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“Algunas veces las comunidades nos ven como si fuéramos el enemigo”, sostiene el oficial Miguel Lugo, del Departamento de Policía de Atlanta. “Pero eso cambia cuando llegan a conocer a los oficiales de policía y comienzan a vernos como miembros de la comunidad, como parte de su vida diaria”.

El criterio de Lugo es compartido por muchos de los buenos policías y por los activistas en los vecindarios de todo Estados Unidos. Luego de los recientes tiroteos en Falcon Heights, Minesota, y en Baton Rouge, Luisiana, y los subsecuentes ataques mortales contra oficiales de policía. En Dallas y Baton Rouge, la policía y la ciudadanía están dando pasos positivos para conocerse mejor entre ellos.

El departamento de policía de Wichita, Kansas, organizó una comida al aire libre con la sección local del movimiento “Black Lives Matter” (Las vidas de los negros son importantes). Los oficiales y vecinos comieron, hablaron y bailaron. Una madre dijo que se trató de “un momento de compañerismo” en el que la policía y los jóvenes interactuaron como gente regular.

En otro momento, en respuesta a una situación que afectaba a grupos de adolescentes que peleaban entre sí, un oficial de Washington resolvió la situación convocando a un desafío de baile improvisado.

Por supuesto que la tarea policial no es sólo bailar. El departamento de Atlanta tiene ahora 50 oficiales trabajando para conocer a sus comunidades y para asegurarse de que los residentes los conozcan a ellos. Patrocinan encuentros deportivos y ofrecen clases gratuitas sobre cómo prevenir el crimen. Los oficiales de guardia en la ciudad pueden comunicarse en 12 idiomas.

El esfuerzo alegra a los residentes. Y ello significa mejores condiciones de trabajo para los policías. “Para que la policía pueda cumplir con su tarea, tenemos que gozar de la confianza de la comunidad”, dijo Lugo. Las comunidades esperan que la policía se presente cuando hay problemas; pero, para establecer la confianza entre la comunidad y la fuerza policial no pueden presentarse únicamente en los momentos difíciles.

Luego de reunirse con líderes de la protesta juvenil en 2014, el presidente Obama formó el “Grupo de trabajo policial en el siglo XXI” para “fortalecer la confianza pública y fomentar firmes relaciones entre los encargados de aplicar la ley y las comunidades a las que protegen, a la vez que se promueve una reducción eficaz de la delincuencia”. El grupo de trabajo ha pedido iniciativas para “el patrullaje policial comunitario”, como las aplicadas en Wichita y Atlanta.

Obama dijo en el servicio fúnebre para los oficiales de policía de Dallas “podemos aprender a ponernos en el lugar del otro y mirar al mundo a través de los ojos de los demás así que quizá el oficial de policía puede ver a su propio hijo en ese adolescente con capuchón, que parece estar haciendo el tonto, pero no es peligroso, y puede ser que el adolescente reconozca en el policía las mismas palabras, valores y autoridad que recibe de sus padres”.

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