Políticas de austeridad, contraproducentes ante crisis por Covid-19

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Ciudad de México, 23 de mayo de 2020.- La recuperación económica para salir de la crisis en curso requerirá de grandes inversiones en todos los países. Una política de austeridad no ayudará a afrontar la contingencia. Proteger el empleo formal requiere salvar a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), pero también a las grandes. Para lograrlo, los gobiernos de los países miembros de la Ocde están aumentando su endeudamiento, mientras que los bancos centrales están proporcionando liquidez, explicó el científico de la Universidad Libre de Berlín, Raúl Rojas.

Alemania ha anunciado un paquete de coyuntura que básicamente no le tiene miedo a la deuda y ve de cara hacia el futuro –comentó el científico-. Se espera una caída del PIB del 7% y por eso el endeudamiento público pasará del 60% al 75% del PIB. Además, el gobierno alemán anunció un Fondo de Estabilización Económica dotado de 600 mil millones de euros (que representan el 17% del PIB). Adicionalmente, el Banco de Reconstrucción Económica apoya a las Pymes con 500 mil euros de crédito y hasta mil millones para grandes empresas (como lo son Lufthansa o Volkswagen). Se trata de créditos y no de subsidios. Estas medidas tienen como objetivo proteger el empleo, sobre todo.

La Unión Europea tiene también su propio plan que contempla: 9 mil millones de euros para dotar de liquidez a 100 mil Pymes (90 mil euros por Pyme), inversiones de 37 mil millones de euros, 750 mil millones para créditos a la industria o a entes estatales, 140 millones de euros para la investigación médica, 164 millones para startups en medicina y 80 millones de euros para desarrollar vacunas. “Estas son inversiones solo comparables con las que se hicieron después de la segunda guerra mundial”, dijo el matemático mexicano.

Invertir para mejorar el futuro
Las inversiones planeadas en Europa están orientadas a mejorar el futuro de la región siguiendo el llamado Pacto Verde que aspira a descarbonificar la economía hasta 2050, para así alcanzar la neutralidad climática. Organizar una economía circular, sin desperdicios, tomará 25 años. Eso es lo mucho que tarda reorganizar sectores productivos. Se invertirán recursos sustanciales en la transformación digital y en infraestructura inteligente, además de la de modernización de viviendas para reducir el gasto de energía. También se contempla transitar hacia el transporte inteligente y multimodal. Para alcanzar la meta de descarbonificar la economía hasta 2050, Alemania tiene que invertir el 1.5% del PIB en estos rubros, anualmente.

“Las áreas en las que va a invertir Alemania son: salud, modernización de las ciudades, energías renovables, infraestructura con pocas emisiones de CO2, infraestructura digital y educación”, reveló Rojas.

Ante la crisis, la inversión del estado es necesaria
De acuerdo con Raúl Rojas el plan de austeridad del gobierno mexicano es claramente insuficiente para atender la reactivación económica y proteger los empleos. Si escuchamos a los economistas keynesianos como el Premio Nobel Paul Krugman, sabemos que “en tiempos de crisis cuando no hay empleo el estado debe invertir más. Una primera inversión se traduce en oleadas inducidas de inversión, las cuales, a la larga, aumentan el empleo más que proporcionalmente al dinero inicialmente invertido”.

Los paquetes económicos anunciados en toda Europa implican por eso grandes inversiones. Francia, por ejemplo, invertirá el equivalente al 28% de su PIB. Prácticamente, ningún país le apuesta a la austeridad en estos tiempos, ni siquiera aquellos con sistemas capitalistas más ortodoxos.

“En el mundo post-Covid-19 tenemos que sanar a las personas, es decir, tener un buen sistema de salud y vacunas, sanar a la economía y sanar al medio ambiente. No podemos dar un paso hacia atrás, hacia los combustibles fósiles; al contrario, hay que dar un paso hacia el futuro y descarbonificar la economía”.

Los aciertos que ha tenido México
Dado que no existe un programa de coyuntura realista para México, que ayude a superar la crisis económica que se avecina, instituciones como el Banco de México decidieron actuar por su cuenta. Banxico redujo la tasa de interés base al 6%, para así posibilitar que los bancos privados otorguen créditos a las empresas con intereses menores. En una situación en la que muchas empresas tienen problemas de liquidez hay que evitar un problema financiero. Por eso, Banxico le inyectó liquidez al sistema bancario, es decir, alrededor de 750 mil mdp, que equivalen al 4% del PIB. “De ese tamaño son las medidas que hay que tomar, no se puede esperar que basta con reducir el salario de algunos funcionarios o quitarles el aguinaldo — esas son aspirinas”, señaló.

Además, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y empresarios mexicanos pactaron créditos para el llamado “factoraje inverso”. Esto quiere decir que una gran empresa nacional puede tomar un crédito y pagarle, de inmediato, a sus proveedores, que comúnmente son pequeñas empresas. El crédito se transmite de la gran empresa hacia las pequeñas y medianas. El crédito del BID es de 12 mil millones de dólares, lo que equivale al 1.6% del PIB. “Sin embargo, desgraciadamente las acertadas medidas de Banxico fueron condenadas por el Poder Ejecutivo, mientras que el pacto entre el BID y los empresarios, un arreglo entre entes privados, fue tachado de corrupción”, concluyó.

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