Cuatro estadounidenses de origen árabe comparten sus experiencias sobre EE. UU.

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Washington, D. C., 21 abril 2021.- Algunos estadounidenses de origen árabe que han tenido éxito han viajado por todo Oriente Medio, desde Kuwait hasta Libia, con el programa de oradores (Speaker´s Program) de Estados Unidos. En sus encuentros con el público, tanto en persona como virtualmente, han compartido sus experiencias estadounidenses. He aquí algunas de sus historias:

“Mosaico estadounidense”
En respuesta a los atentados terroristas del 11 de septiembre, Zainab Al-Suwaij cofundó el Congreso Islámico Estadounidense, una organización no religiosa sin ánimo de lucro. La organización promueve principalmente la sociedad civil y los derechos civiles, fomenta la aceptación y moviliza las voces moderadas de la comunidad musulmana estadounidense.

Una pregunta habitual que recibe después de sus discursos es: “¿Se ha enfrentado a la discriminación en Estados Unidos por llevar un pañuelo en la cabeza?”.

Su respuesta: “No”.

“Formo parte del mosaico estadounidense, esa mezcla de culturas, etnias, y todos estamos orgullosos de ser quienes somos con la herencia de la que procedemos, además de ser orgullosos estadounidenses”, dijo.

Al-Suwaij se trasladó a Estados Unidos desde Iraq para empezar una nueva vida tras el levantamiento contra Saddam Hussein en 1991. Ser árabe-estadounidense le ha dado la oportunidad de celebrar su identidad conjunta, disfrutar de la democracia y rendir culto a Dios “con una libertad que no me daban”, dijo.

“Es un país que te valora como ser humano y también te da la oportunidad de mejorar como persona y de ayudar a otros en todo el mundo”, dijo sobre Estados Unidos.

“Bendecido”
Antes de convertirse en fundador y director ejecutivo de International Strategic Management, un grupo que respalda a las organizaciones que crean oportunidades para los inmigrantes y otras comunidades marginadas, Faris Alami tuvo una serie de trabajos ocasionales y experimentó brevemente la ausencia de tener un hogar.

Su viaje desde los territorios palestinos a la ciudad de Nueva York durante la primera Guerra del Golfo, en 1990, tiene efecto en el público. Alami vivió con amigos durante unos meses en Estados Unidos antes de abrir un negocio de camisetas que recaudaba dinero para personas hambrientas de todo el mundo.

“Ganaba 400 dólares (al mes)”, dijo. “No era mucho, pero para mí, 400 dólares significaban que podía comer más de una comida al día”.

A partir de ahí, vendió perfumes, fue chofer de limusina y gestionó grandes almacenes antes de lanzar su exitosa empresa, que diseña y ejecuta diversos programas de apoyo a los emprendedores y al desarrollo de pequeñas empresas.

“He sido bendecido”, dice Alami.

“El mejor hogar”
En Estados Unidos puedes construir la vida que quieres, dice Roy Abdo, porque a pesar de los inevitables obstáculos, puedes orquestar tu destino.

“Les digo: «Te voy a dar las llaves» y luego tendrán que coger las llaves y abrir las puertas ellos mismos”, dice Abdo.

Este libanés-estadounidense, que padece dislexia y trastorno de déficit de atención e hiperactividad, fundó Digital Revamp, que elabora estrategias digitales para organizaciones sin ánimo de lucro, empresas emergentes y empresas de la lista Fortune 500. Abdo es también el director ejecutivo de la empresa.

Abdo embarcó en uno de los últimos vuelos que salieron de Líbano en 2006, antes de que la “Guerra de julio” cerrara el aeropuerto internacional Rafic Hariri de Beirut. Llegó a Grecia para estudiar en Creta gracias a una colaboración de tres semanas con la Universidad de Georgetown. No pudo volver a casa cuando el programa terminó debido a los combates en ese país. Pero los antiguos alumnos del William Jewell College de Misuri le compraron un billete de avión y organizaron una beca que cubría el alojamiento, la comida y la matrícula para que pudiera asistir a esa institución.

“Estados Unidos es el mejor hogar que podría pedir”, dijo.

“Devolver algo”
Para Akram Elias, ser estadounidense es una forma de pensar definida por tres documentos: la Declaración de Independencia, la Constitución de Estados Unidos y la Carta de Derechos.

Elias es fundador y presidente de Capital Communications Group Incorporated. Se centra en la diplomacia pública, el federalismo, las relaciones políticas, las comunicaciones interculturales y la creación de redes empresariales internacionales.

Dice al público que en otros lugares la identificación se basa en tradiciones culturales comunes, lazos de sangre y creencias religiosas. Pero en Estados Unidos, los fundadores idearon esos tres documentos, una construcción extraordinaria que define lo que significa ser estadounidense.

“Puedes disfrutar de cualquier aspecto de nuestro «patrimonio cultural», pero para integrarte y convertirte en estadounidense, asumes esta forma de pensar política, esta construcción”, dice Elias. “No es que nosotros, el pueblo, hayamos votado para conseguir estos derechos. Estos son un regalo de la fuerza creadora”.

Estadounidense de origen libanés, Elias lleva casi 40 años viviendo en la zona de Washington, y le apasiona el trabajo que realiza.

“Es mi forma de devolver algo”, dijo. “Es mi obligación”.

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