Quito, Ecuador.- Las políticas públicas deben considerar a la mujer y su papel en la sociedad como un eje fundamental en la nueva Agenda Urbana, coincidieron ministras de América Latina, en el marco de los trabajos de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable Hábitat III, que se realiza.

Al participar en la Reunión de Ministras de América Latina, en la que fungió como moderadora la secretaria general de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la mexicana Alicia Bárcenas, afirmaron que todos los días se hacen esfuerzos a favor de la mujer y su inserción en la política social.

En su intervención, la jefa de la delegación mexicana y anfitriona de esta mesa de debate, Rosario Robles Berlanga, secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), de México, refirió que la mitad de la población son mujeres y casi 30 por ciento de los hogares tienen al frente a una mujer, “por lo cual las políticas públicas tienen que considerar esta situación”, dijo.

“Todo esto lo hemos incorporado en un eje fundamental en nuestra estrategia y nuestro compromiso con la Nueva Agenda Urbana tiene que estar directamente vinculado a toda la visión de género”, subrayó.

Refirió que desde hace ya varios años el rol tradicional proveedor-cuidadora se rompió; las mujeres de hoy trabajan “y esto es una realidad contundente en las ciudades. Hoy uno de cada cuatro hogares está encabezado por una mujer. Casi 30 por ciento de los hogares tienen una mujer al frente y las políticas públicas tienen que considerar esta situación”.

Comentó que la labor del Estado y de la sociedad es muy importante para poder acompañar a la mujer en este rol también de proveedora.

“Por eso es que en toda estrategia, se afirma parte de toda esta visión de inclusión; se tienen escuelas de tiempo completo, se fortalece el programa de estancias infantiles, incluso para madres que no tienen seguridad social y se les prioriza en el otorgamiento de créditos para vivienda”, añadió.

Sostuvo que en el Gobierno de México se implementó el Programa de “Ciudades Seguras para las Mujeres” como una de las grandes líneas de acción para detener la violencia hacia las mujeres en el espacio público y poder ejercer el Derecho a la Ciudad.

La ministra de Desarrollo Urbano y Vivienda de Ecuador, María de los Ángeles Duarte, detalló que se lucha para hacer política a favor de las mujeres, cerrando las brechas de desigualdad.

“Ahora la mujer tiene mayor respaldo, cuenta con mayores oportunidades para estar al frente de cargos importantes; hicimos leyes y trabajamos para apoyar a las mujeres en cargos de elección popular más importantes”, dijo.

Paulina Saball Astaburuaga, ministra de Vivienda y Urbanismo de Chile ─única nación del área con una presidenta en la figura de Michelle Bachelet—, detalló que ese país ha sido una de las naciones con el mayor número de reformas en favor de la mujer, como son leyes para el divorcio y creación de un Ministerio para el sector.

Sin embargo, reconoció, “la participación de mujeres en cargos públicos de primer nivel es poca… ¡Muy poca! Pero donde yo creo que el problema es más complejo es en el tema del empleo; en Chile, la mujer tiene una participación de 45.2% contra 79% de los hombres. Y en el sector de la construcción ni siquiera llega a 7 por ciento”.

La ministra de Vivienda, Ciudad y Territorio de Colombia, Elsa Noguera, señaló: “A las mujeres las tenemos que empoderar desde chiquitas… Es sumamente importante que las mujeres participemos en los proceso de tomas de decisión”.

Comentó que el comportamiento de América Latina es muy similar. “Vamos a ver de qué manera motivamos a nuestras niñas para que no sólo les vaya bien en el colegio, sino que tengan otras aspiraciones y puedan acceder a los servicios de educación superior”, dijo.

El panorama en Paraguay no es tan alentador en los avances para empoderar a la mujer. Al hacer uso de la palabra, la ministra de Desarrollo Urbano y Vivienda de esa nación, María Soledad Núñez, reconoció que el proceso de urbanización y el crecimiento democrático es menor a otros países de Centroamérica donde la equidad de género y la inclusión de la mujer demuestran avances, pero también muchos desafíos.

“Hay que trabajar un poco más en el empoderamiento de la mujer y en su seguridad ante los desafíos que podamos afrontar, ya que las mujeres podemos tener en nuestras manos la transformación de nuestra sociedad”, resaltó.

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