Los mares de México son el mayor Santuario de los Tiburones, ya que en ellos habitan 100, de las 400 especies existentes en el mundo, es decir, la cuarta parte de estos impresionantes animales del mar.

Lo anterior se puso de manifiesto durante la inauguración de la exposición “Fotografía con Causa”, del intrépido Gerardo del Villar, quien ha dedicado parte de su vida a estos habitantes del mar, bajo el sugestivo nombre de “Tiburones: vivencias, mitos y realidades”, en el Epicentro Gin & Tonic Bar del hotel Presidente Intercontinental, ubicado en Polanco.

Admirar esas impresionantes fotografías donde el tiburón es el único protagonista es una gran delicia para la vista y conocimiento de estos especímenes marinos que, aunque la mayoría de la población los concibe como mamíferos, la realidad es que se trata de peces, los mayores de todo este reino.

Del Villar es un hombre joven que, de pronto, se interesó e internó en el mundo de los tiburones y ha seguido de cerca la vida y desarrollo de estos gigantes de los mares.

El último de estos capítulos se acaba de escribir. Recientemente, Del Villar escribió: fue “uno de los mejores encuentros de con tiburones de mi vida”.

Relata, en seguida: En nuestra búsqueda constante de lugares de buceo con tiburones, fuimos a Júpiter, Florida, una pequeña ciudad al norte de Miami, la cual recientemente ha sido visitada por aficionados al buceo con tiburones de todo el mundo, debido a la cantidad de especies de tiburones que se pueden llegar ver en un solo sitio, tiburones que regularmente se ven por separado en lugares muy remotos, los escualos que se ven aquí son: el tiburón tigre, el tiburón toro, el gran tiburón martillo, el tiburón limón y muchas otras más.

Fue, en efecto, sólo un capítulo más en su vida con los tiburones, a los cuales, podría decirse que se habla de tu a tu. Los conoce muy bien y ellos, tal vez, lo conozcan también, incluso, en algunos casos podría hablarse de una amistad sui géneris.

Así es, porque Del Villar, junto su equipo de profesionales, se han dedicado a bucear, estudiar y documentar por muchos años tiburones alrededor del mundo. En esta ocasión, lo hicieron en los mares mexicanos.

Del Villar está cierto que cada expedición al mar en busca de esos gigantes pone aprueba a todo su equipo, pero también sabe que esos recorridos marinos lo hacen vivir momentos extraordinarios, situaciones peligrosas, frustraciones y muchas satisfacciones.

Esa gama de sentimientos se pueden encontrar en la exposición citada donde puede admirarse a estas grandes expresiones de la vida marina, como el Tiburón tigre que, con su dorso gris y café con rayas semeje a su homónimo terrestre.

Ni qué decir del Tiburón limón o el conocido Tiburón toro o el Tiburón martillo con su impresionante cabeza que desconcierta a propios y extraños, “los cuales nos dieron un show único, pasando a escasos centímetros de nosotros, logrando que la adrenalina corriera por nuestras venas a todo lo que daba, sobre todo, cuando los grandes tigres de hasta cuatro metros de longitud golpeaban los domos de nuestras cámaras volteando el ojo con la intención de probar lo que éramos”., comenta Del Villar, sobre su reciente visita a Júpiter, en La Florida, EU.

Otro pasaje que habla con toda elocuencia de lo que es su mundo es el siguiente.
“Me levante con un intenso dolor en la garganta y oídos, y contrario de los que dicen los médicos y las reglas del buceo, me medique para no perderme este día de buceo, lo cual creo que hice bien ya que fue uno de los mejores días de buceo de mi vida. El primer buceo lo hicimos en un cantil (que es donde comienza la caída de la plataforma continental y el mar abierto) la corriente en este tipo de buceos suele ser muy fuerte, atrayendo muchos nutrientes y vida a la zona, lo qué lo hace un estupendo lugar para observar grandes depredadores y peces pelágicos, en este caso los poderosos tiburones toro no tardaron en aparecer, los cuales atraídos por la carnada que se les ofrecía venían nadando desde las profundidades demostrando quien manda y haciendo alarde de su poder y majestuosidad, en un principio solo había tres, pero como fue avanzando el buceo siguieron llegando hasta el momento de tener casi 20 tiburones toro rodeándonos y acompañándonos hacia la superficie hasta el final del buceo”.

Este es la vida de Del Villar, que ahora da un paso más para extender no sólo el conocimiento de los tiburones, sino también involucrarse en el apoyo a quienes lo necesitan.

En efecto, la exposición citada tiene el objetivo conjunto con Fundación Gigante, Grupo Presidente y Oris, de recaudar fondos en apoyo al programa nutricional infantil, “Ayúdame a Crecer”, que dirige la Orden de Malta y que algunos niños de esta asociación lo acompañaron durante la inauguración.

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