K. Janett Carranza,
Strategic Communications Senior Consultant/Director

París, Francia, 18 de marzo de 2019.- En el primer foro de su tipo, y señalando un cambio en la política climática global, 24 países en desarrollo que representan el 27% del PIB mundial y el 44% de las emisiones globales de carbono, se están uniendo para crear un nuevo modelo que permita avanzar en materia de inversión en energía limpia.

Cuando 197 naciones acordaron las reglas técnicas para implementar el Acuerdo de París en diciembre de 2018, el mundo finalmente pasó de la negociación a la acción. En el Acuerdo de París, los países adheridos se comprometieron a mantener el aumento de la temperatura media global muy por debajo de los 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, así como perseguir esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1.5 grados centígrados.

Cuando el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático publicó su Informe Especial sobre el calentamiento global de 1.5 grados en octubre pasado, la necesidad de una acción climática inmediata se hizo evidente. El enfoque ahora se ha volcado en ambiciosos planes climáticos nacionales, generados incluso en las economías emergentes cuyas emisiones se proyecta que crecerán más rápido. La movilización y la focalización de las finanzas son un punto central en su esfuerzo, ya que la Agencia Internacional de Energía estima que se requerirá una inversión anual de 1 millón de millones de dólares de aquí al 2050.

Partiendo de un modelo probado de bancos verdes públicos en economías avanzadas, más de dos docenas de países en desarrollo se reuniron en París del 18 al 19 de marzo para explorar el establecimiento de instituciones nacionales de finanzas verdes. Se uniron a ellos los principales bancos privados e instituciones financieras de desarrollo que también están deseosos de desempeñar un papel en el diseño de un nuevo sistema de financiamiento climático mundial. La Cumbre de Diseño de Bancos Verdes (Green Bank Design Summit) marca el momento de una nueva alineación en el que una masa crítica de naciones se pone de acuerdo para organizar y ofrecer vías de financiamiento que permitan una transición energética rentable, efectiva y rápida, al tiempo que promueven los objetivos de desarrollo.

La Cumbre dio inicio a la creación de una nueva plataforma global para el diseño y la formación de bancos verdes a través del apoyo de los gobiernos, la filantropía y el sector privado.

“Una y otra vez, los bancos verdes con mentalidad empresarial y comercial han impulsado la formación de capital privado en la economía baja en carbono de las economías industrializadas, maximizando el impacto de los muy escasos recursos fiscales. Estas instituciones representan una gran promesa en los mercados emergentes, donde cada dólar público es aún más valioso y la necesidad de un desarrollo con bajas emisiones de carbono es igual de apremiante», comenta Ilmi Granoff, de la Fundación ClimateWorks, patrocinadora principal de la Cumbre.

Los 25 países asistentes a la Cumbre provinieron de cada una de las principales regiones en desarrollo, incluyendo Asia (China, India, Vietnam, Malasia, Mongolia, Indonesia, Camboya, Kirguistán), África (Nigeria, Ruanda, Sudáfrica, Egipto, Kenia, Angola, Uganda), América Latina (Brasil, Chile, Argentina, Colombia, México, Perú), Medio Oriente (Líbano) y Europa del Este (Turquía, Ucrania). En conjunto, estos países representan aproximadamente el 56% de la población mundial; el 26% del PIB mundial; el 69% del PIB de los países en desarrollo y el 43% de las emisiones mundiales de CO2 derivadas del consumo de combustible; así como el 71% de las emisiones de los países en desarrollo.

Estas naciones están tomando el control de sus futuras emisiones al enfocarse en los bancos verdes, una respuesta institucional que ha demostrado ser particularmente efectiva en la recaudación del capital necesario para satisfacer las necesidades de financiamiento de energía renovable, eficiencia energética, transporte con bajo contenido de carbono y otros sectores que implican el uso intensivo del carbono. Los bancos verdes públicos en Australia, el Reino Unido, el estado de Nueva York y otras áreas, han tenido éxito en abordar las fallas del mercado que inhiben la inversión privada en tecnologías limpias.

“Las naciones en desarrollo se están tomando en serio la descarbonización, aunque también necesitan mantener un fuerte enfoque en el crecimiento económico y un desarrollo de gran amplitud. El éxito depende de la capacidad de inyectar financiamiento en el tipo correcto de inversiones lo suficientemente rápido. Esta es la razón por la que muchos de ellos están explorando bancos verdes como un medio para potenciar ese proceso», aseguró Paul Bodnar, director ejecutivo del Instituto Rocky Mountain, quien también es un socio en la convocatoria del evento.

Algunas de las empresas bancarias y de infraestructura más grandes del mundo, como Macquarie, HSBC y Mizuho Bank; las instituciones financieras de desarrollo y los fondos multilaterales como la Agencia Francesa de Desarrollo, el Fondo Verde para el Clima y el Banco Asiático de Desarrollo; bancos verdes existentes que representan a la Red de Bancos Verdes, y fundaciones filantrópicas y organizaciones aliadas, también están participando en esta cumbre.

“Como estos países saben, los gobiernos no pueden hacer este trabajo solos. «Los inversionistas privados quieren y necesitan ser parte de la solución y los bancos verdes pueden cerrar esas alianzas para aumentar la inversión en energía limpia y ser punta de lanza para este cambio de paradigma», expresó Douglass Sims, director y asesor principal del Consejo para la Defensa de Recursos Naturales, y también un organizador del evento.

“Para ganar la batalla climática, todos los países del mundo deben aumentar rápidamente la inversión a través de un esfuerzo sistémico que permita impulsar los mercados del carbono hacia la energía limpia. Los bancos verdes tienen la capacidad de alinear la arquitectura de financiamiento climático internacional con los objetivos climáticos de París e impulsar la transición de una economía limpia «, dijo Reed Hundt, CEO de la Coalición para el Capital Verde, otro organizador de la cumbre.

Instituto Rocky Mountain (Organizador)
El Instituto Rocky Mountain Institute (RMI) es una organización sin fines de lucro independiente que fue fundado en 1982. Se dedica a transformar el uso global de energía para crear un futuro limpio, próspero y seguro con bajas emisiones de carbono. Involucra a empresas, comunidades, instituciones y empresarios para acelerar la adopción de soluciones basadas en el mercado, que permitan cambiar de manera rentable el uso de los combustibles fósiles a una mejor eficiencia y energía renovable. RMI tiene oficinas en Basalt y Boulder, Colorado; Nueva York; Washington DC; y Pekín. Puede encontrar más información sobre RMI en www.rmi.org o en Twitter @RockyMtnInst.

Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (Organizador)
El Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (Nrdc) es una organización internacional sin fines de lucro con más de 3 millones de miembros y activistas en línea. Desde 1970, nuestros abogados, científicos y otros especialistas ambientales han trabajado para proteger los recursos naturales del mundo, la salud pública y el ambiente. Nrdc tiene oficinas en la ciudad de Nueva York, Washington, DC, Los Ángeles, San Francisco, Chicago, Bozeman, MT y Pekín. Visítenos en www.nrdc.org.

Coalición para el Capital Verde (Organizador)
La misión de la Coalición para el Capital Verde (CGC) es impulsar la inversión en energía limpia en los Estados Unidos y en los países en desarrollo, con el objetivo de crear una plataforma de energía 100% limpia. CGC incuba organizaciones locales de financiamiento de energía limpia, a menudo llamadas bancos verdes, y estructura el capital público, privado y orientado a la misión para inversiones a través de ese tipo de organizaciones. CGC ha creado múltiples bancos verdes y entidades relacionadas, que han generado más de $2 mil millones de dólares de inversión, incluido el primer banco verde en los Estados Unidos, el Banco Verde de Connecticut y el primer banco verde en mercados emergentes en Sudáfrica. Actualmente, CGC está trabajando con socios locales en iniciativas dentro los Estados Unidos, África, Asia y América Latina.

Banco Interamericano de Desarrollo (Organizador)
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se dedica a mejorar vidas. Establecido en 1959, el BID es una fuente importante de financiamiento a largo plazo para el desarrollo económico, social e institucional en América Latina y el Caribe. El BID también realiza investigaciones de vanguardia y brinda asesoría sobre políticas, asistencia técnica y capacitación a clientes del sector público y privado en toda la región.

Fundación Climate Works (Patrocinador principal)
ClimateWorks es una institución global donante que colabora con patrocinadores, socios regionales y de investigación, así como otros líderes climáticos para fortalecer la respuesta de la filantropía hacia el cambio climático.

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