Existe un sesgo importante en la antropología de los mexicanos, ya que cuando se acude a una aldea para recopilar la información, la única versión que se toma en cuenta es la de los hombres, las mujeres siguen sin tener voz y son prácticamente invisibles, señaló Simone Buitendijk, investigadora de la Universidad de Leiden, Holanda, durante el segundo día de actividades de la Cumbre de Género (Gender Summit 2016: North and Latin America), realizada en la Ciudad de México, dio a conocer el Foro Consuyltivos Científico y Tecnológico (Fccyt).

Como parte de las conclusiones del estudio Posición de las mujeres indígenas en México, que llevó a cabo Bárbara Ortíz, investigadora en el Instituto de Igualdad para Hombres y Mujeres en Bruselas, Bélgica, también se encontró que “las indígenas tienen muy poco acceso a la salud, educación y a la política, pero sobre todo, se vuelven invisibles en la academia”.

Ante esta situación, Buitendijk sugirió que el profesorado en México tiene que empezar a escuchar las historias de las mujeres como algo verdaderamente importante.

Por otra parte, reconoció el papel que ha realizado el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para cambiar esta situación con becas para las mujeres indígenas.

Asimismo, mencionó un reporte para la salud global de las mujeres de la Escuela Martin Oxford, Reino Unido, el cual indica que los mayores riesgos de género se encuentran en las áreas de la sexualidad y la reproducción.

Innovación de género
Inés Sánchez de Madariaga, de la Universidad Politécnica de Madrid, España, comentó que en la institución de la cual forma parte, se llevan a cabo acciones con perspectiva de género con la Comisión Europea.

El Proyecto Trigger (Transforming Institutions by Gendering Contents and Gaining Equality in Research) tiene como objetivo iniciar en las instituciones europeas participantes un cambio estructural para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres de la comunidad. También fomentar la incorporación de la perspectiva de género en contenidos académicos e investigación y promover la carrera de las mujeres en las áreas científico-tecnológicas.

“Como resultado del proyecto Trigger y de todo el trabajo que hemos hecho con la red Gender STE y otras actividades, incluyendo el trabajo con la Comisión Europea, hemos podido establecer un organismo o división en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que pronto comenzará a trabajar”, comentó la especialista en planeación urbana.

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