Quito, Ecuador.- Poner diques a la especulación con los precios de la tierra en la construcción de las nuevas ciudades del mundo fue una de las principales conclusiones a la que llegó la cumbre del Hábitat III, celebrada aquí y que terminó este fin de semana.

A la anterior conclusión se suman otras importantes como privilegiar el crecimiento planificado de las naciones, hacer accesibles las urbes a personas con discapacidad o limitaciones físicas y promover el respeto a los derechos e integración de los refugiados, desplazados internos y población migrante.

La especulación con los precios de la tierras es uno de los mayores desafíos que enfrentarán los gobierno en la planeación de las nuevas ciudades pues ese fenómeno comercial convierte en inaccesibles los hogares para la inmensa mayoría de la población que habita en las urbes y requiere espacios para desarrollarse en la vida.

De esto, México sabe mucho. Por contubernio entre las autoridades de todo tipo con los desarrolladores de vivienda, se construyen ciudades lejos de los lugares de trabajo, sin los servicios adecuados ni vías de comunicación para el desplazamiento a sus centros laborales.

En muchos casos, los terrenos que adquieren para la construcción de unidades habitacionales no los pagan a sus propietarios, sino que van dando sólo parte de la liquidación conforme se venden los departamentos y existen casos donde esas unidades habitacionales o colonias populares sólo tienen simulaciones de drenaje lo que ocasiona graves problemas de salud a sus habitantes porque las aguas negras no tienen salida sino que permanecen estancadas.

El otro fenómeno muy usual en México es la invasión (a veces, tipo hormiga; otras, en forma abierta) que hacen organizaciones de tipo político social para negociar votos en tiempo de elecciones con la población necesitada de habitación.

Entre los principales elementos de la declaración final, la cual consta de 175 puntos, está el Derecho a la Ciudad, una de las principales aportaciones de México a la Nueva Agenda Urbana aprobada en Hábitat III, cuyas conclusiones no son vinculantes, es decir, no son obligatorias, aunque sí tienen la importancia de tomarlas como base por los gobiernos firmantes.

La Declaración de Quito también pone énfasis en el desarrollo de economías urbanas sólidas y armonía con la naturaleza, uso de energías limpias, protección de ecosistemas, biodiversidad, estilos de vida sanos y mitigación del cambio climático.

Adicionalmente, el documento final considera desarrollar planes de inclusión de niños, mujeres y “eliminar la pobreza y el hambre en todas sus formas y dimensiones, alcanzar la equidad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas”.

El subsecretario de Ordenamiento Territorial de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) de México, Enrique González Tiburcio, quien encabezó la delegación de México en la clausura de Hábitat III, afirmó que México llegó muy bien equipado, con una nueva Ley de Asentamientos Humanos, con una secretaría creada por el presidente Peña Nieto para el ordenamiento territorial y el desarrollo urbano, y con indicadores muy claros de cómo darle seguimiento a los contenidos de esta Nueva Agenda Urbana.

Desde la perspectiva del director general de la Coordinación Metropolitana de la Sedatu, Francisco Covarrubias Gaytán, la cumbre Hábitat III permitió consolidar una estrategia basada en no sólo crear conciencia, sino un compromiso global.

El presidente de Habitat International Coalition, Enrique Ortiz, reconoció que desde México se logró hacer mucha promoción de la postura que llevaría a Hábitat III, sobre todo como parte del Comité Organizador “y se logró algo que es lo que está en este cartel, posicionar el Derecho a la Ciudad en la nueva Agenda Urbana”.

Esto ─añadió el experto─ “se logró gracias al trabajo de México; tocar el Derecho a la Ciudad en la forma mínima como debe estar, que es no sólo el Artículo 11, sino el 12 y el 13 que definen el Derecho a la Ciudad, y con eso se puede trabajar aunque hubiéramos querido algo más preciso y más amplio”.

Lista “hoja de ruta” para el desarrollo urbano global de los próximos 20 años
La Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable Hábitat III concluyó con la firme intención de hacer del urbanismo el principal motor de desarrollo para todos los pueblos del mundo.

Las 193 delegaciones participantes firmaron la Declaración de Quito, la cual fue calificada por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, como “la hoja de ruta” para el desarrollo urbano mundial de los próximos 20 años.

El director ejecutivo de ONU-Hábitat, Joan Clos, resaltó que Hábitat III representa el evento con la mayor participación en la historia de Naciones Unidas, toda vez que contó con 45 mil participantes de todo el mundo.

En su discurso durante la sesión plenaria de clausura insistió en la necesidad de hacer del urbanismo el principal motor de desarrollo para todos los pueblos del mundo y que el trabajo desarrollado durante los últimos cuatro días sirva para beneficiar a todos los ciudadanos del mundo.

El presidente del Colegio de Jurisprudencia Urbanística Internacional, Pablo Aguilar, manifestó en la sesión plenaria de clausura de Hábitat III que, si bien la Nueva Agenda Urbana fue aprobada “no es vinculante” y que las legislaciones locales no están preparadas para integrar sus planteamientos.

Por esta razón, anunció un nuevo convenio latinoamericano que incluya un nuevo sistema de planeación de los territorios y el reconocimiento de zonas conurbadas binacionales.

No será solamente un cambio de legislación sino una revolución mental para evitar un “colapso inminente” de los ecosistemas humanos y transformar el urbanismo actual para enfocarse ahora en los seres humanos y su felicidad.

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