Los próximos días 10 y 24 de septiembre entrante, miles de católicas se manifestarán en todo el país, en protesta contra los matrimonios igualitarios y en defensa de la familia clásica. El 10 los harán en todas las capitales de los estados del país, menos en la Ciudad de México, la cual los albergará el 24.

Las protestas citadas serán en respaldo al llamado que en tal sentido los viene haciendo la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), máximo organismo rector de la política eclesiástica de la Iglesia Católica, en el país.

La consigna, dada a los obispos y arzobispos de México, por la CEM es: “manifestarse a favor de la familia” y promover la “convicción por la familia y la vida”.

El cardenal José Francisco Robles Ortega, presidente del CEM, emitió un mensaje a los obispos para que apoyen las acciones del Frente Nacional por la Familia “desde las parroquias, para animar y promover la participación entusiasta y creativa de todas las personas, familias y grupos a estas marchas­concentraciones, con la posibilidad de implantar alguna forma de seguimiento­colaboración para otros procesos y eventos con los participantes”.

En su mensaje, el purpurado invita a “organizar y animar a participar en otras iniciativas de tipo cultural, académico, legislativo y social. De esta manera, en la coyuntura actual de nuestra patria y a escala internacional, es trascendental compartir, respaldar y dar resonancia social a nuestra convicción en bien del matrimonio, la familia y la vida”, dijo.

Sostiene que “la irrupción de la mentalidad de ideología de género se mueve con una bandera de aceptación, al promover el valor de la diversidad y la no discriminación, pero lo hace con criterios de verdadera ideología”.

Estas expresiones de rechazo a los matrimonios igualitarios se inspiran en los textos eclesiástico del Papa Francisco, contenidos en el documento vaticano “Amoris Laetitia” (La alegría del amor), donde el Pontífice señala que negar “la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer presenta una sociedad sin diferencias de sexo y vacía el fundamento antropológico de la familia”.

Agrega el documento vaticano citado que “Las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo […] no pueden equipararse sin más al matrimonio”.

“Amoris laetitia” fue emitido por Francisco el pasado 19 de marzo de este año. Se trata de una Exhortación Apostólica “para que todos sepamos acompañar más y mejor a las familias”, indica la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en su publicación.

La siguiente es una síntesis basada en el resumen distribuido por la oficina de prensa de la Santa Sede:

La exhortación apostólica post-sinodal sobre el amor en la familia “Amoris laetitia” (“La alegría del amor”) —fechada, no por casualidad, el 19 de marzo, solemnidad de San José— recoge los resultados de los dos sínodos sobre la familia convocados por el Papa Francisco en 2014 y 2015, por lo que las relaciones conclusivas de ambas asambleas son citadas extensamente. Junto a ellas, se citan documentos y enseñanzas de los últimos Pontífices y se hace referencia también a las numerosas catequesis sobre la familia del mismo Papa Francisco. Sin embargo, como ya ha sucedido en otros documentos magisteriales, el Papa también hace uso de las contribuciones de diversas conferencias episcopales del mundo (por ejemplo, Kenia, Australia y Argentina) y de frases significativas de personas bien conocidas, como Martin Luther King o Eric Fromm. Destaca particularmente una cita tomada de la película El festín de Babette, que el Papa utiliza para explicar el concepto de gratuidad.

La exhortación apostólica impresiona por su amplitud y estructura. Consta de nueve capítulos y más de 300 párrafos. Se abre con siete párrafos introductorios que evidencian que el Papa es consciente de la complejidad del tema y de la profundización que requiere. Se afirma que las intervenciones de los padres en el sínodo han conformado un “precioso poliedro” (Amoris laetitia) que debe ser preservado. En este sentido, el Papa escribe que “no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones del magisterio”. Por lo tanto para algunas cuestiones “en cada país o región se deben buscar soluciones más inculturadas, atentas a la tradiciones y a los desafíos locales. De hecho, “las culturas son muy diversas entre sí y todo principio general […] tiene necesidad de ser inculturado, si quiere ser observado y aplicado”. Este principio de inculturación resulta verdaderamente importante incluso en el modo de plantear y comprender los problemas que, más allá de las cuestiones dogmáticas bien definidas del Magisterio de la Iglesia, no puede ser “globalizado”.

Pero sobre todo el Papa afirma, inmediatamente y con claridad, que es necesario salir de la estéril contraposición entre la ansiedad de cambio y la aplicación pura y simple de normas abstractas. Escribe: “Los debates que se dan en los medios de comunicación, en las publicaciones y aun entre ministros de la Iglesia, van desde un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación, hasta la actitud de pretender resolver todo aplicando normativas generales o extrayendo conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas”.

Vale la pena destacar los Capítulos cuarto y quinto: “El amor en el matrimonio”
El cuarto capítulo trata del amor en el matrimonio, que es ilustrado a partir del himno al amor de San Pablo (cfr. 1 Cor 13, 4-7). El capítulo es, en realidad, una exégesis atenta, puntual, inspirada y poética del texto paulino. Se trata como de una colección de fragmentos de un discurso amoroso que está atento a describir el amor humano en términos absolutamente concretos. Destaca la capacidad de introspección psicológica que se evidencia en esta exégesis: la profundización psicológica entra en el mundo de las emociones de los cónyuges —positivas y negativas— y en la dimensión erótica del amor. Se trata de una contribución extremadamente rica y preciosa para la vida cristiana de los cónyuges.

A su modo, este capítulo constituye un tratado dentro de la exhortación, escrito con la conciencia de que la cotidianidad del amor es enemiga del idealismo. “No hay que arrojar sobre dos personas limitadas —escribe el Pontífice— el tremendo peso de tener que reproducir de manera perfecta la unión que existe entre Cristo y su Iglesia, porque el matrimonio como signo implica “un proceso dinámico, que avanza gradualmente con la progresiva integración de los dones de Dios” (Familiaris consortio)”. Pero por otra parte el Papa insiste de manera fuerte y decidida en el hecho de que “en la naturaleza misma del amor conyugal está la apertura a lo definitivo” y subraya que la alegría se encuentra dentro del matrimonio cuando se acepta que este es una necesaria combinación “de gozos y de esfuerzos, de tensiones y de descanso, de sufrimientos y de liberaciones, de satisfacciones y de búsquedas, de molestias y de placeres”.

El capítulo concluye con una reflexión muy importante sobre la “transformación del amor” porque “la prolongación de la vida hace que se produzca algo que no era común en otros tiempos: la relación íntima y la pertenencia mutua deben conservarse por cuatro, cinco o seis décadas, y esto se convierte en una necesidad de volver a elegirse una y otra vez”. El aspecto físico cambia y la atracción amorosa no disminuye, pero cambia: el deseo sexual con el tiempo se puede transformar en deseo de intimidad y “complicidad”. “No podemos prometernos tener los mismos sentimientos durante toda la vida. En cambio, sí podemos tener un proyecto común estable, comprometernos a amarnos y a vivir unidos hasta que la muerte nos separe, y vivir siempre una rica intimidad”.

Capitulo quinto: “El amor que se vuelve fecundo”
El capítulo quinto está centrado en la fecundidad y la generación. Se habla de las implicaciones espirituales y psicológicas de recibir una nueva vida, de la espera propia del embarazo, del amor de madre y de padre. Pero también de la fecundidad ampliada, de la adopción, de la aceptación de la contribución de las familias para promover la “cultura del encuentro”, de la vida de la familia en sentido amplio, con la presencia de los tíos, primos, parientes de parientes, amigos. En la exhortación la familia aparece como una amplia red de relaciones ya que el sacramento del matrimonio, en sí mismo, tiene un profundo carácter social; el Papa destaca el papel específico de las relaciones entre jóvenes y ancianos y entre hermanos y hermanas, pues permiten un crecimiento en relación con los otros.

Como es posible comprender a través de un rápido examen de sus contenidos, la exhortación apostólica Amoris laetitia no busca proponer un “ideal” de familia, sino que quiere confirmar con fuerza su rica y compleja realidad. En sus páginas se descubre una mirada abierta, profundamente positiva, que no se nutre de abstracciones o proyecciones ideales, sino de una atención pastoral a la realidad. El documento proporciona numerosas sugerencias espirituales y consejos de sabiduría práctica, útiles a todas las parejas humanas y a las personas que desean construir una familia. Se ve, sobre todo, que es fruto del trato con personas que saben por experiencia qué es la familia y qué implica vivir juntos por muchos años. La exhortación habla, de hecho, el lenguaje de la experiencia.

ONU: Resolución histórica en defensa de los homosexuales
En contraparte, la defensa de los matrimonios igualitarios se incluye en tácitamente en una resolución, tomada por Naciones Unidas (ONU), en Ginabra, Suiza.

Esta resolución fue aprobada por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas el 26 de septiembre de 2014, para combatir la violencia y la discriminación por orientación sexual e identidad de género, representa un logro muy importante para la defensa de los principios de la Declaración de Derechos Humanos, dijeron (esa fecha) 25 asociaciones de derechos humanos y otros grupos. Esta nueva resolución sigue a la resolución adoptada en junio de 2011 por el Consejo de Derechos Humanos, que fue la primera de un organismo de la ONU en abordar las violaciones de derechos humanos basadas en la orientación sexual y la identidad de género.

Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y otros 42 co-patrocinadores presentaron la resolución. En su presentación al Consejo, Chile declaró que “esta resolución no pretende crear nuevos derechos (…) hay algunos cuyos derechos son más violados y necesitan más protección”. Colombia agregó que “el informe que solicitamos ya es parte del derecho internacional existente”. La resolución fue aprobada por 25 votos contra 14, tuvo 7 abstenciones y contó con el apoyo de todas las regiones y una mayor base de apoyo desde 2011.

La resolución sobrevivió a un total de siete enmiendas hostiles, que trataron de despojarla de cualquier referencia a la orientación sexual y la identidad de género. Brasil señaló que las enmiendas propuestas “trataban de cambiar radicalmente el propósito y el enfoque de la resolución y modificarían su esencia”.

“El liderazgo de estos estados latinoamericanos refleja su fuerte compromiso con los derechos humanos para todos y sigue el ejemplo del significativo progreso de los gobiernos y los activistas de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, transexuales, travestis e intersexuales en la región”, dijo Andrés Rivera Duarte del Observatorio Derechos Humanos y Legislación, de Chile.

La resolución solicita al Alto Comisionado para los Derechos Humanos que actualice un estudio de 2012 sobre la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género (A/HRC/19/41), con el fin de compartir las buenas prácticas y maneras de superar la violencia y la discriminación. La resolución expresa su grave preocupación por los actos de violencia y discriminación que se cometen en todas las regiones del mundo contra personas a causa de su orientación sexual e identidad de género. Esta resolución demuestra que este tema sigue formando parte de la agenda del Consejo de Derechos Humanos y envía un mensaje de apoyo a las personas de todo el mundo que sufren este tipo de violencia y discriminación, dijeron las organizaciones.

“Aunque hubiéramos preferido ver un mecanismo institucionalizado de denuncia, el Consejo aún ha enviado un fuerte mensaje de apoyo a los defensores de derechos humanos que trabajan en estos temas”, dijo Jonas Bagas, de TLF Share, en Filipinas. “Esperamos que los estados implementen los resultados de estos informes”.

Durante la sesión en el Consejo, los defensores de derechos humanos aplaudieron los comentarios de apoyo por parte del recién nombrado Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein.

“Nunca hay una justificación para la degradación, el envilecimiento o la explotación de otros seres humanos, cualquiera que sea el motivo: la nacionalidad, la raza, la etnia, la religión, el género, la orientación sexual, la discapacidad, la edad o la casta”, dijo Al Hussein. Estos comentarios siguen el trabajo innovador de su predecesor, Navi Pillay, y del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en cuestiones de orientación sexual e identidad de género.

“Este patrón de violaciones de los derechos humanos es de naturaleza global y, por lo tanto, requiere una respuesta global”, dijo Nori Spauwen de COC Nederland. “En todas las regiones del mundo, incluso en Europa, la discriminación y la violencia por motivos de orientación sexual e identidad de género son para muchos una realidad cotidiana”.

“La resolución del Consejo de Derechos Humanos es un momento importante para los movimientos globales Lgbti, y para la gente de todo el mundo que ha trabajado sin descanso por los derechos humanos para todos”, dijo Monica Tabengwa, investigadora de derechos Lgbt de Human Rights Watch y miembro de la junta de Ilga, en Kenia. “Tenemos la intención de presionar al Consejo para que mantenga estas preocupaciones como una prioridad en su programa y garantizar una atención y acción constantes”.

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