Posee múltiples traducciones con un elemento en común, la belleza: “Siempre bella”, “La flor más bella”, “Flor del oasis”, “Bella princesa”, “Mujer de cabeza cubierta (¿?)”, “Rayo de luz”, “La que es más bella” y un etcétera bajo el mismo tenor.

Hay referencias respecto a una Thaïs en el Olimpo, diosa griega cuyos incomparables atributos físicos aturdían a los hombres a fin de luchar por ella durante las innumerables guerras de los mortales en las que las divinidades apoyaban ya a un bando, ya al otro.

thais2La primera Thaïs histórica aparece con fuerza en la biografía de Alejandro (Magno, agosto del 356-junio del 323 a. C.). Fue una hetaira o hetera presente en las páginas 142-143 del apasionado texto que Mary Renault creó del héroe macedónico y narra, respecto a su estancia en Persépolis: “… Diodoro, Rufo Quinto Curcio y Plutarco coinciden en que Alejandro ofreció una orgía alcohólica a la que invitó a una serie de flautistas y hetairas, entre las que figuraba Tais (Thaïs), la cortesana ateniense amante de Tolomeo (Ptolomeo), el futuro monarca; en que en el momento culminante de la juerga Tais recordó que Jerjes había asolado la Acrópolis y apremió a Alejandro para que permitiese que una ateniense pagase con la misma moneda; en que inmediatamente Alejandro proclamó un <<cumus>> dionisiaco, que encabezó con una guirnalda en la cabeza y una tea en la mano; en que arrojó la primera tea y a continuación permitió que Tais lanzase la siguiente. Plutarco añade que un rato después Alejandro recapacitó y ordenó que apagasen el incendio. Si así fue, ya era demasiado tarde: la capa de ceniza encontrada por los arqueólogos cubrió absolutamente todo… Tarn (William Woodthorpe) ha preferido rechazar tajantemente la celebración de la fiesta y considerar la quema del palacio <<como una proclama>>. Es verdad que Arriano no menciona la fiesta. Sin embargo, parece probable que Tolomeo —que cuando escribió era un monarca venerable y abuelo— prefiriera suprimir detalles de su desenfrenada juventud, como la exuberante Tais…”. Cabe recordar que Tolomeo (Ptolomeo) destacado general en el ejercito de Alejandro, a la muerte de éste asume las dos coronas (las del Alto y Bajo Egipto), para fundar la dinastía que terminará en un futuro un tanto lejano con el suicidio de Cleopatra, la última heredera de esa casa y que el incendio, descontrolado, inició en la “Sala de las cien columnas” construida en tiempos de Jerjes I.

Una hetaira (o hetera) no era en sí una prostituta común. Era cortesana, dama de compañía instruida y preparada refinadamente en el canto y el baile para alegrar a los convidados a la celebración. Con esta Thaïs —afirmase la perfección de su cuerpo—, Ptolomeo, ya faraón, tuvo tres hijos. Aparece en el octavo círculo del Infierno (curiosamente en el espacio —malebolge los diez fosos en los que está dividido el círculo— para los aduladores y no en el de las prostitutas —vv. 127-136—) en la “Comedia” de Dante Alighieri: “… Si te esfuerzas, tal vez tus ojos vean el rostro sucio de la desgreñada esclava, que se rasca con sus uñas merdosas, que ora se tumba y ahora en pie se llergue. Es Thais, la cortesana: la que a la pregunta de su amante  ¿Tengo prendas suficientes para tí? ella responde ¡Aún más,y excelsas!…”; en las “Redondillas” de sor Juana Inés de la Cruz, en Lópe de Vega… a más de originar la imagen universalmente conocida de la mujer cuya belleza encandila los sentidos y señorea en la obra de Ramón López Velarde.

La otra Thaïs/Taide, entró al santoral por obra y mérito de una prostituta en Alejandría que vivió en el transcurso del siglo IV (n.e.), cuya redención y vida ejemplar posterior le merece figurar en él con rememoración piadosa el día 8 de octubre.

El reconocimiento con el Premio Nobel de Literatura del año de 1921 correspondió a la obra de Jacques Anatole François Thibalut (16 de abril de 1844-13 de octubre de 1924) conocido en el mundo de los libros con el nombre de Anatole France. Anatole France crea en 1890 su novela “Thaïs, cortesana de Alejandría”, y en ella los personajes principales son la propia Thaïs y el cenobita Pafnuncio.

Con base en dicha obra, Louis Gallet crea el libreto correspondiente para la Ópera en tres actos de Jules Émile Frédéric Massenet (12 de mayo de 1842—13 de agosto de 1812) estrenada en el año de 1894; aquí los personajes principales son Thaïs y el cenobita Athanaël empeñado en la transformación espiritual de la mujer por medio del cristianismo. Una de las partes integrantes de la Opera de Massenet llegó a públicos más amplios con su “Meditación” a través de múltiples ejecutantes y arreglos diversos.

Thaïs es, para unos, la inquietante belleza femenina circunscrita a la fatalidad pecaminosa y para otros la belleza serena de la luminosa recuperación espiritual. La “más bella entre las bellas” pulsa inquietante en la vida y más allá de ella. Thaïs —etérea o carnal— lo merece al ofrecer a la humanidad un destello momentáneo de la apetecida perfección que esporádicamente nos premia con su presencia.

 

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