La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), a petición de los vecinos del complejo habitacional Nonoalco-Tlatelolco, rescatará y remodelará unidad habitacional, que en su primera etapa incluye la remoción y pinta de fachadas e impermeabilización de los 90 edificios de este conjunto multifamiliar.

Al participar en el 97 “Sorteo de Diez” de la Lotería Nacional para la Asistencia Pública (Lotanal), conmemorativo al 35 aniversario del Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo), la titular de la Sedatu, Rosario Robles Berlanga, instruyó al director de ese organismo descentralizado, Angel Islava Tamayo, a iniciar los trabajos de rescate de esta Unidad Habitacional.

Explicó que a petición de los vecinos de esta histórica y emblemática unidad habitacional, la Sedatu, mediante el Fonhapo, intervendrá para mejorar la condición de vida de miles de personas que viven ahí, ubicado en el centro de la Ciudad de México, lugar “donde nos sentimos todos parte de un proyecto nacional que se llama México”.

 

 

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El Fideicomiso Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo) tiene, entre otros fines: otorgar créditos, a través de intermediarios financieros, para desarrollar programas de vivienda urbana y rural y otorgar subsidios conforme a los programas que opera y las reglas respectivas y con base en los recursos que le sean asignados dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal correspondiente.

Actualmente, opera a través del Programa de Apoyo a la Vivienda con cobertura nacional y dirigido a los hogares en situación de pobreza con ingresos por debajo de la línea de bienestar, con carencia de calidad y espacios de la vivienda.

Robles Berlango dijo que la nueva política nacional de vivienda del Gobierno de la República hace posible que instituciones como el Fonhapo apoyen a los que menos tienen, a los que se encuentran en condición de pobreza, que viven en las zonas periurbanas y rurales, para tener una vivienda o mejorarla.

Islava Tamayo destacó que la labor de la institución que representa es de carácter noble y cuyo objetivo es apoyar a miles de mexicanos que viven en pobreza patrimonial. “Les damos opciones para que tengan una vivienda digna”, subrayó.

Indicó que en los últimos tres años, el Fonhapo combatió la pobreza patrimonial de más de un millón de mexicanos, dándoles una vivienda digna.

En la estrategia de “Un Cuarto Más”, Fonhapo contribuirá con 78 mil cuartos adicionales que mejorarán la vida de miles de niñas y jovencitas del país.

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Según datos de la Wikipedia, esta es la historia de Nonoalco-Tlatelolco. La unidad se encuentra dentro de la Delegación Cuauhtémoc y está delimitada por las siguientes colonias y avenidas: Al norte por el Eje 2 Norte, Manuel González; limita con las colonias San Simón Tolnáhuac y Ex-Hipódromo de Peralvillo; al sur por la avenida Ricardo Flores Magón, anteriormente conocida como Calzada Nonoalco, limita con la colonia Guerrero; al poniente por la Avenida de los Insurgentes Norte, limita con la colonia Atlampa, y al oriente por el Paseo de la Reforma Norte, limita con la colonia Morelos.

Su construcción inició en 1960. Fue proyectada por el arquitecto Mario Pani, asistido por los arquitectos Luis Ramos Cunningham y Ricardo de Robina, en 964,000 m2 de extensión que fueran lotes baldíos del Sindicato Ferrocarrilero y talleres de la empresa La Consolidada. También se localizaban ahí pequeños almacenes pertenecientes a la estación de Buenavista y algunas viviendas irregulares.

El Instituto de Ingeniería de la UNAM participó en el estudio de las estructuras y de las cimentaciones. Casi todos los edificios se diseñaron utilizando cascarones de concreto invertidos, con una notable economía de costos en cimentación.

Originalmente, Pani contemplaba regenerar lo que identificó como una “herradura de tugurios” que rodeaba la ciudad, reubicando a los marginados en más de 15 súper manzanas que irían desde la Avenida de los Insurgentes hasta San Lázaro. Varios ejes viales las atravesarían con dirección al Zócalo. Los tres bloques que se concluyeron fueron llamados La Independencia, La Reforma y La República, aludiendo a éstas los nombres de los edificios en cada una.

La construcción del Centro Urbano implicó la eliminación de alrededor de 1,000 viviendas ubicadas en los terrenos pertenecientes a Ferrocarriles Mexicanos. También resultaron afectadas casas de las colonias colindantes Guerrero, San Simón Tolnahuac y Ex Hipódromo de Peralvillo. Fueron desplazadas más de 7,000 personas en total.

tlaltelolco4Aunque en el proyecto original de recuperación de la “herradura de tugurios” se contemplaba la participación de los afectados en la adquisición de vivienda a precios accesibles por medio de un programa crediticio, las condiciones posteriores de venta impidieron a la población pobre desplazada acceder a este conjunto habitacional. Sólo 16 edificios formaron parte de un programa social reservado para funcionarios del ISSSTE. Las autoridades orientaron el resto de las viviendas recién construidas hacia los sectores medios, que fueron vendidas como condominios.

De este modo, “Tlatelolco presenta la imagen de lo que hubiera sido el centro de la ciudad, de haberse llevado a cabo el proyecto de erradicación del cinturón de miseria” o herradura de tugurios.

Tlatelolco concretaba lo que Carlos Monsiváis llamó “la utopía del México sin vecindades”: 11,916 departamentos y 2,323 cuartos de servicio en 102 edificios con 688 locales comerciales y 6 estacionamientos cubiertos con 649 cajones. Además, fueron incluidas 22 escuelas (11 preprimarias, 8 primarias y 3 secundarias), guarderías, 6 hospitales y clínicas, 3 centros deportivos, 12 edificios de oficinas administrativas, una central telefónica, 4 teatros y un cine diseñado por Julio de la Peña.

El conjunto fue inaugurado el 21 de noviembre de 1964 por el presidente Adolfo López Mateos, por lo que su nombre original fue Unidad Habitacional Adolfo López Mateos.

Se planeó, en promedio, para familias con tres y medio salarios mínimos de la época (el salario mínimo en 1970 era de 32 pesos, que a la tasa de interés actual corresponderían a 174.96 pesos), siendo los más baratos los de la primera sección y los más caros los de la tercera.

En lo referente a las instalaciones hidrosanitarias, se instaló la red de agua para doble uso, basado en un sistema que el propio Pani denominó “vacumático”.

Este macroconjunto habitacional cumple con las propuestas urbanísticas hechas por el Movimiento Moderno, contando con 1000 habitantes por hectárea; 461,471 m2, más de la mitad del área original, quedaron como espacios libres (plazas, andadores y jardines) y todos los servicios estaban integrados en los edificios. Planeado para casi 15 mil viviendas, distribuidas en edificios multifamiliares de diferentes alturas, Nonoalco-Tlatelolco representó una propuesta de alta densidad con carácter ejemplar.

En las tres súpermanzanas, separadas por ejes norte-sur, sembró una composición ortogonal de tres tipos de edificios que se corresponden a tres tipologías de vivienda: edificios bajos, de cuatro niveles; bloques de ocho pisos, perpendiculares a los anteriores, y los de 14 pisos, con comercios en sus niveles inferiores. En el Eje Central y en Reforma fueron construidas torres de 20 pisos.

A través de Administradora Inmobiliaria S.A., 84 eran administrados por el entonces Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas (Banobras) y 16 por el ISSSTE, quedando dos de las torres, llamadas Suites Tecpan, en régimen de comodato a las respectivas asociaciones de vecinos. El 8 de febrero de 1974, los residentes de los edificios Arteaga, Lerdo de Tejada y Jesús Terán iniciaron una asociación vecinal de autoadministración que luego siguen los demás edificios.

Un extremo del complejo está definido por la Plaza de las Tres Culturas, la Zona Arqueológica de Tlatelolco y la Torre de Tlatelolco, obra del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, para la Secretaría de Relaciones Exteriores y actual Centro Cultural Universitario Tlatelolco, de 25 pisos.

El otro extremo se halla la Torre Insignia, de 25 pisos, diseñada por Pani como sede para Banobras. En la parte superior alberga un carrillón donado en 1964 por el gobierno de Bélgica.

Sobre la Avenida Insurgentes existe la estación Manuel González de la Línea 1 del Metrobús, que corre desde Indios Verdes hasta El Caminero, en la salida a Cuernavaca. En el Eje 1 Poniente, fue inaugurada la Línea 3 del Metrobús que va desde Tenayuca hasta la colonia Narvarte. Tlatelolco cuenta con una estación del Metro, línea 3, del mismo nombre.

Tlatelolco es conocido por haber celebrado en 1967 el Tratado de Tlatelolco, para la erradicación de las armas nucleares en América Latina y el Caribe, firmado por los representantes de los 33 países de la zona, además de los Estados Unidos, Francia, Reino Unido, República Popular de China y algunas de las repúblicas de la desintegrada Unión Soviética.

Pero se le reconoce más por la llama da “Matanza de Tlatelolco, hecho cruento sucedido la tarde del 2 de octubre de 1968, días después de la salida del Ejército de los campus de la UNAM y del IPN, cuando miles de personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco ante la vigilancia del Ejército. Por su parte, miembros del Batallón Olimpia (cuyos integrantes iban vestidos de civiles con un pañuelo o guante blanco en la mano izquierda) se infiltraban en la manifestación hasta llegar al edificio Chihuahua, donde se encontraban los oradores del movimiento y varios periodistas.

Luis González de Alba explica la elección del lugar “por ser una explanada muy amplia y estar cerca de las escuelas politécnicas del Casco de Santo Tomás. […] Además, frente a la plaza se encuentra el edificio Chihuahua, en cuyo tercer piso, una terraza muy amplia donde paran los elevadores, se podían instalar el sonido y la tribuna”.

Cerca de las seis de la tarde, casi finalizado el evento, un helicóptero sobrevoló la plaza del cual se dispararon bengalas, presumiblemente, como señal para que los francotiradores del Batallón Olimpia abrieran fuego en contra de los manifestantes y militares que resguardaban el lugar, para hacerles creer a estos últimos, que los estudiantes eran los agresores. Los militares, en su intento de defenderse, repelieron la agresión, pero ante la confusión, los disparos no fueron dirigidos contra sus agresores, sino hacia la multitud de manifestantes que se encontraban en la plaza.

Muchos manifestantes que lograron escapar del tiroteo se escondieron en algunos departamentos de los edificios aledaños, pero esto no detuvo al Ejército, que sin orden judicial, irrumpieron a cada uno de los departamentos de todos los edificios para capturar a los manifestantes.

Aún se desconoce la cifra exacta de los muertos y heridos. El gobierno mexicano manifestó en 1968 que fueron sólo 20 muertos. De acuerdo con Paco Ignacio Taibo II, quien en 1993 encabezó una Comisión de la Verdad sobre estos sucesos, en esa trágica tarde fueron disparados 15 mil proyectiles y hubo más 300 muertos, además de 700 heridos y cinco mil estudiantes detenidos.

29 años después de la masacre, en octubre de 1997, el Congreso mexicano formó un comité para investigar la masacre de Tlatelolco. El comité tomó testimonio a varios testigos y activistas políticos involucrados, incluyendo al expresidente de México Luis Echeverría Álvarez (quien en aquella época era secretario de Gobernación). Echeverría admitió que los estudiantes estaban desarmados y también sugirió que la acción militar fue planificada anticipadamente para destruir o debilitar el Movimiento estudiantil en México de 1968.

Como recuerdo a este acontecimiento fue acuñada la frase “2 de octubre no se olvida” y cada año se realiza una marcha formada principalmente por estudiantes y sindicatos que inicia en la Plaza de las Tres Culturas y culmina el en Zócalo de la Ciudad de México.

Otro hecho memorable de Tlatelolco fueron los sismos de 1985 cuando fue una de las zonas más castigadas por este terremoto con el derrumbe de dos de los tres módulos que conformaban el edificio Nuevo León. Para entonces, el edificio estaba en plena reparación, ya que se trataba de introducir un sistema de pilotes de control, labor que llevaba más de año y medio. Hubo columnas que soportaban tres o cuatro veces más la carga que debían absorber. Además, las cimentaciones a base de cascarones estaban llenas de agua, con lo cual se restituían los pesos de tierra que el diseño original había economizado. En este hecho fallecieron cientos de personas.

Sobre el asunto, Monsiváis escribió: “En 1974 […] se inicia el movimiento al negarse a pagar un aumento de 20% en las cuotas de mantenimiento. Se convoca a una huelga de pagos y los residentes de 70 edificios se suman y exigen la auditoría de la Asociación Inmobiliaria, S.A. que controla la unidad. En 1982 Fonhapo se encarga de la unidad , y el mayor problema es el edificio Nuevo León, cuyas condiciones agravadas provocan el desalojo general por unos meses. Se pelea la recimentación del inmueble. Hay una en 1983, pero no sirve de nada; al contrario, por los materiales y técnicas deficientes. Las autoridades prometen, pero desganadamente. Para los vecinos sólo existe un resumen de su actitud: ‘fue un homicidio colectivo’.

Como consecuencia de estos sismos, además de la tragedia del edificio Nuevo León, un total de ocho edificios tuvieron que ser demolidos y otros cuatro reducidos en su altura a partir del 26 de julio de 1986.

En el lugar donde se encontraba el edificio Nuevo León hoy puede verse un reloj de sol, donde con una línea se marca la hora en que ocurrió el sismo del 19 de septiembre de 1985.

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