Ciudad de México, 18 de septiembre de 2020.- A tres años del sismo de la Ciudad de México del 19 de septiembre, es fundamental recordar la importancia que tiene desarrollar una cultura de resiliencia y prevención en caso de desastres por fenómenos naturales.

Aunque los fenómenos sísmicos no se pueden predecir, la historia nos enseña y nos obliga a estar preparados y tener planes para capacitar, evacuar y actuar en cualquier escenario posible previo, durante o posterior al evento.

La aseguradora suiza Zurich entiende el concepto de resiliencia como un mecanismo de prevención ante los riesgos y, de acuerdo con la compañía, crear y desarrollar una cultura de este concepto es fundamental para preparar a la población en caso de eventos que impacten su salud o su patrimonio.

La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (Amis) recientemente dio a conocer que el sismo de 2017 ha sido la segunda catástrofe más cara para la industria en el país, con un costo de mil 243 millones de dólares, sólo por debajo del huracán Wilma, en 2005.

Esto resalta la importancia de desarrollar una cultura que nos permita estar preparados en caso de cualquier desastre por fenómenos naturales. Zurich sostiene que no puede existir un plan de acción si antes no hubo un plan de prevención y no se educó sobre los riesgos e implicaciones del suceso y la forma más adecuada de reducir su impacto.

Zurich, en conjunto con el Foro Económico Mundial, es coautor del Reporte de Riesgos Globales y gracias a esto la aseguradora ha brindado información a los negocios, autoridades encargadas de definir políticas, comunidades e individuos, acerca de las implicaciones del clima, sequías e inundaciones relacionadas con fenómenos climáticos extremos. En México, a partir del sismo de 2017 ha lanzado campañas para el desarrollo de esta cultura de resiliencia con la campaña “Prevención inteligente” y “Escuelas Resilientes”.

En la primera fue construida de la mano del equipo de Ingeniería de Riesgos de Zurich México y está avalada por organismos aliados como la Cruz Roja Mexicana, Pnud (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), Cenapred (Centro Nacional de Prevención de Desastres) y la Agencia de Resiliencia de la Ciudad de México. Sumando todos esfuerzos y conocimientos para ayudar a tener una comunidad que entiende sus riesgos y sabe cómo prevenirlos. Igualmente, a través de su programa “Escuelas Resilientes”, se encargó de capacitar a niños y educarlos para estar preparados en caso de alguno de estos eventos.

De acuerdo con el equipo de Ingeniería de Riesgos de Zurich y los especialistas de Protección Civil, las recomendaciones más importantes que debemos de tener en cuenta en casos de sismos son:

● El espacio más seguro y resistente es el que cuenta con el mayor número de columnas o muros de apoyo; un ejemplo puede ser el pasillo junto al baño debido a que se encuentran las columnas o castillos sobre los que se sostiene la construcción.
● En caso de sismo debes colocarte en la zona de seguridad y agacharte, tapando tu cabeza con las manos y bajándole a las rodillas.
● Evita que la zona cuenta con repisas, libreros y cristales que puedan caer sobre alguien
● Fija los cuadros, armarios, espejos
● La zona de seguridad debe evitar lámparas o candiles
● Evita colocarte debajo de mesas o escritorios cuyo material sea débil.
● Una vez que identifiques la zona de seguridad en tu hogar, asegúrate de que todos en casa la conozcan para que así, en caso de ser necesario, sepan hacia dónde dirigirse.

La cultura de la resiliencia no sólo refiere a tener estos conocimientos en caso de sismos. Cifras de la Amis indican que el 31% de la población está expuesta a un desastre natural. Sin embargo, sólo el 26% de los hogares cuenta con un seguro de daños, y el 15% de las personas que trabajan poseen un seguro de vida que las protege ante los riesgos imprevistos.

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