“En nuestro país, existen aproximadamente 240 centros autorizados para realizar trasplantes de riñón, de los cuales, 40 por ciento no realizó ni uno solo el año pasado”, advirtió Alan Gabriel Contreras Saldívar, durante el simposio “Enfermedad renal crónica: Los retos globales y nacionales de una epidemia creciente”, realizado en la Academia Nacional de Medicina de México, organismo que forma parte de la mesa directiva del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (Fccyt).

“No es posible que se tengan centros autorizados de trasplante de riñón abiertos que no se van a ocupar. Se tienen que dejar de hacer estas promesas de campaña que sólo gastan recursos, lo que se necesita es tener pocos centros, pero donde se enfoque ese dinero para que a los pacientes les vaya mejor”, comentó el experto en trasplantes quien realizó sus estudios de posgrado en la escuela de medicina de la Universidad Harvard.

Recientemente, se hizo un estudio donde se analizaron cuatro centros autorizados de trasplante de riñón en México, en el que se preguntó cuáles eran las políticas de distribución de los riñones, el resultado fue que ningún centro coincidió con el otro; después se hizo un subanálisis para saber dentro de cada hospital cómo era la asignación de órganos y tampoco hubo concordancia, expuso el especialista mexicano que se desempeñó en el Mount Sinai Medical Center, uno de los centros de trasplantes más grandes del mundo.

“En México hay una división geográfica que nos podría ayudar a hacer una lista regional, pero tenemos un sistema de salud totalmente fragmentado en el que ni siquiera se comunican. Probablemente existe una lista de espera en un hospital del sector salud que no comparte sus prioridades con la otra lista; lo grave es que al no haber un sistema que ubique por región la gravedad, entonces los cirujanos no podemos saber dónde se encuentran los pacientes que están más graves. Mucha de esta situación se debe a que la ley en nuestro país establece que es facultad del comité interno que tiene a ese donante, decidir a dónde se van los órganos”, explicó el especialista del Instituto Nacional de Nutrición y Ciencias Médicas “Salvador Zubirán” (Incmsz).

La Ley General de Salud establece en su artículo 339: “El Centro Nacional de Trasplantes, cuya integración y funcionamiento quedará establecido en las disposiciones reglamentarias que para efectos de esta Ley se emitan, así como los Centros Estatales de Trasplantes que establezcan los gobiernos de las entidades federativas, decidirán y vigilarán la asignación de órganos, tejidos y células, dentro de sus respectivos ámbitos de competencia. Asimismo, actuarán coordinadamente en el fomento y promoción de la cultura de la donación, para lo cual, participarán con el Consejo Nacional de Trasplantes, cuyas funciones, integración y organización se determinarán en el reglamento respectivo. Los centros estatales proporcionarán al Registro Nacional de Trasplantes la información correspondiente a su entidad, y su actualización, en los términos de los acuerdos de coordinación respectivos”.

En estos momentos, el Centro Nacional de Trasplantes registra una lista de 12 mil personas que esperan un trasplante; el reporte de 2015, indicó que la mayoría de los donantes de órganos son vivos, muy pocos cadavéricos y la realidad es que se tendrían que ocupar muchos más pacientes de este tipo. “Un epidemiólogo de la fantasía diría que en México no ocurren muertes cerebrales. Lo peor de todo es que sí ocurren y no hemos podido hacer que los órganos de esas personas se ocupen para salvar vidas de otros pacientes; están totalmente desperdiciados”, aseguró Contreras, quien también pertenece al Sistema Nacional de Investigadores.

Asimismo, para fomentar el uso de órganos de pacientes cadavéricos, “se tiene que contar con ministerios públicos especializados. Los pacientes tardan un promedio de 6 a 7 horas para que se pueda liberar la autorización para la donación de órganos, lo cual es un incentivo sumamente negativo”.

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