La hidróloga Fadji Maina, de Níger a la Nasa

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Washington, D. C., 24 septiembre 2020.- Desde que tenía 10 años, Fadji Maina sabía que quería encontrar soluciones a los problemas de escasez de agua, especialmente en Zinder (Níger), donde creció.

Maina dio un gran salto hacia su objetivo a principios de septiembre cuando comenzó a trabajar como hidróloga computacional en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la Nasa. Se convirtió en la primera científica nigerina de la agencia espacial.

“Tengo una responsabilidad sobre mis hombros porque creo que necesito mostrar la faz de mi país”, dice Maina. “Es como cambiar la imagen de los nigerinos y cambiar la imagen de las mujeres en general”.

En la Nasa, Maina, de 29 años, utiliza modelos matemáticos y productos de detección remota para estudiar el impacto del cambio climático en el agua, un trabajo que consiguió después de solicitarlo en línea. Está empezando a estudiar el agua en las montañas asiáticas, que son sensibles al cambio climático, porque más de 1,000 millones de personas dependen del agua allí, dice.

Fue la infancia de Maina, en Zinder, lo que la hizo tan consciente de los problemas del agua. Aunque es una de las ciudades más grandes del país, Zinder es bien conocida por la escasez de agua, un problema que Maina dice que está empeorando con el cambio climático.

Al crecer en la antigua colonia francesa, Maina vio muchos hogares que no tenían agua corriente y familias que enviaban a las niñas a buscar agua de un lago o a la venta por los vecinos que tenían un grifo.

Maina dice que no es un accidente que las niñas tengan esta responsabilidad.

“La gente piensa que los niños deben ir a la escuela o al trabajo y las niñas deben encontrar agua y volver a cocinar y limpiar”, dice Maina. La situación alimentó su ambición de triunfar. “Las niñas no tienen tiempo para ir a la escuela, dice. La educación de las niñas es un problema más que proviene del cambio climático: “Yo lo he visto”.

Obtuvo una licenciatura en ingeniería geológica en la Universidad de Fez, una maestría en ingeniería y ciencias ambientales en la Universidad de Estrasburgo y un doctorado en hidrología en la misma universidad. Habla francés, inglés y hausa.

Maina se siente afortunada. Como sus padres tenían agua del grifo, podía concentrarse en sus estudios. Pero recuerda las filas de más de 40 chicas con cubos fuera de su casa, especialmente durante la estación seca cuando el sol estaba ardiendo. Desde una edad temprana, Maina quería ayudar. A medida que crecía, se dio cuenta de que había problemas con el agua en todo el mundo y que la Nasa le permitiría abordarlos a escala mundial.

Ese camino no siempre fue claro para ella, dice. “Quería ayudar con los problemas del agua, pero no me di cuenta de que había que tener un doctorado y trabajar en ciencias”.

Antes de unirse a la Nasa, Maina ganó varios reconocimientos por su trabajo. Apareció en la lista de Forbes “30 Under 30 2020 Science” (30 personas de menos de 30 años en el campo de la ciencia en 2020) por su trabajo de investigación postdoctoral en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en Berkeley (California). (Forbes es una revista de negocios estadounidense que cubre temas de finanzas, industria, inversión y mercadotecnia. Un panel de cuatro miembros expertos en campos científicos seleccionó a los ganadores de este año).

“Me quedé muy sorprendida cuando lo vi”, dice Maina, y añade que está acostumbrada a que aparezcan personas de Nigeria en la lista anual, pero no ninguna de Níger.

Pero debería estar acostumbrada al hecho de que a menudo ha sido la primera mujer nigerina en superar nuevos obstáculos. Espera utilizar su vida para mostrar a sus conciudadanos, especialmente a las mujeres y las niñas, que ellas también pueden lograrlo.

“Quiero inspirar”, dice.

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