Producción para el Bienestar impulsa prácticas sustentables

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Ciudad de México, 22 de febrero de 2020.- La estrategia de acompañamiento técnico del programa Producción para el Bienestar de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) avanza a escala nacional con la promoción de prácticas sustentables, aprovechamiento de insumos presentes en las regiones, incremento de los rendimientos por hectárea y mejoras en las condiciones de los suelos.

Así productoras y productores de diversas zonas del país observan ya efectos positivos y son claras las expectativas de un aumento en la producción de maíz y otros granos, con crecimientos paulatinos y firmes en los años próximos, afirmó el subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria, Víctor Suárez Carrera.

La estrategia de acompañamiento técnico se realiza en 16 regiones del país, integradas por 80 territorios (en la Península de Yucatán, Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Hidalgo, Guerrero, Estado de México, Morelos, Guanajuato, Michoacán, Querétaro, Colima, Jalisco, Nayarit, Durango, San Luis Potosí, Zacatecas, Chihuahua, Tamaulipas y Sinaloa).

En esos territorios, dijo, coordinadores regionales, técnicos sociales y agroecológicos, así como promotores comunitarios (Jóvenes Construyendo el Futuro, JCF) trabajan con los productores de maíz (47 territorios del total de 80), de frijol, trigo, arroz y milpa en un esquema que los hace transitar hacia prácticas sustentables, agroecológicas y resilientes ante el cambio climático. Muchos de esos productores son de autoconsumo, pero otros generan excedentes para el mercado.

“Esta estrategia es fundamental y crítica para avanzar en el camino de la autosuficiencia alimentaria, que es un reto de la Cuarta Transformación, y lo hacemos con sustentabilidad, con respeto del medio ambiente y permitiendo que los productores y sus familias se alimenten con productos sanos y sin contaminar sus tierras y que se genere una oferta saludable para toda la población”, afirmó Suárez Carrera.

El coordinador de la Región 10 (que abarca municipios de Hidalgo, Morelos y Estado de México), Rogelio Primero Sarmiento, detalló que los técnicos y promotores comunitarios cumplen tareas, desde fortalecer la auto organización de los productores hasta propiciar el diálogo en Módulos de Intercambio de Conocimientos e Innovación (Mici) y Escuelas de Campo, donde se conjuntan los saberes campesinos con el conocimiento científico y donde se comparten experiencias y prácticas.
“Vamos implementando técnicas y prácticas agroecológicas que nos ayudan a elevar la producción, y al mismo tiempo cuidando que los alimentos sean sanos y no tener impactos negativos en el medio ambiente”, subrayó.

En el marco de una visita al municipio de Villa Victoria, Estado de México, funcionarios de la Subsecretaría de Autosuficiencia Alimentaria observaron una práctica de Escuela de Campo en la localidad de Laguna Seca. Participaron más de 150 productores de maíz provenientes de seis municipios mexiquenses y becarios de JCF que laboran en el municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo.

En la localidad de San Luis el Alto, técnicos y un productor innovador residente del lugar mostraron a más de 60 productores la forma de preparar un caldo sufocálcico (sopa mineral útil para controlar enfermedades ocasionadas por hongos en los cultivos). Leopoldo Martínez, técnico agroecológico y quien trabaja con 70 becarios de JCF de Ixmiquilpan, señaló que parte sustancial de su labor es capacitar a los jóvenes en prácticas agroecológicas.

“Es un esquema que aprovecha los insumos y elementos que tenemos dentro de las comunidades, pues autosuficiencia alimentaria se refiere no solo a los alimentos que producimos, sino también a que debemos aprovechar los insumos que tenemos en nuestro propio ecosistema”, refirió.

Érika Flores, Irene Roldán y René Hernández, becarios de JCF de Ixmiquilpan, relataron su trabajo en la tierra, donde incorporan saberes ancestrales. “Sembramos maíz de forma natural, sin tanto agroquímico. En las prácticas que tenemos con nuestro técnico estamos por hacer un bocashi (abono orgánico sólido) y para ello ocuparemos ceniza, carbón, estiércol y pulque, que es propio de nuestra región y tiene microorganismos que permiten que se fermente la materia. Todos estos materiales se mezclan para obtener un buen abono”, indicaron.

Comentaron que los productores tienen ciertos conocimientos (como el uso del estiércol) y los aportan en el diálogo para tomar decisiones sobre cómo cultivar sus tierras, pero “a nosotros nos enseñan que el pulque puede ser utilizado y nosotros les enseñamos a los productores”.

Rogelio Primero, quien en su región atiende a unos dos mil productores, por medio de técnicos agroecológicos, afirma: “sí, podemos elevar los rendimientos de una manera importante; sí se pueden mejorar conservando los recursos; es un trabajo de largo plazo, pero estamos sentando las bases para que dentro de tres o cuatro años avancemos en la autosuficiencia de maíz, frijol, arroz trigo y milpa”.

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