Red Hat: Compromiso, inspiración y participación para la equidad de género

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Ciudad de México, 7 de marzo de 2023.- Mañana, 8 de marzo, conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, una fecha en la que destacamos la tenacidad de las técnicas, científicas e ingenieras que se han incorporado a este sector, al cual han aportado conocimiento y experiencia para el desarrollo tecnológico.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), actualmente en el mundo las mujeres representan solo el 35% de quienes cursan estudios superiores en Stem (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), menos del 30% en el caso de investigadores científicos y únicamente el 26% de las empresas a nivel latinoamérica cuentan con programas de atracción y retención de talento femenino.

Al respecto, Martha Ardila, directora de Red Hat en Ceaca, señala que es necesario que organizaciones públicas y privadas apuesten por promover “la diversidad y la inclusión que requieren de soluciones que puedan ayudar a las mujeres a prepararse para el futuro, valorando diferentes perspectivas que impulsan la innovación”.

Red Hat -la empresa líder en Código Abierto- desde su creación ha promovido la equidad de género en el sector TIC, a través de la cultura abierta, que se destaca por ser colaborativa e inclusiva y por fomentar la igualdad y la diversidad en el sector. “Apostar por este estilo de cultura nos permite generar espacios y ambientes abiertos en los que todas las voces son escuchadas, porque estamos seguros de que las buenas ideas pueden provenir de cualquier lugar o persona”, aseguró Martha.

Por ello, Red Hat se esfuerza cada día por crear un entorno en el que el sentido de pertenencia, el respeto y apoyo mutuo sean principios promovidos y compartidos por todos. Convertirnos en un espacio en donde las personas se sientan valoradas y seguras sigue siendo un compromiso de la compañía con la diversidad, igualdad e inclusión que busca llegar también a las comunidades internacionales de partners, colaboradores y clientes.

“Creemos firmemente que la comunidad es nuestro centro de innovación porque más de un millón de expertos en TI, desarrolladores y programadores suman su talento para crear las mejores soluciones, una labor que realizamos con ayuda del Código Abierto, la tecnología que permite que más voces sean escuchadas”, afirmó.

Adicionalmente, Red Hat implementó en la región el Latin America Diversity Council, que promueve la inclusión, la meritocracia y la promoción del respeto en el sector tecnológico. Además, cuenta con Co.Lab, un programa educativo en el que las mujeres en etapa secundaria pueden aprender a trabajar con Código Abierto y encontrar un camino vocacional en la industria.

Red Hat con compromiso, inspiración y participación está abriendo puertas para que las próximas generaciones puedan aportar su conocimiento y seguir creando soluciones relevantes que ayuden a todas las personas en su día a día. “Sigamos caminando juntos por un interés común, que es hacer crecer el mundo tecnológico con equidad de género, donde las mujeres tengan más cabida”, concluyó Martha Ardila.

Discriminación femenina escolar
Mexicanos Primero hacemos un llamado a reconocer a la escuela como un espacio donde se aprenden valores, hábitos, actitudes, tradiciones, formas de comportamiento y de pensar y exigimos a las autoridades educativas garantizar programas y formación para que las y los docentes cuenten con herramientas que les permitan atender la desigualdad y violencia de género en sus comunidades escolares, a fin de crear ambientes libres de discriminación para niñas y mujeres. Si en la escuela no sucede esto, ¿qué esperamos que pase fuera de ella?

Para contar con evidencia de lo que sucede en las escuelas, la organización realizó diversos conversatorios en los que participaron niñas y mujeres -alumnas, maestras, figuras directivas, autoridades educativas, académicas, mamás-, charlas en las que encontramos que, aunque hay esfuerzos y avances en el camino a la igualdad, las escuelas no son todavía espacios 100% libres de discriminación por género.

La escuela de educación básica es el lugar donde se forma a 11.912,720 niñas y jóvenes como ciudadanas y 12.201,060 niños y jóvenes como ciudadanos; por lo tanto, se espera que la perspectiva de género sea un eje transversal en los aprendizajes para ayudar a la construcción de una sociedad más justa, equitativa, libre de violencia.

Sin embargo, las cifras y los testimonios recopilados nos hablan de una desigualdad en las escuelas que afecta a las mujeres; la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021 nos dice que la escuela es el cuarto sitio donde se ejerce mayor violencia contra las mujeres y la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las relaciones en los Hogares 2021 muestra que 32.3% de las mujeres de 15 años y más que han asistido a la escuela, experimentó algún tipo de violencia a lo largo de su vida escolar; la violencia física (18.3%) fue la de mayor prevalencia a lo largo de la vida escolar, en tanto que la violencia sexual (13.7 %) fue la más experimentada en los últimos 12 meses.

Estas cifras se corroboran con algunos de los testimonios recopilados en el cuadernillo Escucharnos, como el que nos compartió la madre de una niña que cursa educación básica: “Voy a contar una experiencia mía, yo sí tuve acoso escolar. Cuando iba en quinto grado, tuve un maestro que siempre me dejaba notitas en la mochila: `es que me gustas mucho´, me daba miedo, de hecho, yo siempre era la niña que llegaba al diez para las ocho porque entrábamos a las ocho y yo no sabía ni qué hacer; me quedaba fuera de la escuela, esperaba a que llegaran otras compañeras”.

Las estudiantes no son las únicas afectadas, también 849,185 maestras (70.2% del total de docentes) pueden experimentar las desventajas propias de la desigualdad de género; por ejemplo, ellas ganan menos que sus compañeros hombres a pesar de que las funciones que realizan son las mismas.

En el tercer trimestre de 2022 los maestros percibieron un sueldo de 7,600 pesos, mientras que las maestras 6,400 pesos, aproximadamente, sin que exista una explicación de esta diferencia. En los puestos de supervisión, datos de Mejoredu muestran que, con excepción de preescolar, todos los niveles y tipos educativos reportaron una mayoría de hombres que ocuparon dichos puestos: en primaria 62.3% y en secundaria 72.4%.

En aulas, siguen siendo vistas y tratadas de forma diferenciada por sus compañeros
“[…] hay compañeros que consideran que, como mujeres solo somos buenas como secretarias. Una vez haciendo un documento, (un maestro) dice ‘que lo hagan las mujeres porque escriben bonito’ y se fue y se lavó las manos, o sea, ni siquiera nos ayudó a dar ideas para el documento…”

“(por ejemplo) si estamos aspirando todos para la promoción horizontal y luego me piden tantas horas de cursos o hasta 200 horas de curso. Pues a la mejor, la maestra mujer no tiene las mismas oportunidades que el maestro hombre de hacer cursos, porque la maestra además ayuda a la familia. Entonces, pues, el maestro solo dice: `oye voy a un curso´ y se va, y la maestra tiene que pensar `híjole los niños, pero y la comida y no sé qué, no pues ya no puedo ir al curso´. El sistema dice que sí se nos da la misma oportunidad, pero socialmente se nos limita”.

En esta desigualdad existen inquietudes como el uso de los uniformes. A pesar de que en algunas entidades como la Ciudad de México, desde 2019 las niñas pueden optar entre usar falda o pantalón según su preferencia, en muchos otros estados sigue habiendo distinción de uniforme para ellas, sin tomar en cuenta el clima, o la comodidad que el pantalón les da para correr, brincar o jugar. El foco en las escuelas debería estar en que ellas aprendan y participen plenamente y que la escuela sea un espacio libre de violencia y no en si usan una prenda o la otra, lo cual constituye una decisión personal.

Otra muestra de la desigualdad es el lenguaje usado en materiales didácticos. Reconocemos que en la materia de formación cívica se integran conceptos como la igualdad de género, pero se siguen reforzando estereotipos al presentar en otras materias como matemáticas, problemas en los que “Don Vicente tiene una tienda, mientras que la abuela borda 8 manteles” o “Pedro tiene 3 balones y Sofía cinco muñecas”, y no solo eso, precisamos que se ponga especial atención en temas que afectan a las niñas, por ejemplo, la menstruación.

Un paso fundamental es empezar por escuchar a las maestras, estudiantes, académicos y autoridades educativas que buscan cambiar las prácticas discriminatorias para que esta desigualdad desaparezca y generar espacios en los que se sientan seguras para manifestar lo que quieren y lo que les molesta.

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