Asociación entre EE. UU. y Uganda ayuda al sector de la moda

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El mayor exportador de zapatos de Uganda comenzó con Liz Forkin Bohannon, una estadounidense que buscaba una forma de ayudar a las jóvenes ugandesas. Terminó creando una línea de sandalias y accesorios de moda que se venden en todo el mundo.

El éxito de Sseko Designs se debe en gran parte a la Ley de Crecimiento y Oportunidad en África (African Growth and Opportunity Act, Agoa), una ley estadounidense que anima a empresas africanas como Sseko a competir en el mercado estadounidense a la vez que elimina las barreras al comercio estadounidense en el África subsahariana. El comercio bilateral entre Estados Unidos y África se valoró en casi 55,000 millones de dólares en 2017, un aumento de 17,000 millones de dólares, desde el año 2000, cuando el Congreso promulgó la ley.

La administración del presidente Trump ha hecho del comercio libre, justo y recíproco una prioridad. África “tiene un enorme potencial de negocios y [tiene] grandes cantidades de mercados diferentes”, dijo Trump el pasado mes de septiembre. “Y para las empresas estadounidenses, se ha convertido en un lugar al que tienen que ir, al que quieren ir”.

Solución de mercado
Cuando Bohannon llegó a Uganda en 2009 después de graduarse de la universidad, se dio cuenta de que las oportunidades de empleo para las niñas, incluso las académicamente dotadas, eran escasas. Ella vio una solución de mercado para este problema. Contrató a tres graduadas para trabajar durante nueve meses haciendo sandalias de cuero con correas intercambiables. Si las jóvenes ponían la mitad de sus salarios en ahorros para la universidad, Sseko igualaría sus ahorros con becas universitarias al final de los nueve meses. Hasta ahora, Sseko ha enviado a la universidad a 87 mujeres jóvenes de su programa de trabajo/estudio y enviará a 19 más en agosto de 2018.

Iniciar una empresa exportadora era un plan ambicioso para Bohannon, que había estudiado periodismo, no mercadeo o finanzas. La curva de aprendizaje era empinada. “Pasé horas y horas, probablemente semanas de tiempo al teléfono tratando de entender los códigos arancelarios armonizados y las regulaciones para exportar nuestros productos”.

Luego la empresa descubrió Agoa, que ha permitido a empresas de ciertos países africanos enviar sus productos a EE. UU. con aranceles reducidos o exentos de éstos. Esos países deben estar trabajando para mejorar su estado de derecho, los derechos humanos y el respeto a las normas laborales fundamentales. Además, Agoa exige a las empresas que solicitan sus beneficios que cumplan las normas del mercado estadounidense para sus productos. El esfuerzo ha valido la pena para empresas como Sseko.

Agnes Netunze, quien comenzó como pasante en Sseko y ahora es su gerente de operaciones, describió la diferencia que Agoa marcó en los primeros días de la nueva compañía. “Antes de que conociéramos Agoa, solíamos pagar grandes cantidades por nuestras pequeñas cantidades de calzado”, dijo.

Desde entonces, Sseko Designs ha crecido constantemente y ahora se ha asociado con grupos de artesanos del este de África. Se han expandido de sandalias a bolsos y ropa. “Cada dólar que ahorramos al no tener que pagar derechos de importación, podemos transmitirlo a nuestros clientes y mantener nuestros productos más competitivos y menos especializados”, dijo Bohannon. “Estamos muy agradecidos por Agoa y realmente le atribuimos que Sseko haya podido continuar creciendo y prosperando”.

“Las empresas que aprovechan esta oportunidad pueden obtener más ingresos”, dijo Netunze, “y las distintas empresas utilizan estos ingresos añadidos de forma diferente. Sseko Designs lo usa para enviar chicas a la universidad”.

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