Día Mundial del Medioambiente: un llamado para toda la sociedad

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Ciudad de México, 6 de junio de 2019.- Cuando pensamos en las consecuencias del deterioro del medioambiente en nuestra mente se reproducen escenas -por desgracia- ya muy conocidas, por ejemplo: hectáreas de bosque deforestadas, especies animales amenazadas por la extinción, mares y ríos contaminados y situaciones provocadas por el cambio climático, entre otros hechos.

Sin embargo, rara vez imaginamos otra dimensión del problema: el ángulo económico. Afortunadamente, gracias a criterios definidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y al esfuerzo de análisis de entidades como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hoy podemos detectar el impacto de la destrucción ecológica en la economía de una sociedad.

Una muestra en ese sentido, basada en el estudio más reciente del Inegi: en 2017, México asumió un costo por daños ambientales que equivalía al 4.3% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que representaba un monto de $947,662 millones de pesos (mdp). Además, en el año de referencia, el sector público gastó $124,449 mdp (0.6% del PIB) en medidas de protección ambiental -una cantidad de recursos que, con un poco de respeto por la naturaleza, se podrían haber utilizado en otras iniciativas importantes, como la educación y la salud.

Medir la dimensión económica del deterioro medioambiental también nos ofrece una gran oportunidad, una que el Día Mundial del Medio Ambiente vale la pena recordar: la posibilidad de detectar las acciones o recursos que aún hacen falta.

El sector público mexicano invierte el 0.7% de su PIB en estrategias de protección medioambiental, un nivel competitivo pero alejado del estándar de otras naciones líderes en el rubro, como Reino Unido (0.8% del PIB), Países Bajos (1.2%) y Corea del Sur (0.9%). Estos datos sugieren que nuestro país, para proteger su riqueza ecológica, aún necesita del esfuerzo de todos sus ciudadanos -los recursos y las acciones faltantes no deberían ser una responsabilidad exclusiva de las autoridades.

Por eso, Cooperativa La Cruz Azul, en su estrategia de ciudadanía corporativa, ha creado iniciativas de protección medioambiental que atienden distintas áreas -agua, emisiones de carbono, manejo de residuos, reciclaje de materiales, etc.- y lo hacen desde diversos frentes -educación, procesos en planta, instalaciones especiales, etc. Entre otros proyectos, La Cooperativa está operando proyectos como:

• Plan para residuos de manejo especial (RME): programa aplicado en la planta de Cruz Azul en Hidalgo para separar, gestionar, reciclar, reutilizar o disponer adecuadamente de residuos (vidrio, aluminio, plástico, bolsas de cemento, neumático, cartuchos de tinta y tóner, entre otros elementos). Gracias al proyecto, en un año, 4.6 toneladas de RME fueron recuperadas, las cuales se vendieron a empresas recicladoras o se aprovecharon en reciclaje energético, coprocesamiento y composta.
• Arte con residuos: en la planta de Lagunas, Oaxaca, se desarrolló un programa de reciclaje cuyo objetivo es aprovechar los residuos para crear piezas artísticas, juegos infantiles y mobiliario para parques. Por ejemplo, en un evento especial en la planta, se aprovecharon 325 kilogramos de remanentes para elaborar seis alebrijes que adornaron un carro alegórico.
• Sistema de captación de agua pluvial: desde 2007, en su planta de Aguascalientes, Cruz Azul cuenta con una plataforma para recolectar, almacenar y aprovechar agua de lluvia (en el subproceso de molienda de cemento, servicios y riego de jardines). En un año, el sistema evitó que 71,350 metros cúbicos de agua fueran extraídos de los mantos freáticos para usar en la planta, una cantidad de líquido que quedó a disposición de las comunidades aledañas.

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