La Universidad Harvard, en Cambridge, Massachusetts, conoció una historia poco común del sureste nacional, cuyos protagonistas son los ejidatarios de Talquián, productores de café, llamado “oro verde”, y la cadena de restaurantes Toks.

Esta cadena de alimentos presentó, a través de su director de Responsabilidad Social, Gustavo Pérez Berlanga, el caso de estudio “Más allá de la Responsabilidad Social, el proyecto de café en Chiapas, México”, donde se explica a fondo, como la cadena restaurantera tuvo acercamiento a los agricultores de café en esta zona y donde, a través de esta propuesta, su calidad de vida ha cambiado diametralmente, impactando en su producción y propiciando una excelente oportunidad de negocio.

“A través de estas medidas, Proyectos Productivos de Restaurantes Toks busca erradicar la pobreza, mediante un modelo de sustentabilidad económica, social y del cuidado del medio ambiente. Hacemos negocios con la gente y encontramos grandes oportunidades en los negocios responsables”, mencionó Pérez Berlanga.

En 2012, la cadena restaurantera tuvo un acercamiento con el ejido Talquián, ubicado en Unión Juárez, Chiapas, en las cercanías de la frontera con Guatemala. En dicha comunidad había que resolver problemáticas que involucraban la falta de productividad, calidad de las plantas, formas de cultivo, pesticidas, plagas, cambios de clima, etc.

Su falta de productividad, justo, provocaba que sólo generarán 3 quintales de café por hectárea, cuando en otros países, como Guatemala, produce 25 y en Brasil, 40. Y eso hace que Restaurantes Toks decida apoyar a este ejido, en particular, para lograr un cambio y provocar que el negocio sea exitoso.

Después de reuniones periódicas con los cafetaleros para que confiaran en el proyecto, se involucró a diferentes actores para que lo robustecieran y se pudieran cubrir los diferentes aspectos relacionados como logística, control de riesgos, adopción de mejores prácticas, nuevos productos y nuevas oportunidades de mercado, entre otros.

A partir de ese momento, la productividad se ha visto incrementada. En 2016, a 4 años de haber implementado estas medidas, el ejido Talquián produce más de 16 quintales de café por hectárea, lo que ha ocasionado que aumenten los ingresos económicos de los campesinos y les permita cubrir sus necesidades básicas, evitando la migración a Estados Unidos, involucrarse en el narcotráfico o vivir en condiciones de pobreza extrema.

Esto es el ejemplo de que es posible intervenir en comunidades para impulsar su trabajo y hacer un cambio radical en su forma de vivir y donde la forma de hacer negocio sea beneficioso para ambas partes. El hecho fundamental es precisamente esto, que el impacto incida en toda la cadena de valor y no sólo en el eslabón final, logrando que, cuando se piense en café, sólo se piense en el tipo, tamaño de la taza, cantidad de azúcar, etc., y no en las condiciones para cultivarlo: tostador, comerciante, logística, productor, obrero y el proceso, que se ha hecho invisible para la mayoría de las personas.

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