Claudia Fabiola Amador Gómez*

Ciudad de México, 28 de diciembre de 2020.- ¿Cómo fue nuestra primera búsqueda de empleo?, ¿fue fácil o difícil encontrar una oportunidad?, ¿qué requisitos nos pedían? Seguramente todos recordamos nuestro inicio en la vida laboral y lo complicado que pudo haber sido, sobre todo, cuando nos solicitaban experiencia previa, la cual generalmente era nula al ser recién egresados de una institución universitaria.

Con el paso de los años, la experiencia solicitada es cada vez mayor, desde contar con el dominio de un segundo idioma, algún área de especialización o tener desarrolladas algunas de las habilidades llamadas soft (toma de decisiones, negociación, resolución de problemas, liderazgo, entre otras), lo cual vuelve más complejo el panorama y también más competitivo.

Desde hace poco más de 10 años, diversas universidades se dieron cuenta de esta situación al ver que era cada vez más difícil que sus alumnos lograran colocarse en una empresa o conseguir una plaza laboral, por lo que decidieron poner en marcha programas que involucraran a las empresas con el objetivo de conocer las habilidades y perfiles que requerían de los egresados y poder cumplir con sus expectativas. Como resultado de esta iniciativa, las instituciones de educación superior identificaron que era necesario modificar los planes de estudio e integrar materias en los últimos semestres para adaptarse a las necesidades de las compañías, logrando así incrementar el promedio de alumnos que conseguían un empleo al graduarse.

Con el objetivo de apoyar, formar y desarrollar el talento de los jóvenes, la consultoría de Tecnologías de Información, GFT, comenzó desde hace dos años con un programa de trainees denominado “Starters”, enfocado en los estudiantes recién graduados y que tengan ímpetu de aprender. Este proyecto surgió cuando la empresa comenzó a tener un crecimiento acelerado y al intentar reclutar a nuevo personal, los candidatos no contaban con la experiencia necesaria ni cumplían con los requisitos o el nivel que los clientes necesitaban.

Los alumnos son reclutados por un periodo de 5 meses durante los cuales se les capacita para adquirir habilidades técnicas y soft que los clientes requieren, ya que al término del programa los participantes que concluyen exitosamente son asignados a proyectos reales. Actualmente, se encuentra en marcha la quinta generación de practicantes, cada una de ellas, conformada por entre 10 y 15 alumnos, de los cuales el 98% se encuentra laborando para los clientes de la compañía.

La iniciativa está dividida en 3 partes: la primera se enfoca en Conocimientos Generales, metodologías para el desarrollo de software (waterfall y agile), seguridad de la información, conocimientos en negocio (sector bancario), análisis y diseño de sistemas, testing. Habilidades soft; comunicación, trabajo en equipo, gestión del tiempo, entre otros.

La segunda sección es definir la Especialidad de los participantes ya sea como desarrollador frontend o backend.

La tercera parte es Práctica, durante los 5 meses a los trainees se les asigna un proyecto, el cual deberán ir desarrollando con todo el conocimiento que van adquiriendo y, con ello, se evalúan sus habilidades tanto técnicas como soft. El proyecto final está enfocado a desarrollar una aplicación o assets que se tienen identificados en el Blue House (laboratorio de innovación), para probarlo y poderlo implementar en alguno de los clientes.

El programa está soportado por diferentes couches, que entrenan y guían a los trainees en las diferentes especialidades, los cuales cuentan con más de 3 años de experiencia. Además, se tienen coordinadores por cada especialidad, quienes definen los planes de estudio y la manera en que son evaluados los trainees.

Al término de cada generación se realiza una evaluación con la finalidad de identificar áreas de oportunidad y mejorarlas para la siguiente. Por parte de los clientes, el programa ha recibido muy buena aceptación, ya que, además de desarrollar a los chicos en las tecnologías específicas de cada cliente, la actitud y disposición de los participantes resulta ser muy buena logrando dar energía renovada a los diferentes proyectos.

Además de los beneficios mencionados, los participantes reciben una beca de $15 mil pesos mensuales y se encuentran registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (Imss) que los hace acreedores a todas las prestaciones que esto conlleva.

Proyectos como este se pueden replicar y tener grandes beneficios para las empresas, sin embargo, requieren inversión y empeño, que permitirá formar semilleros de jóvenes más preparados, dotados de herramientas para destacar en el ámbito laboral, sobre todo, si se considera que estos nuevos talentos son el presente y el futuro de nuestra sociedad.

* COO & executive delivery manager de GFT México

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