compras a los supermercados con frecuencia, debido a la pandemia de Covid-19.

Estados Unidos hace lo que le corresponde
El gobierno de Estados Unidos ha estado trabajando con socios internacionales para resolver las causas de la inseguridad alimentaria:

• Desde febrero, Estados Unidos ha aportado más de 6,200 millones de dólares en ayuda alimentaria global de emergencia, incluyendo a países africanos que enfrentan el hambre extrema y la desnutrición.
• En mayo, el secretario de Estado, Antony Blinken, convocó a una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y a una reunión ministerial para ayudar a galvanizar futuras medidas colectivas relacionadas con la crisis alimentaria. Las reuniones resultaron en una hoja de ruta para la seguridad alimentaria mundial que ya tiene 103 signatarios.
• En julio, Estados Unidos y otros países asociados participaron en un foro ministerial sobre cadenas de suministro para reducir y prevenir las interrupciones que provocan escasez de alimentos y de otros productos.

El secretario Blinken ha instado a los asociados internacionales a trabajar conjuntamente para conseguir cadenas de suministro resilientes que se precisan para distribuir los alimentos y embarcar vacunas y otros productos, incluyendo tecnologías que ayuden a combatir la crisis climática.

Estados Unidos ha donado casi 624 millones de dosis de vacunas contra Covid-19 a más de 110 países y ha comprometido 450 millones de dólares adicionales al fondo para la prevención, preparación y respuesta a pandemias recientemente establecido junto al Banco Mundial y la OMS.

Por medio del Plan de Acción Global Estados Unidos trabaja con asociados internacionales para incrementar la coordinación de las respuestas a Covid-19 y terminar con la pandemia al aumentar el acceso a las vacunas, reforzar las cadenas de suministro para los artículos médicos y mejorar el acceso a los equipos de pruebas, así como apoyando a los trabajadores sanitarios, entre otras medidas.

En la 77 ª Asamblea General de las Naciones Unidos, celebrada del 13 al 27 de septiembre en Nueva York, la Unión Africana, la Unión Europea, España, Botsuana, Bangladés y Estados Unidos coauspiciaron reuniones de líderes mundiales para atender la seguridad alimentaria y la salud mundial, incluyendo para terminar con la fase aguda de la pandemia de Covid-19.

“No podemos limitarnos a suministrar alimentos a los hambrientos, aunque eso es increíblemente importante”, dijo Linda Thomas Greenfied, embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, en declaraciones que hizo el 5 de agosto. “También tenemos que ver qué es lo que causa esa hambre, qué es lo que impulsa la inseguridad alimentaria en primer lugar”.

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