Ciudades inclusivas personas con discapacidad. Arman-Dillo: el nuevo superhéroe de la inclusión

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Juan Pablo Salazar*Mariana Pinzón Caicedo**

Washington, D. C., 16 de noviembre de 2021.- Con un año de retraso y capeando el temporal, se sacó adelante la Asamblea de Gobernadores del BID en Barranquilla. Aún con los muchos retos adicionales por la pandemia, los valientes organizadores idearon una versión híbrida de la conferencia, abordando los temas fundamentales de la región, a través de formatos virtuales. Por ejemplo, el foro de alcaldes reunió por Zoom a más de 80 gobernantes de diferentes ciudades para hablar acerca de cómo se sueñan la ciudad ideal de Latinoamérica y del Caribe del siglo XXI.

El reto difícil fue lograr transmitir los mensajes claves de cada sesión de una forma clara y contundente para que no se diluyeran en el océano de reuniones de Zoom que tienen agotada a la humanidad entera. Para sobrevivir, ser breve y divertido importa. ¿Cómo transmitirle en 10 minutos a esos 80 gobernantes, qué hay que hacer para incluir a las personas con discapacidad en esa ciudad ideal del futuro? Fácil: con una película de superhéroes.

La lucha para incluir a las personas con discapacidad
Arman-Dillo no es un superhéroe como los demás. De hecho, no tiene súper poderes. Cuando la alcaldesa de Latinópolis lo llama para resolver la crisis de exclusión de la ciudad, él le propone las siguientes soluciones concretas.

Lo primero y lo más importante que Arman-Dillo le recuerda a la alcaldesa es la definición de discapacidad o lo que los expertos en este tema llaman “el modelo social”. No es trivial. Por miles de años lo hemos entendido como algo que los individuos tienen “dentro de su cuerpo”. Ser ciego o andar en una silla de ruedas. Y no es eso. Ser ciego MÁS un sistema de transporte sin canaletas para guiar el bastón o andar en una silla de ruedas MÁS la acera, el hospital o la escuela sin rampas. En este video pueden encontrar esta explicación más detallada.

Discapacidad es cuando esa característica interactúa con barreras en el entorno.

Como nos dice Arman-Dillo
Lo segundo es que, para eliminar esas barreras en el entorno, tiene dos herramientas:

• Ajustes razonables
• Diseño universal

Ajustes razonables: todo lo que se puede hacer para ajustar las infraestructuras o proyectos de la ciudad para incluir a las personas con discapacidad. Por ejemplo, a través de estudios de accesibilidad universal se puede establecer el nivel de autonomía que diferentes recintos y lugares le permiten a las personas con discapacidad. Algunos lugares sólo requieren de pequeños ajustes para lograr esto.

Diseño universal: incluir desde el principio un solo enfoque que acomode la diversidad de todas las personas en todos los nuevos proyectos. Ayuda mucho incluir a las personas con discapacidad en la fase de diseño para lograr una verdadera ciudad inclusiva.

Lo tercero es hacer un plan maestro de inclusión para la ciudad. Ningún gobernante va a lograr en un solo periodo terminar los ajustes razonables que la ciudad necesita. Y este panorama tan abrumador muchas veces termina en que no se hace nada por miedo a empezar una tarea interminable. Entonces, lo correcto es pensar cómo la ciudad puede llegar a ser completamente inclusiva en 30 o 40 años entendiendo cuál es la línea base y dejando claro los objetivos concretos para dar el primer paso. Hoy tenemos muy poca información disponible. Sin embargo, la información que tenemos nos deja ver que en la región estamos rezagados en términos de accesibilidad de servicios básicos. Por ejemplo, sabemos que en Perú, México y Argentina el porcentaje de escuelas primarias con rampas de acceso varía de 2.4% a 29%, y el porcentaje de estas con baños accesibles varía de 1% a 14%.

Lo último es asegurar que no se quede en palabras. Es clave generar regulaciones que obliguen a cualquier construcción a cumplir estándares técnicos que ya existen para recibir licencias de construcción o de funcionamiento. Algo así como la supervisión que se hace para escapes de incendios o para sismorresistencia. Si bien en algunos países existen normas que establecen criterios detallados sobre la accesibilidad (como las normas NORDOM 849, NORDOM 779 y NORDOM 826 en República Dominicana, el Código de Edificación de Vivienda en México o la norma internacional ISO 21542), en nuestros países aún estamos en el proceso de lograr que estos criterios técnicos sean vinculantes para recibir permisos de construcción. El ADA en Estados Unidos es una muestra de que la adopción de normas técnicas vinculantes puede mejorar la accesibilidad de edificios, calles, buses, oficinas gubernamentales, escuelas, restaurantes y bibliotecas.

Arman-Dillo nos recuerda que esta crisis de exclusión no es una tempestad que nos ha caído, sino un problema que llevamos ignorando durante años. Tenemos las herramientas para combatirlo. A través de ajustes razonables y diseño universal podemos eliminar las barreras de los entornos que están generando discapacidades. Es hora de que empecemos a usar estas herramientas masivamente y para ello debemos montar en este barco tanto a entornos públicos como privados.

Si el llamado de acción que nos ha dado Arman-Dillo les movió la espina, hablen con sus amigos y conocidos con discapacidad, para que les cuenten cómo es que su restaurante, libro o podcast puede ser más accesible. Entre todos podemos ayudar a Arman-Dillo, y acompañar a las personas con discapacidad.

* Juan Pablo es consultor del Sector Social del BID para asuntos de discapacidad.
** Mariana Pinzón-Caicedo, consultora de Economía de la División de Género y Diversidad (GDI) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se especializa en temas relacionados con la inclusión de personas con discapacidad en América Latina y el Caribe. A lo largo de su carrera, Mariana se ha centrado en la inclusión social y económica de poblaciones vulnerables en países de bajos y medianos ingresos en África, Asia y América Latina. Antes de unirse al BID, Mariana trabajó en el Banco Mundial con puestos tanto en la sede como en el campo, donde participó en el diseño y la evaluación de impacto de la transferencia de efectivo y los programas de capacitación de habilidades diseñados para personas de escasos recursos. Anteriormente, fue miembro del BID en Colombia, principalmente trabajando en programas de transferencia de efectivo y desarrollo de la primera infancia; y de la OIT en Ginebra trabajando en la inclusión financiera de las poblaciones vulnerables. Mariana tiene una maestría en Estudios de Desarrollo de la London School of Economics and Political Science.

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