Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola*
Datos comprobados

Las deficiencias subóptimas de las vitaminas y minerales son un problema generalizado que contribuye a la mala salud. La clave para una buena salud es consumir alimentos ricos en nutrientes y producidos orgánicamente en granjas que utilizan técnicas regenerativas, protegen a los polinizadores y cultivan diversos tipos de plantas que actúan como fertilizantes naturales para crear la biodiversidad de los suelos y mejorar el contenido nutricional en los alimentos.

Si bien, las empresas agroquímicas trabajan arduamente para convencerlo de que sus productos químicos tóxicos son necesarios para producir suficiente cantidad de alimentos para todos, este no es el caso. Uno de los mayores tesoros es tener suelos sanos, sin los cuales la humanidad no sobrevivirá.

La tierra es la madre de casi toda la vida vegetal y, en última instancia, de toda la vida animal. Los suelos, que han tardado cientos e incluso miles de años en desarrollarse por completo, son destruidos a un ritmo alarmantemente rápido. El sistema de monocultivo basado en alimentos transgénicos está cargado de toxinas. Las operaciones como estas son las que destruyen rápidamente el microbioma de los suelos, responsables del desarrollo de alimentos nutritivos.

Se estima que un suelo sano puede contener entre 100 millones y mil millones de bacterias. Sin embargo, la agricultura química ha hecho que los suelos sean susceptibles a la erosión, lo que ha ocasionado la pérdida de un tercio de la tierra cultivable en el mundo por este problema. Además de esto y la pérdida de la biodiversidad de los suelos, las prácticas agrícolas modernas han agotado los nutrientes de los alimentos.

Los alimentos no tienen los mismos niveles de nutrientes que la generación anterior
Un artículo reciente, publicado en Scientific American, lamenta el estado deplorable de la nutrición en los alimentos y señala la falta de diversidad microbiana en los suelos como un posible efecto de las plantas transgénicas, creadas para soportar múltiples aplicaciones de insecticidas y pesticidas. Sin embargo, esta información no es nueva.

En 2011, la publicación abordó este tema y analizó el estudio histórico de Donald Davis de la Universidad de Texas. Esta investigación fue publicada en 2004 en el Journal of the American College of Nutrition. Davis analizó 43 frutas y verduras y encontró disminuciones regulares en el valor nutricional, que su equipo atribuyó a las prácticas agrícolas diseñadas para mejorar el rendimiento, en vez del contenido nutricional.

Scientific American citó a Davis al indicar que: «Los esfuerzos para generar nuevas variedades de cultivos que proporcionen mayor rendimiento, resistencia a las plagas y adaptabilidad climática han permitido que se desarrollen cultivos más grandes y rápidamente, pero su capacidad para crear o absorber nutrientes no ha mantenido el ritmo de su rápido crecimiento».

Otro análisis basado en datos de más de 50 años, de 1930 a 1980, encontró disminuciones significativas en los niveles de calcio, magnesio, cobre, hierro y potasio. El único mineral que no exhibió alguna diferencia fue el fósforo. El periodista, autor y exeditor del East West Journal, Alex Jack, escribió sobre las diferencias que encontró en los nutrientes, al hacer una comparación entre los documentos impresos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en 1975 y una base de datos en línea del Usda.

Al comparar las diferencias entre 1975 y 1997, analizó una serie de nutrientes, incluyendo a la vitamina C, A, riboflavina, tiamina y niacina. Descubrió que todos los nutrientes analizados en el brócoli disminuyeron, de un 17.5% en la vitamina C a la impresionante cantidad del 53.4% en el calcio. Después de este descubrimiento, examinó 12 vegetales comunes que eligió al azar y descubrió que los resultados eran comparables.

La disminución de los nutrientes es un problema complejo con una solución sencilla
Después de su estudio, realizado en 2004, Davis continuó analizando los nutrientes en los alimentos y encontró evidencia de la disminución, incluyendo una relación inversa entre el rendimiento de las plantas y concentración de minerales, reducción en la composición histórica y densidad de los nutrientes en los alimentos.

Esto se basó en estudios en los que se realizaron comparaciones de cultivares de alto y bajo rendimiento. Davis escribió: «Por lo general, en las frutas, verduras y granos, entre el 80% y 90% del rendimiento en peso seco está constituido por carbohidratos.

Por lo tanto, cuando los productores hacen su selección para obtener un alto rendimiento, en realidad, eligen principalmente un alto contenido de carbohidratos sin garantizar que docenas de otros nutrientes y miles de fitoquímicos aumentarán en proporción al rendimiento. Por lo tanto, los efectos de dilución genética no parecen sorprendentes».

En la encuesta de alimentos «2018 Real Food Campaign», realizada en el noreste y medio oeste de los Estados Unidos, los resultados mostraron una diferencia notable en el valor nutritivo de los alimentos prevenientes de granjas, mercados de agricultores y tiendas. Esta campaña se llevó a cabo con el objetivo de identificar las mejores prácticas para enriquecer los nutrientes en el suministro de alimentos por medio de un mejor conocimiento sobre la relación entre la salud de la tierra, la calidad de los alimentos y la salud humana.

Pero, otro problema que afecta el crecimiento de las plantas y la densidad de nutrientes se descubrió de la nada en un laboratorio de biología en 1998. Esto sucedió cuando Irakli Loladze, Ph. D., descubrió que el zooplancton que se alimentaba de algas enfrentaba problemas para subsistir en un ambiente donde el crecimiento de algas era más elevado de lo normal.

Después de años de exhaustivas investigaciones, Loladze descubrió un declive de minerales del 8% en alrededor de 130 plantas diferentes, probablemente como consecuencia de que las algas ya no eran el alimento preferido del zooplancton; por tanto, lo nutrientes mermaron a medida que se incrementó la tasa de crecimiento.

En otras palabras, quizás la disminución en el contenido nutricional de los alimentos del supermercado sea un problema complejo relacionado con diversos padecimientos. La mayoría de estos padecimientos se limitan a las prácticas agrícolas que destruyen la salud de los suelos, contaminan el medioambiente y producen alimentos de baja calidad cultivados con semillas transgénicas.

Bacterias desempeñan un rol importante en la salud de los suelos
Las bacterias de los suelos producen compuestos que recubren la superficie con partículas de tierra y desempeñan un rol único para mantener la unión. Algunos también producen nitrógeno, que las plantas utilizan para nutrirse.

Sin embargo, un mayor pH y nitrógeno disponible como nitrato, es el escenario idóneo para el desarrollo de malezas. Cuando hay menor interferencia y mayor diversidad de plantas, el suelo se vuelve más equilibrado, lo que puede incrementar los niveles de nutrientes disponibles para los vegetales.

EcoFarming Daily informó sobre los cinco principios básicos involucrados en la restauración de los suelos, incluyendo la mejora de la vida microbiana y densidad de nutrientes. El objetivo de la restauración es proporcionarles a las plantas un suelo vivo que pueda mejorar significativamente el ciclo mineral. Una estrategia para mantener un suelo saludable consiste en disminuir el uso de fertilizantes sintéticos, así como otros químicos.

Kristine Nichols, Ph. D., quien trabajó en el Instituto Rodale como científica principal y en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, explicó cómo los microbios de los suelos afectaban el rendimiento de los cultivos y su nutrición. Algunos microbios mejoran la porosidad de los suelos lo que permite una mayor capacidad de retención de agua y desarrollo de las raíces. Otros disminuyen la prevalencia de enfermedades y otros están involucrados en la descomposición.

Los insecticidas pueden destruir tanto a los insectos visibles como a los microscópicos que comienzan el proceso de descomposición al deshacer la materia orgánica. Sin esta población de microartrópodos, las poblaciones de bacterias y hongos en los suelos comenzarían a disminuir, lo que afectaría en la cantidad de nutrientes que los alimentos pueden absorber de la tierra.

Este efecto en cadena puede impactar negativamente en la diversidad y función de la vida de los suelos. Por ejemplo, se sabe que el glifosato es un agente quelante de metales fuertes, que en última instancia puede afectar en la función de los microorganismos. Básicamente, los fertilizantes sintéticos, que a menudo están hechos a base de sal, absorben el agua de los microbios y cambian la acidez del suelo, que se vuelve tóxica para los organismos vivos.

Aunque algunos científicos creen que pueden mejorar la naturaleza al manipular el desarrollo microbiano, han reconocido que los microbios y sus metabolitos pueden mejorar la absorción de los nutrientes, optimizar el rendimiento, controlar las plagas y atenuar la respuesta al estrés de la planta.

Suelos agotados producen alimentos deficientes e incrementan la incidencia de enfermedades
A menudo, la destrucción de la diversidad microbiana en los suelos puede provocar la necesidad percibida de mayores cantidades de fertilizantes sintéticos, insecticidas y semillas transgénicas para hacer posible que los alimentos crezcan en un suelo que fue despojado de sus nutrientes prometidos.

Aunque fueron promovidas por una «revolución verde» con la esperanza de incrementar la producción de alimentos, las prácticas agrícolas modernas no son la respuesta para la salud y el bienestar. En cambio, son un medio para que los agronegocios puedan obtener mayores ganancias. El uso frecuente de biosidas, insecticidas, pesticidas y químicos diseñados para matar organismos vivos ha cambiado el panorama del desarrollo microbiano en los suelos. Esto ha impactado negativamente en la capacidad de la tierra para producir alimentos con el mismo valor nutritivo que hace tan solo una generación.

Además de los pesticidas, las semillas transgénicas pueden constituir serios riesgos para la salud. El Centro para la Seguridad Alimentaria escribió que, en los Estados Unidos, el 92% del maíz, 94% de la soya y 94% del algodón eran transgénicos. Es importante tomar en consideración que el maíz, soya y aceite de algodón se utilizan en muchos alimentos procesados. Por ejemplo, el nombre Crisco, se originó del aceite de semilla de algodón cristalizado.

A medida que el agronegocio promueve el uso de pesticidas que disminuyen el contenido nutricional en sus alimentos, los Institutos Nacionales de Salud indican que, por lo general, consumir demasiada cantidad de un tipo de nutrientes y que al no consumir suficiente cantidad de alimentos ricos en nutrientes podría aumentar el riesgo de morir por causa de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y derrames cerebrales.

La Organización Mundial de la Salud declaró que «es fundamental consumir alimentos ricos en nutrientes y equilibrar el consumo de energía con una actividad física necesaria para mantener un peso saludable en todas las etapas de la vida».

Un estudio, publicado en Nature, descubrió que, si bien las deficiencias agudas de vitaminas y minerales son inusuales en los países desarrollados, el consumo subóptimo es un problema generalizado. Los investigadores consideran que la solución podría requerir el enriquecimiento de alimentos y provisión de suplementos multivitamínicos y minerales para tener un impacto significativo en la salud pública.

En otras palabras, si bien los investigadores han descubierto que ha disminuido el valor nutricional en los alimentos, otros han descubierto que el consumo subóptimo es un problema generalizado que puede afectar a grandes poblaciones. La falta de una buena nutrición ha generado un incremento en el número de personas que padecen enfermedades.

Agentes protectores incorporados en las plantas que son tóxicos para humanos y mascotas
Además de ser manipulado para resistir la aplicación de pesticidas, el maíz genéticamente modificado también incluye material genético que le permite producir un químico insecticida en cada célula.

La EPA lo denomina como «agentes protectores incorporados en las plantas» o sustancias que las plantas producen para controlar la población de un insecto que se alimenta de las mismas. Además de consumir insecticidas que desarrollan las plantas, los científicos también descubrieron que, los neonicotinoides podrían ser la causa principal de la disminución de poblaciones de insectos polinizadores, como las abejas. A pesar de la acumulación de evidencia que indica que los neónicos han contribuido significativamente al colapso de la población de abejas sin posibilidad de mejorar el rendimiento de los cultivos, continúan utilizando este insecticida.

Esto es una indicación de la abrumadora campaña de información que las empresas agroquímicas han utilizado para convencer a los agricultores y habitantes de los Estados Unidos de que sus productos químicos, toxinas y plantas transgénicas son necesarias. Pero, si examina las estadísticas, la conclusión indica que el único «beneficio» son mayores ganancias para la empresa.

Al hacer una evaluación sobre la distribución de las tierras agrícolas al utilizar cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación, los investigadores encontraron que el 76.8% de los pequeños agricultores sólo poseían el 26.1% de las tierras cultivables en Norteamérica. Con menos del 25% del total de las tierras de cultivo a nivel mundial, los pequeños agricultores proporcionan alimento al 70% de los consumidores casi sin recurrir a combustibles fósiles ni químicos.

Por otro lado, las granjas industriales más grandes utilizan el 75% de la tierra y alimentan al 30% de la población mundial. Los pequeños agricultores de todo el mundo han demostrado que realmente pueden alimentar a grandes poblaciones por medio de prácticas de cultivo regenerativo.

Somos lo que comemos
Además de que los niveles más bajos de nutrientes pueden reducir la capacidad de combatir enfermedades, los investigadores descubrieron que la aplicación de glifosato estaba fuertemente correlacionada con diversos padecimientos que incluyen la presión arterial alta, diabetes, obesidad, Alzheimer y enfermedad de Parkinson.

La clave para encontrar alimentos ricos en nutrientes es comprar productos orgánicos cultivados en granjas que utilizan técnicas regenerativas. Los agricultores regenerativos trabajan con la naturaleza para proteger a los polinizadores y cultivar una variedad diversa de cultivos. Estos cultivos actúan como fertilizantes naturales para crear la biodiversidad en los suelos y mejorar los niveles de nutrientes en los alimentos.

Un estudio reciente destacó la importancia de consumir alimentos cultivados de manera orgánica. Los investigadores analizaron muestras de orina de un conjunto diverso de familias en los Estados Unidos, antes y después de consumir alimentos producidos orgánicamente, durante un período de sólo seis días. Antes de hacer el cambio de alimentación, los investigadores detectaron 14 pesticidas y metabolitos de pesticidas que representan una exposición potencial a 14 pesticidas diferentes. Después de la intervención, los niveles de orina de todos los pesticidas, a excepción de uno, disminuyeron significativamente.

Esto indica que en sólo seis días el cuerpo puede comenzar a desintoxicarse de los químicos en los alimentos. No obstante, si hay con una exposición constante, las toxinas pueden permanecer en el cuerpo.

Al comprar alimentos a agricultores locales que utilizan prácticas orgánicas y regenerativas puede apoyarlos y mantener su salud general. Considere dejar de utilizar químicos agrícolas en su jardín para favorecer prácticas regenerativas. Al cultivar su propio jardín, ayudará a mejorar la microbiología de los suelos a pequeña escala y será recompensado con alimentos ricos en nutrientes. Uno de los aspectos perniciosos de los sistemas alimenticios industriales es el círculo vicioso en el que los agricultores se vuelven cada vez más dependientes de la tecnología química.

Al final, descubrí que no puede optimizar su salud sin incluir alimentos nutritivos. El momento de actuar es hoy mismo. Adopte estrategias preventivas que puedan ayudarle a disminuir la contaminación química en su cuerpo y recuerde que tiene el poder de elegir alimentos que le proporcionen una nutrición óptima a usted y su familia.

* Joseph Mercola es un ameritado médico norteamericano que promueve los tratamientos alternos para la salud. Sus artículos diarios se traducen a varios idiomas y cuenta con miles de seguidores en todo el mundo.

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