Nueva York.- /PRNewswire/– Michael W. Young, el biólogo de la Universidad Rockefeller que descubrió el mecanismo molecular del ritmo circadiano, el cual gobierna los relojes biológicos que regulan el sueño, los hábitos de comer y el metabolismo, es el ganador de este año del Premio Nobel en Fisiología o Medicina, anunció hoy la Fundación Nobel en Estocolmo, Suecia. Young comparte el premio con Jeffrey C. Hall y Michael Rosbash, de la Universidad de Brandeis.

Young usó la genética para identificar mutaciones de genes que alteran la capacidad de la mosca de la fruta Drosophila melanogaster de modular apropiadamente su reloj interno en respuesta a cambios en el medio ambiente y prosiguió para definir sus mecanismos bioquímicos. Este reloj hallado en las moscas de la fruta se conserva en todo el reino animal y explica cómo el cerebro traduce señales ambientales en una alteración de la conducta. Su trabajo tiene consecuencias directas para entender trastornos del sueño en los seres humanos, los mecanismos del desfase horario y las dificultades de trabajar en el horario nocturno.

El laboratorio de Young evalúa actualmente cómo el gen del ritmo y las actividades proteínicas se establecen en las células derivadas de pacientes con trastornos del sueño y depresivos. Entre otros descubrimientos, este trabajo identificó recientemente una mutación común que retrasa el reloj biológico humano. Las personas con la variante “noctámbula” de este gen tienen un ciclo circadiano largo, lo cual les dificulta mantenerse en un ciclo normal de 24 horas.

“Estoy encantado de que la Fundación Nobel haya decidido honrar a Mike por su trabajo pionero sobre el ritmo circadiano”, dice Richard P. Lifton, presidente de la Universidad Rockefeller. “Los descubrimientos hechos por Mike y sus colegas han proporcionado una visión fundamental de los mecanismos moleculares a través de los cuales el cerebro responde a señales ambientales, un avance profundo. El Premio Nobel es el pináculo del reconocimiento científico y no puedo pensar en nadie más merecedor que Mike para recibir este premio”.

Young, Profesor Richard y Jeanne Fisher y director del Laboratorio de Genética, es el 25º científico asociado con la Universidad Rockefeller en ser honrado con el Premio Nobel. Además de Young, otros cinco ganadores del Premio Nobel son miembros actuales del cuerpo docente de la Rockefeller: Roderick MacKinnon (2003), Paul Nurse (2001), Paul Greengard (2000), Günter Blobel (1999) y Torsten Wiesel (1981).

Young recibió su licenciatura en biología en 1971 y su doctorado en genética en 1975, ambos de la Universidad de Texas en Austin. Tras su trabajo postdoctoral en bioquímica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, fue nombrado profesor adjunto en Rockefeller en 1978 como parte del Programa de Becarios de la Universidad Rockefeller. Young fue nombrado profesor adjunto en 1984 y profesor en 1988, y en 2004 fue nombrado vicepresidente de asuntos académicos de la universidad y Profesor Richard y Jeanne Fisher.

Young fue un investigador en el Instituto Médico Howard Hughes de 1987 a 1996. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias e investigador de la Academia Americana de Microbiología. Recibió el Premio Shaw en Ciencias de la Vida y Medicina de 2013, el Premio Wiley en Ciencias Biomédicas de 2013, el Premio Massry de 2012, el Premio Canada Gairdner International de 2012, el Premio Louisa Gross Horwitz de 2011, y el Premio de Neurociencia de la Fundación Peter y Patricia Gruber de 2009.

Pioneros en su campo
Los tres científicos son pioneros en el estudio del ritmo biológico. Rosbash y Hall comenzaron a colaborar en la Universidad de Brandeis, en Boston, hace más de 30 años para estudiar el ritmo circadiano de la Drosophila, la familia de la mosca de la fruta. Ambos fueron los primeros en clonar el primer gen del ritmo circadiano de esta mosca en 1984.

En esa época, la relación entre la genética y el reloj biológico no era una idea que la comunidad científica aceptara con facilidad. Sólo otro científico estudiaba este tema: Young, quien estudió en la Universidad Rockefeller durante tres décadas la biología molecular y el carácter genético de los ritmos biológicos de la mosca de la fruta.

Su papel fue crucial para establecer la relación entre los genes y el comportamiento, ya que sus estudios ayudaron a descubrir muchos de los grupos de genes y proteínas que regulan el ritmo biológico de este insecto, según explica la página web de la Fundación Gruber, de la Universidad de Yale. Muchos aspectos de nuestra fisiología y de la de todos los organismos multicelulares guardan una estrecha relación con el reloj biológico.

Cómo impacta el reloj biológico en tu rendimiento deportivo
El reloj biológico regula a un gran número de genes para ayudar a nuestro cuerpo a adaptarse a las diferentes fases del día.

Estos estudios que utilizaron a la mosca de la fruta como modelo permitieron descifrar principios que resultaron válidos en el resto de organismos multicelulares. “Desde que estos tres laureados realizaran estos descubrimientos trascendentales, la biología circadiana se ha convertido en un campo de investigación amplio y muy dinámico, con repercusiones en nuestra salud y bienestar”, explicó la Asamblea en su nota de prensa.

Los premios Nobel se entregan, cada año, el 10 de diciembre.

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