Cuando la red social muere, ¿qué pasa con mis datos?

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Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones

Ciudad de México, 21 de octubre de 2019.- A finales de la década de 1990, uno de los sitios más populares en internet era GeoCities. Creado en 1994 por el emprendedor John Rezner, este sitio permitía a cualquier persona crear una página web en forma gratuita y sin tener conocimientos especializados, algo que hoy parece una simpleza, pero que fue tan revolucionario que hacia finales de la década GeoCities contaba con más de 1.8 millones de usuarios quienes subían en dicha plataforma fotografías, videos y todo tipo de textos. Sin embargo, luego de ser adquirido por Yahoo! en 1999 por más de 3,500 millones de dólares la plataforma inició un proceso de decadencia que terminó en abril de 2009, cuando se hizo público que la plataforma dejaría de operar en octubre de ese año y para 2014 el sitio dejó de existir por completo llevándose consigo casi dos décadas del internet primigenio.

La desaparición de un sitio web no es la única causa de la pérdida de datos por parte de servicios que almacenan datos. En marzo de este año MySpace, una de las primeras redes sociales en el ciberespacio, anunció que debido a un error técnico la empresa había borrado música y videos colocados por los usuarios en sus servidores entre 2003 y 2016. Casi al mismo tiempo, el sitio de almacenamiento de fotografías Flickr, redujo la capacidad de almacenamiento gratuito para sus usuarios de un terabyte a un millar de fotografías, borrando todo el contenido excedente.

Los sitios que resguardan nuestros datos, como cualquier otro negocio, deben pagar gastos que van de la renta de servidores hasta la nómina de sus empleados. Para sufragar tales gastos estas empresas suelen buscar ingresos por la venta de publicidad y en otros casos ofrecen una “probada gratis” con la esperanza de que los usuarios se entusiasmen tanto con el servicio que decidan comprar sus ofertas que involucran un costo; un modelo de negocio llamado en inglés freemium. Algunas empresas logran vender la suficiente publicidad para mantenerse como Facebook, que el año pasado ingresó más de 55 mil millones de dólares por este concepto, mientras que otras no lo logran y desaparecen en el anonimato digital.

Algunas empresas tienen el tacto de avisar de antemano a los usuarios para que tomen las previsiones necesarias. Sin embargo, ¿qué pasa cuando la empresa cierra operaciones de improviso?, ¿es posible recuperar los datos perdidos? Existen algunas medidas que los usuarios podemos tomar para evitar perder repentinamente la información almacenada en los servicios de almacenamiento.

¿Dónde tengo mis datos? Es común que a medida que pasa el tiempo nos suscribimos a distintos servicios de almacenamiento de datos… para abandonarlos cuando llegan nuevas ofertas. Es recomendable mantener una relación donde queden registrados los servicios a los que uno está suscrito, así como los nombres de usuario y contraseñas empleadas para acceder a ellos. Esta información se puede colocar en forma segura dentro de un gestor de contraseñas o en un documento protegido con una palabra clave.

El respaldo también aplica a los servicios digitales: Como hemos visto, los datos albergados dentro de un servicio de almacenamiento en internet pueden desaparecer, por lo que una estrategia inteligente es descargar tales datos y colocarlos dentro de un disco duro externo o una memoria USB. Algunos servicios como Instagram, Facebook y los servicios como Google+ (que por cierto fue apagado en abril de este año) proveen herramientas para descargar contenidos como fotos, videos y otros datos valiosos como correos electrónicos.

¿Ya no lo vas a usar? Cancélalo: En un mundo ideal, la gente decidiría en el momento que la cuenta en un servicio ya no es útil, darse de baja, descargar la información allí almacenada y cancelar la cuenta. Sin embargo, lo que pasa en el mundo real es más sencillo: dejamos de usar la cuenta y esperamos que sus contenidos queden congelados en el tiempo, pero vale la pena revisar cada par de años las cuentas que usamos e ir respaldando y cerrando aquellas que ya no usamos luego de ese tiempo.

Pese a todo existe (a veces) una luz de esperanza: Una organización sin fines de lucro llamada The Internet Archive se dedica a crear una suerte de respaldo masivo para internet en previsión de casos como los arriba citados. Esta organización respalda periódicamente alrededor de 361 millones de sitios web en todo el internet y mantiene un motor de búsqueda donde existe una posibilidad de buscar el sitio web perdido por si existe un respaldo descargable de la información allí colocada. Desafortunadamente, algunas plataformas de almacenamiento prohíben a The Internet Archive guardar su información, pero siempre es posible intentarlo.

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