Fabricantes de ropa recatada encuentran espacio en la moda de EE. UU.

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Washington, D. C., 21 de octubre de 2021.- Las mujeres emprendedoras de Estados Unidos están creando y dirigiendo empresas que producen moda recatada y, de paso, disipan los estereotipos sobre el negocio y el glamur.

Las ventas de ropa recatada representan uno de los segmentos de más rápido crecimiento de la industria mundial de la moda y se calcula que ascienden a 283,000 millones de dólares, según MLC Media, una empresa de estrategia de mercado con sede en Chicago.

La moda recatada se entiende generalmente como ropa cómoda, bastante holgada y menos reveladora que muchos estilos contemporáneos. Algunas personas musulmanas, cristianas y judías, así como las que prefieren estilos cubiertos por razones estéticas, suelen llevar ropa recatada. Y algunas personas se cubren la cabeza.

Aunque la necesidad de este tipo de prendas suele estar motivada por preferencias religiosas o culturales, los empresarios señalan que las mujeres (y los hombres) que visten con recato son tan exigentes con la moda como cualquier otra persona. También proceden de entornos diversos, con distintas interpretaciones del recato y un interés por los diseños que va desde los trajes de noche de lujo y la ropa de día hasta los conjuntos informales y la ropa deportiva.

Lorynn Divita, profesora asociada de diseño y comercialización de prendas de vestir en la Universidad de Baylor, en Waco (Texas), afirma que la proliferación de opciones de moda recatada refleja no sólo la aceptación de la diversidad por parte de la industria de la moda estadounidense, sino también un claro pragmatismo.

“Siempre les digo a mis alumnos que, en la frase «industria de la moda», la palabra clave es realmente industria”.

Con la rápida expansión de las opciones para los consumidores de moda recatada en Estados Unidos y en otros países, dijo, “la industria ha llegado a reconocer que tener un mercado objetivo limitado reduce los beneficios, por lo que les conviene ser inclusivos”.

Algo para todos
En 2011, Ibtihaj Muhammad, una esgrimista que llegó a ganar una medalla de bronce olímpica como parte del equipo de esgrima de Estados Unidos, se unió a sus hermanos para lanzar una línea de ropa recatada llamada “Louella by Ibtihaj”, con el objetivo de abordar un vacío en el mercado estadounidense. Inspirándose en casas de moda como Valentino, Muhammad dijo que querían crear ropa “fácil de llevar, moderna, lujosa, funcional y con estilo”. La línea utiliza tejidos de calidad para crear prendas que se sientan frescas y no restrinjan el movimiento, dijo.

Ahora, 10 años después, su marca tiene seguidores en todo el mundo. “El recato no es sólo una tendencia, sino una forma de vida”, afirma Muhammad.

Darci Schurig, fundadora de la línea de moda “Pink Desert” en Las Vegas, lanzó la primera colección de trajes de baño de su marca en 2017 y su primera colección de vestidos en 2018.

“Mis trajes de baño y mi ropa son modernos, recatados, clásicos y femeninos”, dice. La ropa y los trajes de baño recatados se consideraban antes como algo desarreglado, “sólo para ciertas edades o ciertos tipos”, pero ese es un concepto anticuado. Sus clientes consideran que los trajes de baño recatados son favorecedores para todas las edades y tipos.

Un futuro audaz
Norsham Mohamad-García, fundadora de la “Semana de la Moda Recatada” de Miami, afirma que se calcula que el poder adquisitivo de los musulmanes estadounidenses asciende a más de 170,000 millones de dólares al año.

Los diseñadores de moda se benefician de ese poder adquisitivo. Según García, las redes sociales han dado lugar a “personas que influyen a otros respecto a la moda recatada”, personas que aman el estilo dentro de los límites de su fe y que tienen un “impacto significativo” en las compras de sus seguidores. Hay un giro en marcha hacia la moda recatada con una visión más ecléctica, dijo. “Para los consumidores, este cambio es, a la vez, emocionante y audaz”.

La ropa recatada para hombres, aunque se habla menos de ella que de la femenina, se ha hecho popular recientemente en Estados Unidos. La tendencia de la moda masculina en estilos callejeros de gran tamaño responde a las exigencias de los hombres que desean prendas que no sean ajustadas, sino que solo rocen el torso o las piernas. La marca unisex Dār Collective del diseñador Subhi Taha, con sede en Dallas, y la marca Aneeq Apparel, de Filadelfia, tipifican las opciones para los hombres en Estados Unidos que buscan una imagen elegante pero recatada.

En cuanto a la ropa de mujer, importantes firmas de moda, como Oscar de la Renta y Net-a-Porter, han respondido ofreciendo colecciones cápsula de moda recatada como parte de sus ofertas de temporada.

Muhammad, cuya marca Louella se encuentra entre las empresas propiedad de minorías que lideran el movimiento de la moda recatada, dijo: “Esperamos avanzar hacia un mundo libre de decirle a las mujeres lo que tienen que llevar. … La moda es lo que una hace”.

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