Organillo

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Para Juan Arturo[1].

Su sonido distingue a la era porfirista con flujo surgido en la Alameda Central y desde el jardín de Santa María la Ribera con su histórico kiosco morisco metálico rematado con un águila de bronce integrado a ella en 1910 circundada por las calles de que honran la labor de Javier Torres Bodet, Manuel Carpio, [Gerardo Murillo Cornado] Dr. Atl y Salvador Díaz Mirón.[2]

México adopta el Vals en la obra de Macedonio Alcalá, Felipe Villanueva, Quirino Mendoza, Ricardo Castro Juventino Rosas, Miguel Lerdo de Tejada…con expresión intimista para sujetar en la memoria los hechos y nombres de una aristocracia que emula el gusto y vestimenta europea, de vajillas solicitadas a famosas casas italianas, de vocablos trasplantados y gesticulaciones elegantes; acompaña el pausado golpeteo de los cascos de un caballo en el Paseo de San Francisco y Plateros en el acompasado chirrido de muelles y estructuras de calesas, cabriolé, berlinas y relinchos desde el Jardín Ingles frente al Jockey Club ―Plaza Guardiola― del intenso gorjear en la Alameda Central con su edificio de Correos cuyo trajinar infatigable y pletóricas alforjas permitía la rápida difusión de ideas y la información privada entre ciudadanos, La música del organillo agrega su tono al del silbato del portador del mensaje telegráfico sencillo (diez palabras era el mensaje que retaba la capacidad de síntesis del emisor) que llegara cuando distancia y accesibilidad lo permitieran y el “urgente” en el transcurso del mismo día:

Desde las puertas de la Sorpresa
hasta la esquina del Jockey Club,
no hay española, yanqui o francesa,
ni más bonita ni más traviesa
que la duquesa del duque Job.[3]

“En el siglo XVII, un italiano de apellido Barberi invento el organillo, un instrumento que suena por medio de un cilindro con púas, movido por un manubrio y encerrado en una caja portátil de madera.”[4]

“El organillo más común y antiguo es el de cilindro de madera con púas y puentes de bronce, pero debido a la complejidad para cambiar los cilindros, tocaban una y otra vez las mismas canciones. Los organillos alemanes tienen ocho melodías, los guatemaltecos diez y los que en un inicio llegaron a México, que solo se pueden encontrar en [los] museos, tienen cuatro en toral y pesan de 40 a 60 kilos […]. En Europa en los siglos 17 y 18 los organilleros eran temidos por las autoridades ya que les preocupaba que, al ir tocando de ciudad en ciudad, llevaran y trajeran información que no debían, la cual a veces problemas. Fue por esto que los organilleros tenían que tramitar una licencia para poder tocar, la cual a veces les era otorgada a soldados discapacitados en vez de darles pensiones y beneficios médicos. […] En 1884, en pleno porfiriato, fue traída a México, por una familia de migrantes alemanes, la casa instrumental ‘Wagner & Levien’ conocida por su gran calidad de pianos, pero también por otro tipo de instrumentos como el órgano de tubos u organillo.

Fabricados en Alemania y Austria, estos órganos comenzaron tocando melodías provenientes de Europa como valses, foxtrots y pasodobles; pero más adelante, en la época de la Revolución, fueron adaptados para tocar corridos mexicanos. El Presidente Porfirio Díaz llego a exigir que se incluyera en su repertorio el vals ‘Carmen’, dedicado a su segunda esposa, doña Carmen Romero Rubio, por Juventino Rosas.”[5]

“El organillo, instrumento musical eco de madera con unos pocos remaches de metal, llegó a México[6] durante el porfiriato, Oriundo de Alemania, se comenzó a ver en las calles de las ciudades del país para musicalizarlas y otorgarles otro sentido. Poco a poco fueron tomando fuerza las canciones que salían de aquellos afinadores de madera para  así convertirse en un sonido típico… El organillo contiene un cilindro metálico grabado con ocho canciones, las cuales se reproducen al girar la manivela. Cada organillero debe saber qué canciones tiene…”. Algo de “oído musical” requiere el instrumentista para girar la manivela a la velocidad correspondiente según sea la melodía a reproducir. De origen alemán llega a México en el año de 1883 con las piezas de la marca Wagner & Levien. Más de quinientas y trabajadores en la Unión de Organilleros del Distrito Federal y la República Mexicana. Antiguamente le acompañaba un monito con una taza de metal para colectar la propina de los paseantes, de ahí el dicho de “Monito de cilindro” o “changuito cilindrero” para degradar a una actitud inútil y de mera comparsa generalmente vestía con chaquetín bordado con oropeles y una gorrita con visera.[7] “Las cajas suelen tener un fino trabajo artesanal, ya que están chapadas y barnizadas e incluso decoradas con flore en la parte inferior de la caratula. Además, llevan un paño en la parte superior y detalles de latón.”[8] “…los primeros organillos llegaron a partir de 1890 de la mano de los circos que los utilizaban para anunciar sus funciones recorriendo las calles de la Ciudad… Terminada la Revolución Mexicana, alrededor de 1920, se empezaron a alquilar para ganar dinero en la calle y fue entonces cuando se gestó definitivamente la tradición e incluso se le cambiaron las melodías circenses por canciones típicas mexicanas…”[9]

En el anecdotario: “Los famosos uniformes beige hacen alusión a los Dorados de Villa… También fungen como distintivo solicitado por el gobierno para distinguirlos de las demás personas.”[10] O bien: “La vestimenta es otro toque que le da mayor tradición al oficio y se cree que se relaciona a la época de Emiliano Zapata… esta música la escuchaba Zapata y así vestían sus soldados y según así se quedó la vestimenta para él.”[11] No obstante para Luis Ramón Dichi ―sin negar la referencia ligada al nombre de Panco Villa―: “…la vestimenta viene debido a la necesidad de organización que surgió en 1965, momento en el que ‘reinaba la anarquía total’ en las profesiones de la calle y el Gobierno de la Ciudad exigió que hubiese un restablecimiento del orden.”[12]/[13]

El organillero y sus melodías sobreviven en la realidad de nuestro tiempo con sus vetustas modas y caprichos, orgullos y aspavientos sembrados en cuerpo mestizo y un ligero aroma de goma en los bigotes.

“Amigo organillero” canta Javier Solís[14] de Rafael Carrión:

Amigo organillero,
arranca con tus notas
pedazos de mi alma,
no importa que el recuerdo
destroce mis entrañas;
tú sigue y toca…
De Agustín Lara un homenaje vuelto letra y música en “El organillero”:
… En sus quejas dolorosas
cuántas cosas me contó,
sonecito callejero
lastimero y juguetón…

“Al paso tardo de un pobre viejo / puebla de notas el arrabal, / con un concierto de vidrios rotos, / el organito crepuscular… Y al tiste son / de esa canción / sigue el organito lerdo / como sembrando a su paso / más pesar en el recuerdo, / más calor en el ocaso…”.[15]

No hay un organillo ni organilleros iguales. En algunos, con el giro adecuado de la manivela surge la melodía, de otros sólo dudas y extrañeza ante resonancias apretujadas, sin pauta aun cuando la invención popular afirma socarronamente: “Lo difícil no es tocarlo sino cargarlo”.

Encontré nuevamente a los dos jóvenes organilleros en la estación Metro-Tacuba y días después en el exterior de la 20 de Noviembre (Línea Dorada). Al aparato ―cubierto con una decolorada manta originalmente roja y un monito de peluche desastrado― le urge el trabajo cuidadoso de un ebanista en esta era en que el pasado es referencia omitida, comodina pereza para “vivir” presente y pasado sin puja del uno en favor del otro.


[1] Gracias por compartir la poco usual experiencia vecinal de una serenata con el sonido del organillo.

[2] Originalmente definió al pabellón mexicano en la Exposición Universal en Nueva Orleans en el año de 1884 1885 y la de San Luis Missouri en 1904. Su diseño corresponde al ingeniero José Ramón Ibarrola. Su primer emplazamiento ―1906-1910― fue en la Alameda Central y de ahí llevado a la de Santa María la Ribera para dar espacio al Hemiciclo a Juárez. Con información en El Kiosco Morisco de Santa María de la Ribera, Ícono de la CDMX. mexicodesconocido.com.mx Visitado el 22 de febrero del 2021.

[3] Manuel Gutiérrez Nájera. La duquesa Job. 1884. poemasdelalma.com Visitado el 22 de febrero del 2021.

[4] La lucha por sobrevivir de los organilleros. eluniversal.com.mx Visitado el 5 de abril del 2021.

[5] Ana S. Chao. Los dorados de la música. praxisrevista.com publicado el 26 de abril del 2020.visitado el 5 de abril del 2021.

[6] “Actualmente países de América Latina como Guatemala, Argentina y Chile, así como México, mantienen la tradición del cilindro, que fue nombrado ‘Tesoro Humano Vivo’, por el Ministerio de Cultura de Chile y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).” El organillero, una melodía que se resiste a dejar las calles. Publicado el 4 de mayo del 2014. Informador.mx Visitado el 12 de marzo del 2021.

En La mágica tradición del organillo, al exaltar los 75 años de fabricación de organillos por la familia Lizana difundida en La Tercera  en Chile quedan 30 organillos en el año del 2012. bing.com/videos visitado el 22 y 24 de marzo del 2021.

[7] Con información tomada de Víctor Valencia. Historia del organillero, instrumento tradicional de México. creacuervos.com Visitado el 12 de julio del 2020, 23 de febrero del 2021.

[8] Los organilleros: la tradición más icónica de la Ciudad de México. admagazine.com Visitado el 23 de febrero del 2021.

[9] EFEMéxico 31 mar. 2019 efe.com, visitado el 12 de julio del 2020 y noticiasdequeretaro.com.mx, cronicaviva.com.pe, visitados el 23 de febrero del 2021.

[10] Víctor Valencia. Obra citada.

[11] “Cilindrero”, un oficio musical con tradición. Colima/Sociales meganoticias.mx Visitado el 12 de julio del 2020.

[12] Afirmación retomada por Héctor Zagal para asentar la probabilidad de que dentro del ejército del Centauro del Norte había un organillero que con su máquina de música animaba a la tropa. EFEMéxico 31 mar. 2019 efe.com, visitado el 12 de julio del 2020 y noticiasdequeretaro.com.mx, cronicaviva.com.pe, visitados el 23 de febrero del 2021.

[13] ”Botas negras, quepí café y franja negra, camisa y pantalón beige es el uniforme de los 500 organilleros en el país de los cuales, 450 están en la Ciudad de México.” metrópoli de El Universal. Entrevista a Luis Román Dichi Lara. Organilleros, patrimonio cultural. publicado el 14 de julio del 2019, Visitado el 12 de marzo del 2021.

[14] Gabriel Siria Levario. Nacido en el Barrio de Tacubaya en la Ciudad de México el 1 de septiembre de 1931, primogénito del matrimonio formado por el panadero Francisco Siria Mora y de la comerciante Juana Levario Plata. Murió el 19 de abril de 1966

[15] Organito de la tarde, letra de José González Castillo y música de Catulo Castillo.

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