Agua, de bien común a objeto de mercado

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Vecinos de la zona oriente de la capital y trabajadores capitalinos denunciaron que el gobierno de Miguel Ángel Mancera Espinosa, jefe de Gobierno de la Ciudad de México), oculta el contrato que la administración pasada contrajo con cuatro empresas extranjeras para facturar y cobrar los recibos de agua a millones de usuarios, por servicios que no prestan, dijeron.

Relataron que las cuatro empresas extranjeras que son: Gerente Comercial de Agua de la Ciudad de México, S.A. de C.V. ; Gerente Comercial de Servicios Proactiva Medio Ambiente, S.A. de C.V; Director General de Tecnología y Servicios de Agua, S.A. de C.V., y Director General de Operaciones Industriales del Agua de la Ciudad de México, eliminaron el cobro por metro cuadrado y lo instrumentaron por minutos para que, de esa manera, los usuarios tengan que desembolsar más recursos económicos por un suministro de “aire” y no de agua, además de que no llega a los domicilios, por la altura de las comunidades, señalaron.

Los inconformes, encabezados por Jesús Montoya Gallegos, Santiago Ángel Colín Flores y Amador Pacheco Pérez, expusieron que en diferentes formas el gobierno de Mancera Espinosa busca privatizar el servicio del vital líquido dejando a empresas extranjeras el cobro, con fatales consecuencias para los usuarios.

Ante dicha situación, los trabajadores y vecinos acudieron a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (Aldf) en busca de que los diputados los asesoren y conozcan las intenciones de Mancera Espinosa por privatizar el Sistema de Aguas de la Ciudad de México, más con fines mercantilistas que de ayuda social.

Dijeron que Mancera Espinosa ha llevado a cabo la privatización silenciosa de algunas áreas como la de cobranza, medida que ha dejado sin trabajo a más de 4 mil empleados.

Lamentaron que el jefe de Gobierno de la Ciudad de México le interese más lo mercantil sin importar que miles de trabajadores se queden sin empleo.

N. de la R.- Este tipo de medidas administrativas no es privativo de la Ciudad de México, sino ya común en algunas ciudades del interior de la República Mexicana, donde desde inicio de este siglo operan así, lo que, incluso, ameritó un análisis durante la Reunión Mundial del Agua, habida en la Ciudad de México, en 2006.

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