Acecha crisis mundial

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Bajo la sugestiva cabeza periodística “¿Estamos cerca de una nueva crisis financiera mundial”?, la Revista Forbes México presenta una investigación económico-financiera que pareciera que, en lugar de ser una interrogante, sería una llamada de atención urgente.

El autor del artículo citado, José Miguel Moreno, desmenuza cada uno de los signos financieros existentes que llevan a esa conjetura.

Cita tres causas posibles de la crisis financiera mundial. La primera es el petróleo, cuya caída estrepitosa de sus precios, llevaría a la desestabilización económica internacional.

Este problema se ahonda porque Estados Unidos, que es el principal consumidor de ese energético, está llegando a la autosuficiencia, y los países integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), en especial los árabes, no quieren bajar su producción.

La segunda posible causa sería China, cuya economía se frenó y las medidas de reactivación no son fáciles de implementar. El país asiático venía siendo la locomotora que movía al mundo, en especial, después de la crisis del 2008/2009.

El tercer factor podría ser la Reserva Federal de Estados Unidos que mantiene todavía bajas tasas de interés y que un aumento en las mismas sería equivalente a “echar gasolina al cerillo que está ardiendo”, dice.

El autor acompaña su texto con todos los datos habidos para probar su aserto, la mayoría con el lenguaje propio de los analistas financieros.

Más allá de este muy completo artículo, en el caso de nuestro país pareciera que “ya nos alcanzó el destino”.

En la Ciudad de México se percibe un dejo de preocupación por la mayor parte de la población. Simultáneamente, surge, día con día, un sinnúmero de personas que acuden al ambulantaje como respuesta a la falta de empleo formal.

Esas vendimias informales son de todo tipo y de la más variada especie y en su oferta aumenta la presencia infantil para ayudar a sus padres a llevar algo de dinero para la manutención familiar.

Esto se da mientras el dólar se acerca a los 20 pesos por unidad verde, que los analistas nacionales ubican para dentro de pocos días hasta en 23 pesos por dólar, situación similar a la que se vivió hace unas tres décadas atrás.

De alcanzar tal cotización, la devaluación (que muchos negaban) se agudizará, al igual que la fuga de capitales, consecuencias lógicas de la economía globalizada, entronizada en el mundo desde finales de los años 80s.

El problema se podría complicar porque en marzo entrante inician las campañas político-electorales en casi la mitad del territorio nacional y, por antecedentes, la economía se va al apoyo de los candidatos políticos, antes que a la reactivación del mercado nacional y la generación de empleos.

Máxime ahora que existen más partidos políticos a los que Instituto Nacional Electoral (INE) apoya con cuantiosos recursos económicos, dineros que se van al cesto de la basura.

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