París, Francia.- Un componente de la política agrícola de México consiste en el ingreso a nuevos destinos internacionales, a través de acuerdos de libre comercio y el fortalecimiento de los sistemas de inocuidad y sanidad agroalimentaria.

La apertura de mercados internacionales que promueve la Secretaría de Agricultura (Sagarpa) amplía las oportunidades de inversión en el sector agroalimentario, aseguró el coordinador general de Asuntos Internacionales, Raúl Urteaga Trani.

Al participar en el segundo día de actividades de la Reunión Ministerial de Agricultura de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), señaló que un componente de la política agrícola de México consiste en la apertura de mercados, a través de acuerdos de libre comercio.

Esto, dijo, con la negociación de un mejor acceso de los productos mexicanos, así como protocolos sanitarios y fitosanitarios.

“El año pasado, por ejemplo, concluimos las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que traerá aún más impulso a nuestras crecientes exportaciones de agroalimentos”, aseveró.

Urteaga Trani agregó que México y la Unión Europea están por iniciar la revisión y modernización del actual tratado comercial, el cual tiene ya 16 años en vigor. En este proceso, se buscará un acceso en mejores condiciones al mercado europeo para una serie de productos que quedaron excluidos en la negociación original.

Resaltó que el Gobierno de la República aplica políticas públicas orientadas a la facilitación del comercio, tales como la creación de corredores logísticos, centros de acopio e infraestructura de frío, mejora en el proceso de inspección (que incluye instalaciones y sistemas de revisión), las cuales han impulsado a México para expandir el comercio con el resto del mundo.

Expresó que en el país se fomenta además la implementación de acciones
concretas para alcanzar los objetivos comunes en materia de seguridad alimentaria mundial, lo cual exige sinergias entre los sectores público y privado.

En este contexto, explicó, se promueven las asociaciones público-privadas con empresas nacionales e internacionales. Un ejemplo de esta colaboración es la Nueva Visión para la Agricultura del Foro Económico Mundial, en donde, en el caso de México, se llevan a cabo proyectos en las zonas productoras de café y cacao en las regiones del sur del país.

“En este esquema, las empresas aportan su experiencia y conocimiento técnico, así como fondos que se complementan con recursos públicos, y los pequeños productores contribuyen con sus parcelas y mano de obra”, mencionó.

Ante los ministros de agricultura de 34 países, detalló que México opera una política pública dual (que integra tanto a pequeños productores como aquellos de nivel comercial), coordinada y coherente que atiende las necesidades del sector en su conjunto.

Este enfoque holístico busca que los productores de subsistencia pasen a ser parte de una agricultura comercial que les permita incrementar la productividad y donde se incentiva a que éstos pasen a formar parte de la cadena de valor agregado.

Actualmente, los incentivos a los pequeños productores evolucionan de un proceso asistencialista a uno productivo, hacia recursos públicos que se aplican directamente a la productividad, capacitación y tecnificación.

“Los resultados han sido positivos, en razón de que se están incrementando las empresas y las cooperativas de pequeños productores. Para éstos, los esquemas de asociación se han traducido en acceso al crédito, capacitación, servicios de comercialización y nuevas tecnologías”, dijo.

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