Veneno de abeja podría matar algunas células tumorales

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Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola
Datos comprobados

Estados Unidos, 7 de octubre de 2020.- Las abejas europeas (Apis mellifera) son una fuente de sustancias medicinales invaluables, como la miel, el propóleo y el veneno y que durante miles de años los seres humanos las han utilizado con fines medicinales.

El dolor punzante que acompaña a una picadura de abeja es debido al veneno que excreta el aguijón de la abeja hacia el objetivo. Aunque el veneno de abeja contiene una mezcla compleja de proteínas, enzimas y polipéptidos, junto con aminoácidos, catecolaminas, azúcares y minerales, la melitina es la que constituye la mitad del veneno de abeja, la cual ocasiona el dolor. Este aminoácido péptido, junto con el veneno de abeja que lo contiene, ha demostrado tener propiedades antitumorales y anticancerígenas, incluso contra los siguientes tipos de cáncer:

• Melanoma
• Cáncer de pulmón de células no pequeñas
• Glioblastoma
• Leucemia
• Ovárico
• Cervical
• Pancreático
• Hígado
• Pulmón

Sin embargo, se sabe poco sobre los mecanismos moleculares detrás de los efectos anticancerígenos del veneno de abeja, lo que llevó a los investigadores del Instituto de Investigación Médica Harry Perkins en Australia a investigar, de manera específica la relación con los subtipos de cáncer de mama triple negativo y enriquecido con HER2, que son agresivos con opciones de tratamiento limitadas y relacionadas con algunos de los peores resultados entre los casos de cáncer.

El veneno de abeja mata las células agresivas del cáncer de mama
Los investigadores utilizaron veneno de 312 abejas y abejorros en Perth, Australia Occidental, Irlanda e Inglaterra para el estudio, y lo probaron en células mamarias normales y células de subtipos clínicos de cáncer de mama.

El veneno de la abeja resultó ser “muy potente”, con algunas concentraciones que inducían el 100% de la muerte de las células cancerosas con un efecto mínimo en las células normales. Además, la melitina era tan poderosa que era capaz de destruir por completo las membranas de las células cancerosas en 60 minutos, según la investigadora Ciara Duffy. Dijo para un comunicado de prensa: “Nadie había comparado antes los efectos del veneno de abeja o la melitina en todos los diferentes subtipos de cáncer de mama y células normales. Probamos el veneno de abeja en células mamarias normales y células de los subtipos clínicos de cáncer de mama, que es el cáncer de mama con receptor hormonal positivo, enriquecido con HER2 y triple negativo.

Probamos un péptido muy pequeño con carga positiva en el veneno de abeja llamado melitina, que podíamos reproducir de manera sintética, y descubrimos que el producto sintético reflejaba la mayoría de los efectos anticancerígenos del veneno de abeja. Descubrimos que tanto el veneno de abeja como la melitina redujeron de manera significativa, selectiva y rápida la viabilidad del cáncer de mama triple negativo y las células de cáncer de mama enriquecidas con HER2″. El veneno de abejorro no contiene melitina y no provoca la muerte celular, incluso en las concentraciones más altas.

La melitina interfiere con las vpias de señalización del cáncer
Al profundizar en cómo la melitina actúa como agente anticancerígeno, los investigadores analizaron su papel en las vías de señalización del cáncer, que son muy importantes para que las células cancerosas crezcan y se reproduzcan. La melitina interfirió muy rápido con las vías de señalización, al reducir la reproducción celular. Duffy explicó: “La melitina moduló la señalización en las células de cáncer de mama al suprimir la activación del receptor que se sobreexpresa en el cáncer de mama triple negativo, el receptor del factor de crecimiento epidérmico y eliminó la activación de HER2 que se expresa en el cáncer de mama enriquecido con HER2″.

La melitina también hace que se formen poros o agujeros en las células de cáncer de mama, lo que lleva a los investigadores a sugerir que se podría usar junto con agentes de quimioterapia para mejorar su entrada en las células cancerosas. Una combinación de melitina y el medicamento de quimioterapia docetaxel disminuyó el crecimiento tumoral en un estudio en ratones, y los investigadores sugirieron que se podría usar para tratar tipos agresivos de cáncer aparte del cáncer de mama, incluyendo el cáncer de pulmón, glioblastoma, colorrectal, gástrico, ovárico, endometrial, de vejiga, cabeza y cuello.

Aunque se necesitarán estudios futuros para determinar el mejor método de administración y las dosis máximas toleradas, así como para evaluar más a fondo las posibles toxicidades, los investigadores sugirieron que el veneno de abeja podría ser una opción de tratamiento económica, disponible y fácil, que se podría utilizar en todo el mundo, incluso en zonas remotas o menos desarrolladas.

El veneno de abeja tiene muchos usos medicinales
Más allá de las propiedades anticancerígenas, los componentes del veneno de abeja se han utilizado desde la antigüedad para la salud y el bienestar del ser humano. Como se señaló en la revista Toxins: “El uso terapéutico del veneno de abeja se remonta al Antiguo Egipto (4,000 aC) y luego lo utilizó Hipócrates, Aristóteles y Galeno, durante el periodo griego y romano. En la Medicina Tradicional China y otras prácticas históricas, el veneno de abeja se utilizó para tratar enfermedades inflamatorias como artritis reumatoide, artritis, tendinitis, fibrosis, lupus y esclerosis múltiple”.

En la actualidad, el veneno de abeja se ha utilizado para tratar afecciones cardíacas y enfermedades degenerativas del sistema nervioso, incluyendo la esclerosis múltiple, Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. El veneno de abeja también tiene factores de anticoagulación y se sabe que incrementa el tiempo de coagulación de la sangre, mientras que la acupuntura con veneno de abeja se ha utilizado para controlar la neuropatía inducida por la quimioterapia.

La apamina, otro péptido del veneno de abeja, también tiene propiedades medicinales y se ha analizado como tratamiento contra la enfermedad de Parkinson, el trastorno por déficit de aprendizaje y enfermedades que incluyen excitabilidad muscular elevada, ya que se sabe que disminuye la transmisión neuromuscular. Además, el veneno de abeja tiene muchas actividades biológicas y farmacológicas conocidas, como ser radioprotector, antiinflamatorio, antibacteriano y antiviral. Aunque las picaduras de abejas son dolorosas, el veneno también tiene efectos analgésicos, junto con una actividad inmunomoduladora y efectos contra la artritis reumatoide.

Debido a que tanto el veneno de abeja como la melitina son potentes antiinflamatorios, se han investigado para tratar afecciones inflamatorias de la piel como la dermatitis atópica, y un estudio sugiere que podría ser un tratamiento tópico ideal para la dermatitis atópica, incluso podría disminuir las lesiones cutáneas relacionadas o favorecer la regeneración de la piel.

El veneno de abeja también tiene actividad antimicrobiana y podría ser ideal contra bacterias resistentes a los medicamentos, virus, incluyendo el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y hongos. De acuerdo con una revisión de Toxins, incluso podría proporcionar un recurso para combatir la epidemia de enfermedades resistentes a los medicamentos: “El veneno de abeja y sus componentes en combinación con los antibióticos emergen como un posible enfoque para superar la resistencia a los medicamentos del tratamiento antibiótico actual de manera controlada”.

La apiterapia es un campo emergente
La apiterapia, que proviene de la palabra latina “apis” o abejas, es una terapia de abejas que involucra productos de abejas, como veneno, miel, polen, jalea real, propóleo y cera.

La terapia de acupuntura que se realiza con abejas vivas para dar picaduras específicas y provocar una respuesta inmunológica antiinflamatoria, recibió atención negativa debido a la posible reacción alérgica y se reportó, al menos, una muerte de una mujer que antes toleraba las picaduras de abejas. Sin embargo, las formas de apiterapia reciben una atención renovada, debido a su posibilidad de beneficiar muchas afecciones de la salud humana. Por ejemplo:

• Miel: la miel, una mezcla compleja de azúcares, aminoácidos, fenoles y otros compuestos, de hecho, ha sido valorada por sus propiedades medicinales desde la antigüedad. Las propiedades medicinales de la miel varían según el tipo de flor de la que provenga, la cual se encuentra preparada con el néctar de las flores y la producen las abejas. La miel de Manuka es una de las más investigadas y reconocidas por sus propiedades antibacterianas y se produce a partir de ciertas plantas de Manuka, también conocidas como árboles de té, de la especie Leptospermum, que son nativas de Nueva Zelanda y Australia.
• Propóleo: las abejas fabrican propóleos pegajosos a partir de resina de árbol y los usan para revestir la colmena como un sistema inmunológico natural, de esa forma protegen a los insectos del interior de los gérmenes externos. El propóleo contiene más de 300 compuestos naturales y poderosos con propiedades antisépticas, antimicrobianas, antifúngicas, antivirales y desintoxicantes y, a veces, se lo denomina “penicilina rusa”. The American Apitherapy Society dijo que: “El propóleo contiene compuestos flavonoides reconocidos por su actividad antiinflamatoria y antioxidante, así como por sus efectos que regeneran y fortalecen los tejidos. En un estudio polaco de 1994 se descubrió que los ratones que recibieron propóleo vivieron más que los ratones del grupo de control”.
• Polen de abeja: el polen de abeja, que es la principal fuente de proteína alimenticia de las abejas, contiene muchas vitaminas y minerales, incluyendo la vitamina B y más proteínas por gramo que cualquier producto animal. En realidad, es un refuerzo de nutrientes biodisponible que es completamente natural y a base de alimentos. El polen de abeja tiene propiedades antiinflamatorias, anticancerígenas y antiartríticas, pero también contiene fitoquímicos que normalizan el sistema inmunológico y que podrían ayudar a disminuir los síntomas de alergia en personas con sensibilidad al polen.
• Jalea real: la jalea real es el superalimento de la colmena. Esta es la sustancia que usa la colmena para crear a la abeja reina. Dentro de los primeros tres días de desarrollo, todas las larvas se alimentan con jalea real. Después, solo la larva destinada a convertirse en reina consumirá la jalea real. La jalea real es única porque contiene proteínas, azúcares, grasas y aminoácidos junto con el compuesto acetilcolina, que le da efectos nootrópicos. Los nootrópicos son sustancias que podrían mejorar la función cognitiva, sobre todo, la función ejecutiva como la memoria, la creatividad o la motivación.

De acuerdo con una revisión de Medicina oxidativa y longevidad celular, “la jalea real es conocida por sus efectos protectores en la salud reproductiva, los trastornos neurodegenerativos, la cicatrización de heridas y el envejecimiento”. La cera de abejas contiene, al menos, 284 compuestos diferentes y es otro producto versátil y que se usa mucho. Mientras que las abejas usan cera para cubrir la miel, protegerla contra infecciones y sellar grietas en la colmena, los humanos ocupan la cera de abejas para todo, desde velas hasta el cuidado de la piel.

Es muy importante proteger a las abejas
Si se toma en cuenta que las abejas le proporcionan a los humanos productos únicos que mejoran la salud, que no están disponibles en ningún otro lugar de la naturaleza y que actúan como polinizadoras esenciales para el crecimiento de, al menos, 30% de los cultivos alimentarios del mundo, se comprendería la importancia de protegerlas en el medio ambiente.

Por desgracia, las abejas se ven amenazadas por la exposición a pesticidas y otros peligros ambientales. Investigadores de la Universidad de New Hampshire, por ejemplo, advierten que existe una “disminución drástica” de 14 especies de abejas silvestres necesarias para la polinización de manzanas, moras azules, arándanos y otros cultivos que se ubican al noroeste.

Para evitar dañar a las abejas y otros polinizadores que visitan su jardín, sustituya los pesticidas tóxicos y los químicos para el césped por alternativas sin químicos para el control de malezas y plagas. Mejor aún, deshágase del césped por completo y plante un jardín orgánico comestible. Tanto los jardines de flores como los de hortalizas proporcionan buenos hábitats para las abejas. También se recomienda tener una pequeña cuenca de agua fresca en su jardín o patio trasero, ya que las abejas pueden beber cuando tengan sed.

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