Indígenas nahuas con una larga tradición en el uso de la herbolaria de 11 municipios ubicados en la sierra norte y nororiental de Puebla y consideradas en condiciones de pobreza extrema por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) han encontrado una forma de subsistir a través de la extracción de aceites esenciales de hierbas silvestres que se dan en la agreste tierra de esa región, como la canela, pimienta, romero, estafíate, tomillo, albahaca, hierba santa, té limón y manzanilla, ya que están en pláticas para exportar este producto, el cual tiene un valor de entre 9 mil y 21 mil pesos el litro.

La ventaja que tienen los indígenas es que esta región cuenta con más de 5 mil hectáreas y el potencial suficiente para extraer esencias de forma natural de la vegetación que ya existe.

Para concretar el proyecto, esta semana viajará a la ciudad de Puebla una misión comercial de empresarios procedentes de Francia, encabezados por el empresario, escritor y aromaterapeuta Christian Escriva, para reunirse con los integrantes de la Sociedad Cooperativa Chicomoztoc Esencial, para conocer los procesos de extracción de este aceite, sobre todo, mostraron mucho interés en la calidad que presentaron las esencias de las plantas que se dan en forma silvestre en condiciones muy aceptables.


El presidente de la Coordinadora Nacional de las Fundaciones Produce (Cofupro), Mauricio F. Lastra Escudero, informó que la herbolaria y aceites esenciales es el nuevo “negocio verde” de la agricultura familiar, la cual practican más del 80% de los pequeños productores e indígenas de México.

Hoy se presentan oportunidades para esta agricultura en el desarrollo de “negocios verdes” y son aquellos que basados en innovaciones de baja emisión de CO2 impulsan la conservación y renovación de los recursos y bienes naturales que adquieren valor comercial en un mercado que valora las prácticas sustentables.

Este es el caso de los aceites esenciales de las plantas mexicanas que, mediante su identificación etnobotánica y su crecimiento en un territorio agroecológico definido, poseen atributos medicinales, cosméticos, terapeutas y culinarios que los distinguen en la industria mundial.

México es un país megadiverso con una amplia tradición prehispánica vigente, basada en el conocimiento de la herbolaria y sus usos aromáticos, terapéuticos y culinarios. Cuenta con 30 mil especies de plantas y más de 3 mil documentadas con usos medicinales. Asimismo, más del 90 por ciento de las plantas medicinales consumidas provienen de poblaciones silvestres sin manejo sustentable.

La Cofupro impulsó el “Primer Encuentro de Herbolaría Mexicana y Aceites Esenciales”, con el apoyo de la Fundación Produce Puebla, A. C. y de la Sociedad Cooperativa Chicomoztoc Esencial, el cual se realizó bajo un Seminario de Análisis en el Colegio de Postgraduados, Campus Puebla, el pasado 2 y 3 de septiembre, y un Taller de Destilación y Olfacción en Cuetzalan, Puebla, a celebrarse el 5, 6 y 7 del mismo mes.

El propósito de este encuentro es rescatar la riqueza del patrimonio mexicano de interés para el mercado de exportación a Europa, creando para ello la primera Escuela de Artes y Oficio de Destilador para pequeños productores y el desarrollo de una línea de investigación y transferencia de tecnología en este tema con amplio potencial.

Participará un grupo de indígenas proveniente de las comunidades nahuas del municipio de Cuetzalan, en el corazón de la Sierra de Puebla, que inició hace dos años una producción de aceites esenciales 100% naturales en base a su herbolaria tradicional.

Estuvieron trabajando a través de la red con el escritor y aromaterapeuta francés Christian Escriva. De este largo y apasionante intercambio nació este encuentro físico en tierra mexicana donde se cristaliza esta amistad que se fue tejiendo paso a paso.

Ante este éxito, se constituyó la Sociedad Cooperativa Chicomoztoc Esencial, la cual está conformada por 20 mujeres y hombres, pero lo más importante es que beneficiará a más de 15 mil familias que tendrán la oportunidad de desarrollar microempresas denominadas “negocios verdes”, además tienen contemplado colocar la primera piedra para la construcción de la Escuela Mexicana de Artes y Oficios de Destilador, donde la Cofupro-Sagarpa, donarán los primeros cuatro alambiques con una capacidad industrial de más de 300 litros por proceso, que se importarán de Europa.

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