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Washington, D. C., 28 de septiembre de 2020.- Cada mes, la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo de Estados Unidos anuncia el número de personas empleadas y desempleadas en Estados Unidos durante el mes previo, junto con detalles como sus edades, raza y origen étnico, niveles de educación, ocupaciones y demás.

La Oficina de Estadísticas Laborales de ese departamento ha venido informando tales datos desde 1940 y comparte abiertamente sus metodologías.

Tanto la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un organismo de las Naciones Unidas que establece normas, como la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde), con 36 países miembros, citan la importancia de informar sobre las tasas de desempleo de manera regular, transparente y no política. Estados Unidos es miembro de ambas organizaciones.

Las estadísticas laborales oportunas ayudan a los responsables de elaborar políticas a “diseñar, implementar y evaluar políticas basadas en la evidencia” para estimular el crecimiento económico, dijo Steven Kapsos, economista de la OIT.

La OIT recopila datos de encuestas sobre la fuerza laboral de las oficinas nacionales de estadística de todo el mundo. “Las encuestas sólidas [son] esenciales no sólo para los responsables de las políticas, sino también para las empresas y las personas que buscan empleo, de modo que puedan tomar decisiones informadas, ya sea en relación con la contratación, la compensación, los tipos de habilidades que se demandan ahora y en el futuro”, dijo Kapsos.

Los países miembros de la Ocde están de acuerdo en qué datos se recogen y con qué frecuencia, según Paul Schreyer, jefe de estadística en funciones de la Ocde. “El intercambio de conocimientos, pruebas y transparencia en los métodos ayuda a formular políticas gubernamentales e informar a la sociedad”.

«Sin datos, todo lo que se tiene es una opinión”
— W. Edwards Deming, ingeniero estadounidense

Sharon Brown-Hruska, economista principal del Departamento de Estado de Estados Unidos, cita a la República Popular China (RPC) como un país cuyos datos económicos, incluidas las cifras de desempleo, no son fiables.

“La RPC ha hecho una ciencia de la falsificación de su PIB, el desempleo y las cifras económicas. Su control sobre las estadísticas económicas y sus prácticas exclusivamente comunistas (es decir, de planificación central) causan mucha consternación a los economistas que intentan medir el rendimiento”, dijo.

“Específicamente, el gobierno de la RPC establece objetivos de crecimiento que las autoridades provinciales deben cumplir para el PIB y el empleo”, dijo Brown-Hruska. Estas autoridades “realizan inversiones ineficaces y no tienen en cuenta a segmentos significativos de la población, como los trabajadores migrantes rurales y provinciales” para alcanzar los objetivos.

El sistema deniega las prestaciones de desempleo a algunos chinos y obstaculiza los esfuerzos de los economistas por comparar las tasas de desempleo de los distintos países.

Una instancia de la economía
Estados Unidos utiliza los informes mensuales para dar forma a las políticas. La información no sólo le indica a los funcionarios cuántas personas están desempleadas, sino también cómo perdieron sus trabajos, cuánto tiempo hace, y su sexo y edad. Los datos muestran los rangos salariales de los empleados y qué sectores de la economía están sufriendo y cuáles están contratando.

La tasa de desempleo nacional, expresada como el número de personas desempleadas como porcentaje de la fuerza laboral total, es quizá el indicador del mercado laboral más conocido entre los ciudadanos de Estados Unidos.

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